El primer clásico bogotano oficial de la historia

Se jugó en la sexta fecha del torneo de 1948 y se saldó con triunfo rojo

El primer partido oficial entre Independiente Santa Fe y Millonarios se disputó el 19 de septiembre de 1948, con motivo de la sexta fecha de la primera edición del fútbol profesional colombiano.

Santa Fe llegó a este partido como líder, con cuatro victorias y un empate, mientras que el cuadro azul arribó segundo, con cuatro victorias y una derrota.

El Expreso Rojo, además, tenía la valla menos vencida, con 8 goles en contra, mientras que su rival de plaza ostentaba la delantera más efectiva del torneo, con 25 tantos a favor.

El histórico partido, el primer clásico capitalino del FPC, se saldó con triunfo para Santa Fe por 5-3. Los goles rojos fueron de Jesús María Lires López (en 3 ocasiones), Germán Antón y Rafael “Canoíta” Prieto. Por el azul descontaron Mariano Orozco, Alfredo Castillo y Alfonso Rodríguez.

La victoria encarriló a Santa Fe como líder solitario del torneo, que a la postre lo consagraría como el primer campeón del fútbol colombiano, por encima de los favoritos al título (Junior y el propio Millonarios).

A partir de dicho campeonato, el clásico bogotano se ha jugado ininterrumpidamente en las 70 temporadas del fútbol colombiano, lo que lo hace el único duelo regional del país que siempre se ha disputado. En el 2017, por primera vez, se realizará para adjudicar una estrella.

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Santa Fe inaugura los partidos nocturnos del Campín

Con un amistoso ante Checoslovaquia, “El León” disputa el primer juego del Nemesio Camacho con luz artificial

El 29 de noviembre de 1967, Independiente Santa Fe inauguró la iluminación del estadio Nemesio Camacho El Campín de Bogotá. Para ello, disputó un juego amistoso ante la Selección mayor de Checoslovaquia.

En ese momento, Santa Fe era el vigente campeón del fútbol colombiano, luego de imponerse en el campeonato de 1966, lo que le dio su cuarta estrella. Por su parte, Checoslovaquia era uno de los mejores conjuntos nacionales europeos del momento, y se impuso por 2-0.

René Pontoni: el ídolo del papa que jugó en Independiente Santa Fe

Francisco, reconocido hincha de San Lorenzo, narró en una audiencia papal que un exjugador de Santa Fe en El Dorado era el crack que más admiraba

“De niños íbamos al estadio, me acuerdo en particular durante el campeonato de 1946. Iba con mis padres y siempre me impresionó el juego de Pontoni”, contó el papa Francisco en una audiencia con jugadores de fútbol, una de sus mayores aficiones.

En particular, Francisco recordó un “gol de ensueño” que anotó dicho jugador en la goleada 5-0 de San Lorenzo a Racing. René Pontoni (nacido en Santa Fe, Argentina, en 1920) bajó el balón con el pecho, lo retuvo en su empeine, amagó para un lado y se fue entre dos defensores. Concluyó su jugada con un remate cruzado que batió al meta rival.

Al día siguiente, el diario El Clarín tituló: “Pontoni hizo un gol como para pasarlo en el Colón”. El entonces niño Jorge Mario lo guardó en sus recuerdos como aficionado de San Lorenzo, donde Pontoni se destacó como uno de los mejores delanteros de la época.

“El centrodelantero más fino, elegante, armonioso, sutil y brillante de toda la historia del fútbol nacional”, lo definió un cronista de El Gráfico.

Pero en 1948 sufrió una terrible lesión en su rodilla derecha: fractura de rótula, meniscos y ligamentos que le truncaron su carrera.

Pontoni optó por el retiro pero volvió al año siguiente para jugar en Independiente Santa Fe, que acababa de ganar el primer campeonato profesional colombiano. Con el “Expreso Rojo” jugó entre 1949 y 1952 (la época de El Dorado), en donde alcanzó a plasmar puntadas de su buen fútbol.

Antes había jugado en Newell’s Old Boys. También vistió la camiseta de Portuguesa, de Brasil, y de la Selección Argentina, con la que ganó tres copas América. Hoy se recuerda como “el ídolo del papa Francisco”, un crack que también jugó en Independiente Santa Fe.

