Santa Fe llega a la Copa Libertadores

En 1960, el Expreso Rojo ganó su tercera estrella y accedió por primera vez a la Copa de Campeones de América (rebautizada luego como Copa Libertadores). Al equipo de ese año se le considera “el mejor Santa Fe de la historia”.

sf 1960

Por Camilo Rueda Navarro

Bevilacqua, Rodríguez, Milne, Aponte, Silva, Tovar, Campana, Reznik, Panzutto, Perazzo y González. Es una de las formaciones más recordadas en la historia de Independiente Santa Fe. Aquel equipo, que se empezó a confeccionar en 1958 con la segunda estrella, ha sido catalogado como “el mejor Santa Fe de la historia”.

La versión 60 del Expreso Rojo fue dirigida por el argentino Julio Tocker, quien reclutó a cinco jugadores de su patria como refuerzo: Leonardo Bevilacqua (de Gimnasia), Ricardo Campana (Ferro Carril Oeste), Guillermo Milne (Argentinos Juniors), Juan Montero (San Lorenzo) y Miguel Reznik (Almagro).

La legión gaucha ya la integraban Osvaldo Panzutto y Alberto Perazzo, quienes habían llegado a Bogotá para convertirse en dos de los mejores jugadores de la historia cardenal.

En Cali el 11 de diciembre de 1960, con un empate 1-1 ante América (su perseguidor y a la postre subcampeón), Santa Fe consiguió su tercera estrella. El título se ratificó con victorias ante Cúcuta y Medellín en las dos últimas fechas del torneo.

Con la obtención del campeonato, Santa Fe consiguió su tercer título oficial y la clasificación a la segunda edición de la Copa de Campeones de América, que había sido creada ese mismo año para enfrentar a los ganadores de los países afiliados a la Conmebol.

Dicho torneo continental fue renombrado luego como “Copa Libertadores” con el propósito de homenajear a los héroes de la independencia iberoamericana y cuya primera edición fue ganada por Peñarol de Uruguay.

Campaña admirable

Santa Fe debió jugar esa temporada un total de 44 partidos, de los cuales ganó 22, empató 17 y perdió 5, lo que le permitió cosechar 61 puntos (en esa época se otorgaban dos por triunfo), seis más que el subcampeón América.

El Expreso Rojo anotó 95 goles y recibió 64. Panzutto fue el máximo anotador santafereño, con 25 tantos, mientras que Perazzo marcó en 20 ocasiones. También se destacó en el cuadro cardenal Héctor “Zipa” González.

El camino al título inició el 21 de agosto, cuando Santa Fe perdía el clásico ante Millonarios por 2-0 pero mostró casta de campeón y al final remontó 3-2. A los pocos días se repitió la hazaña, al lograr un empate 4-4 ante Pereira después de ir perdiendo 4-0.

Panzutto fue el símbolo de ese equipo, “un hombre de gran coraje y temperamento que nunca daba nada por perdido”, según lo describe el historiador Guillermo Ruiz.

Aquel 23 de noviembre

El arquero Camilo Vargas marcó el histórico gol con que Santa Fe derrotó 1-0 a Millonarios, un triunfo que metió al equipo cardenal entre los ocho mejores del torneo finalización 2011.

camilo vargas

Por Rodrigo Urrego Bautista

Camilo Vargas, el joven arquero de Santa Fe, parecía un testigo de excepción de lo que parecía ser la eliminación de su equipo. Su presencia en la cancha había pasado inadvertida, porque Millonarios, ya clasificado a los cuartos de final, había renunciado a pelear por el clásico 265 y el simple empate le servía para sellar la suerte de su eterno rival.

Pero Vargas, que no había hecho ni siquiera una atajada decisiva, quiso pasar a la historia. Con timidez, en el último minuto del partido apareció en el área en lo que parecía ser una presencia desesperada.

Ómar Pérez, la otra figura de la cancha, cobró un tiro de esquina. Los defensas de Millonarios se ocuparon de custodiar al paraguayo Centurión y el arquero Vargas aprovechó su soledad. Se levantó con más fe que técnica y tocó el balón con su cabeza.

Nelson Ramos, el arquero de Millonarios, responsable del empate hasta ese momento, no tuvo reacción. La pelota entró ceñida al palo y los jugadores de Santa Fe corrieron a abrazar a su arquero, al que la afición quería hacerle un monumento.

