El león nunca caminará solo

Crónica sobre la vivencia del 1-0 ante Independiente de Avellaneda por la Copa Suramericana

sf avellaneda

Por PochAndrés

El primer amor es único e irrepetible. Las sensaciones que te hace sentir rozan lo mágico. Cuando sabes que lo vas a volver a ver la mente se nubla, las manos están inquietas, el estómago tiene un vacío constante, la voz tiembla.

Un reencuentro con Santa Fe es un mar de nervios y uno amalgama de recuerdos. Recuerdos llenos de felicidad, de tristeza, de angustia, de esperanza se reúnen en el cuerpo. Cada partido es un nuevo capítulo en esta historia de amor y este fue especial.

Fue especial porque es el mejor Santa Fe de la historia: el más ganador. Fue especial por el entorno: jugar en Argentina siempre será un reto difícil para los equipos suramericanos. Fue especial por la previa: las boletas estuvieron un precio estratosférico, 75 dólares, y entrar al Libertadores de América fue una odisea, un premio intangible.

La hinchada cardenal quedó decepcionada y sorprendida por el precio de las entradas ya que ha estado en otras canchas de Argentina, Uruguay, Chile, Brasil y Paraguay siguiendo al león y nunca se había presentado un caso similar. ¿Tenía miedo Hugo Moyano? ¿Por qué privar a la gente de ver un espectáculo popular? ¿Por qué negarle la posibilidad de ver a su primer amor? Preguntas sin respuesta. Desgraciadamente el fútbol está lleno de tipos como Hugo Moyano que alejan a las familias de la cancha.

Pero esas cosas hicieron que la gente se uniera más entorno al objetivo. Hinchas con boleta en mano no entraron hasta que los que no tenían consiguieran su acceso. Al final se logró y todos los leones pudieron ingresar al estadio de los rojos de Avellaneda.

El partido fue una fiesta. Las cargadas de los hinchas locales no se hicieron esperar, pero con el pasar de los minutos se fueron enmudeciendo. Luego del gol parecía un cementerio y los visitantes hacían la fiesta en la garganta norte. Santa Fe en el gramado se llenó de confianza y fue gigante en el infierno.

El equipo cardenal está cerca del objetivo: una copa internacional. La hinchada tiene que tirar de este expreso para eliminar a Independiente y dar un paso hacía la gloria. Sólo queda esperar que en Bogotá la gente no pierda la oportunidad de acompañar a este grupo de leones, a este presidente y a este cuerpo técnico. Que El Campín sea una jaula. Que las cuarenta mil gargantas canten, alienten y dejen sin aire a los argentinos.

Gabriel Pineda: De la capital petrolera al primer campeón

El jugador oriundo de Barrancabermeja fue uno de los artífices de la primera estrella

Gabriel Pineda (abajo a la izquierda) y la nómina de 1948

Gabriel Pineda (abajo a la izquierda) y la nómina de 1948

Gabriel Pineda López nació el 14 de junio de 1928 en la ciudad de Barrancabermeja, capital petrolera y cuna del movimiento obrero colombiano. Como muchos de su época, inició su carrera en el fútbol por amor a la práctica y simple diversión. Integró el Club Atenas de Bogotá, uno de los equipos que se perfiló para participar del torneo profesional colombiano en representación de la capital.

Ante el intento fallido del Club Atenas por competir en el campeonato profesional, Independiente Santa Fe le propuso vincularse a sus filas. Ingresó a la plantilla titular y se convirtió en pieza fundamental del equipo de Alfredo Cuezzo y Carlos Carrillo que consiguió el primer campeonato nacional.

Pineda jugó 58 partidos con Santa Fe y marcó 18 goles

Pineda jugó 58 partidos con Santa Fe y marcó 18 goles

Pineda disputó 16 de los 18 partidos que condujeron al título de 1948 y estuvo vinculado con la institución cardenal hasta 1951. Jugó 58 partidos y marcó 18 goles.

El 15 de noviembre del 2009, previo al encuentro entre Santa Fe y Deportivo Cali, Gabriel Pineda realizó el saque de honor, y recibió del club una camiseta de ídolo cardenal -marcada con el número 3-, y una credencial de honor vitalicia. Falleció el 15 de octubre del 2015 en Soacha.

*Tomado de Fútbol Rebelde