Independiente Santa Fe: ¿de élite o del pueblo?

Por qué el talante santafereño ha sido tradicionalmente popular

Por Camilo Rueda Navarro

Fue un grupo de egresados del Gimnasio Moderno el que fundó el Club Independiente Santa Fe. Algunos de ellos se habían matriculado en la Universidad del Rosario, en cuyas afueras quedaba el Pasaje Santa Fe, lugar donde fue creado el equipo y que inspiró su nombre.

A partir de este hecho se le adjudica erróneamente a Santa Fe un carácter de élite, dada su relación con el Moderno y el Rosario, dos instituciones educativas familiarizadas con las clases medias y altas de la capital.

Sin embargo, esta situación no se corresponde con el devenir histórico y el talante del club, que fue muy bien descrito por uno de sus exdirectivos e hinchas ilustres, el periodista Daniel Samper Pizano.

En una columna con motivo del cuarenta aniversario de la institución, Samper Pizano explicó ese falso dilema sobre el carácter del equipo, con particular arraigo en los barrios tradicionales de Bogotá.

“Santa Fe, paradójicamente, nació de ‘niños bien’ y acabó por convertirse en el equipo más popular. En el ‘santafecito lindo’ de los barrios del sur”, escribió en 1981 el entonces dirigente del club.

“Los ‘niños bien’ se enfrentaban en potreros, estadios y canchas de barriada a equipos de obreros, de taxistas, de empleados o de lo que fuera. Y no era propiamente una actividad suave. Las patadas menudeaban, pero el final era siempre el mismo: un abrazo sudoroso y varias tandas de cerveza en la tienda vecina”, agregó Samper.

“Lo anterior explica por qué el equipo ha sido tradicionalmente popular y por qué sus dirigentes respetan al jugador, al hincha y se hacen respetar cuando toca”, explicó en su texto.

“El club es como su escudo, sin arandelas aristocráticas ni cursilerías heráldicas, llena el campo de vitalidad, de emoción deportiva. Es decir, es popular y de coraje”, añadió.

Ese talante, de camaradería y sin ánimo de lucro, se consolidó desde 1941 y a lo largo de toda esa década, en las épocas en que el fútbol era un deporte amateur. Pero se mantuvo después de 1948, con el inicio del profesionalismo y la obtención del primer campeonato nacional.

Por eso Independiente Santa Fe construyó una identidad popular que se propagó en los barrios tradicionales de la ciudad. Un factor que confirma el periodista Alejandro Pino Calad (hincha de Millonarios, el rival de patio del rojo).

“Santa Fe, un equipo sin tantas figuras pero de origen distinguido en el Gimnasio Moderno, venció al todopoderoso Millonarios en un hecho que fue interpretado por muchos como la reivindicación del pueblo, pues Santa Fe se había vuelto eso, el equipo del pueblo, el trabajador, el sufrido, y sobre todo el antagonista del rico, boyante y soberbio Millonarios”, escribió en un artículo sobre el título de 1948.

Ese año, Santa Fe se impuso sobre otros clubes considerados favoritos, como el Junior de Barranquilla y el propio Millonarios. Desde entonces el equipo fundado por un grupo de estudiantes se convirtió en “la fuerza de un pueblo”, un club para la gente de todos los barrios de Bogotá.

Santa Fe le da la vuelta a Maturana

En la primera fecha del campeonato de 1998 se jugó el clásico bogotano. El 70 por ciento del estadio era azul. Y era el debut de Maturana en el banco millonario. Las expectativas de triunfo estaban de su lado. Pero ese día el rojo fue el que ganó. Santa Fe perdía 1-0, pero con garra remontó y ganó. El gol del empate fue el primero de Léider Preciado en un clásico. En total fueron 15, que lo convirtieron en su goleador histórico. La crónica de ese inolvidable partido.

Por Gabriel Meluk

¿Ustedes se acuerdan de la fábula famosa de la tortuga y la liebre? Ayer en El Campín la historia de la liebre pedante, autosuficiente y sobradora y de la humilde tortuga consciente de sus limitaciones se repitió. Millonarios, el supermillonarios de Francisco Maturana, empezó ganando, pero el Santa Fe, el discreto Santa Fe de Slodovan Zecevich (¿quién?), le dio una espectacular voltereta al marcador y se adueñó de la primera victoria del año 2-1.