Un minuto le bastó a Vargas para pasar a la historia. Es el primer arquero de Santa Fe que en la historia ha marcado un gol en jugada en movimiento.

Paradójicamente, el arquero Camilo Vargas le dio lo único que le faltó a Santa Fe en todo el partido. La definición. Porque el dominio total de la pelota que tuvieron los cardenales desde el minuto 15 del primer tiempo se hizo intrascendente por la incapacidad de sus delanteros.

Ómar Pérez se cansó de poner de cara al gol a Óscar Rodas y sobre todo a Jonathan Copete, que tuvo dos clarísimas opciones en el primer tiempo, que no supo definir, y una más en la segunda parte, que lo único que permitió fue hacer figura al portero Ramos.

Y aunque necesitaba de la victoria, Santa Fe parecía sucumbir ante un Millonarios que salió sin afanes, a controlar con inteligencia el partido, y que se lo complicó solito porque tuvo en la zona izquierda de su defensa a dos jugadores erráticos: Alejandro Cíchero y Jarold Martínez.

En ataque, una sola aparición, la del paraguayo Jaison Ibarrola, que en una gran jugada individual, estuvo a punto de eliminar a Santa Fe. Millos perdió la posibilidad de sacar del camino al rival que más le complicó las cosas en todo el torneo.

Pero para mantenerse vivo, Santa Fe necesitaba marcar un gol. Y en la recta final del partido no había por dónde. Todo parecía consumado y Santa Fe lucía resignado a un empate que sabía a eliminación.

Pero Camilo Vargas no se sentía derrotado. En el último minuto del juego se fue al área rival para pasar a la historia. Una historia que lo tiene de elegido en los clásicos, pues el primero que disputó, el 11 de septiembre del 2010, le tapó un penal a Yovany Arrechea. Catorce meses después no fue decisivo con sus atajadas. Lo hizo con un gol que pasará a la historia. Un gol que bien merece una clasificación.

*Publicado originalmente en Semana.com

Contra Caldas en Manizales: el primer partido profesional de Santa Fe

El primer juego del profesionalismo para Independiente Santa Fe fue ante Deportes Caldas en el Palogrande.

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Por Camilo Rueda Navarro

El 15 de agosto de 1948 se jugó la primera fecha del fútbol profesional criollo, en cuya primera edición participaron diez equipos que conformaron la División Mayor del Fútbol Colombiano (Dimayor).

La Dimayor debió lidiar con la oposición de la Asociación Colombiana de Fútbol (Adefútbol), entidad que agrupaba a las ligas del país pero que no estaba de acuerdo con la profesionalización.

Pero los principales clubes del país se afiliaron a la Dimayor y planificaron el primer torneo nacional con un sistema de todos contra todos a dos rondas. La programación definió que Independiente Santa Fe debutaría en el estadio Palogrande ante Deportes Caldas.

En ésa época, Manizales alojaba a dos equipos: el propio Deportes Caldas y el Once Deportivo. Años después se fusionarían en una sola institución que, luego de varios cambios de nombre, hoy se le conoce como Once Caldas.

El primer partido del primer campeón

En la tarde de ese histórico 15 de agosto se produjo el primer autogol del torneo colombiano. Rodolfo Sarria (del Caldas) marcó en propia puerta y convirtió lo que fue el primer tanto cardenal en el profesionalismo.

En el mismo encuentro, Santa Fe desperdició una pena máxima. El encargado del cobro, el hispanoargentino Jesús María Lires López, tiró la pelota por encima del travesaño.

El partido fue arbitrado por Benjamín Caicedo y al final terminó igualado a un gol.

En la nómina del Expreso Rojo se contó con los argentinos Lirez López y Germán Antón, que en ese campeonato fueron los mayores anotadores albirrojos. Lires marcó 20 goles y Antón 18.

Como es sabido, al final del torneo Santa Fe se proclamó primer campeón, al ubicarse en lo alto de la tabla con 27 puntos, cuatro más que el perseguidor, Atlético Junior.

En su otra visita a Manizales de ese año, Santa Fe se trajo el triunfo. El 12 de septiembre superó al Once Deportivo por 5-2.