¡Increíble! Santa Fe, que durante 73 minutos demostró que no tenía cómo hacer un gol, ganó. Y Millonarios, que siendo un poquitico más que el rival en ese lapso, un poquito nada más, perdió porque pecó por soberbia.

De partido de verdad solo hubo 20 minutos. Los últimos. El resto fue un concierto soso de malos pases y errores de ambos lados.

Por eso, el juego con pasión de clásico, emoción de fútbol, goles, gritos y lamentos, comenzó cuando el cronómetro mostró el 28 del segundo tiempo. Todo se inició en un tiro libre cargado a la derecha del ataque santafereño. Iván López, un sardino que está pidiendo pista desde hace rato, casi no levanta la pelota, que buscó las 18.

Alvaro Aponte, el central azul, quiso despejar, pero dejó la pelota viva en el área. Su compañero Héctor Mario Botero, el paisa de discreto estreno, intentó un nuevo rechazo, pero dejó la pelota al borde de las 18. Ahí estaba otro pelado de esos de poco nombre en Santa Fe, John Bayron Marulanda, que pegó el balón a su bota izquierda, levantó la cabeza y filtró un pase al otro lado, por donde corría Carlos El Pipe Uribe como una balita.

Uribe quedó solo. La defensa se jugó un pasó adelante y dejó al portero Héctor Burgues condenado a su adversidad. Uribe pateó. Su disparo superó con facilidad al portero, que quedó a mitad de camino, y sobre la línea de gol Léider Preciado metió la pierna y anotó el empate transitorio.

Pero lo mejor estaba por venir. Cuatro minutos más tarde, cuando Santa Fe le perdió el respeto y el temor a Millos, Orlando Garcés puso el 2-1. Tiro de esquina que levantó López. Garcés, sin ninguna marca a su lado, se elevó y metió un cabezazo seco y arriba para el 2-1. La defensa azul, con portero y todo, miró la jugada sin moverse.

Soberbia, un viejo mal

A las 3 de la tarde todo era fiesta de Millos en El Campín. De los casi 40.000 hinchas que llegaron al estadio, por lo menos 30 tenían camisetas azules. Cuando los altoparlantes dejaron escapar una voz alegre que recitaba la formación de Millos, estallaban las tribunas en aplausos y gritos de euforia. Director técnico: Francisco Maturana , dijo el locutor y la ovación fue total.

A las 3:30 con la salida del equipo al campo, ningún hincha (ni muchos periodistas) se imaginaban una derrota de Millos, el equipo que durante todo el primer tiempo fue superior, aunque no mucho, y que se puso arriba en el marcador a los 38 minutos. Laboratorio en la derecha del ataque. John Mario Ramírez pisó la bola y la corrió para que El Pony Maturana, alistara el gatillo y sacara un zurdazo que se metió por el centro del arco, con algo de complicidad del arquero Agustín Julio, que se movió hacia su izquierda.

Santa Fe no mostraba nada. En ataque era nulo y en defensa estaba asustado. Le tenía mucho temor a un equipo que tenía la obligación de imponer el ritmo y la iniciativa. Cuando iban 10 minutos del segundo tiempo nadie daba un peso por los rojos. Millos, sin ser mayor cosa, ganaba con tranquilidad el clásico.

Y vino el síndrome de la liebre. Como con Popovic, con Prince, con Otoniel, con Castelnoble y con Umaña, el equipo pensó que tenía liquidado el partido y se olvidó de jugar. No ataque, no control de balón, no concentración, no nada.

Y el humilde santafecito se levantó de a pocos, gracias a Iván López, por la derecha, al sacrificio y la entrega de la Cachaza Hernández y a la zurdita prometedora de Marulanda.

Santa Fe ganó bien y con justicia. Fue un equipo serio que, consciente de sus limitaciones, dio una voltereta inesperada al marcador. Y Millonarios perdió por esa maldita soberbia que acompaña al equipo desde hace años.

Pero, ojo: eso no significa que Santa Fe ya será campeón y que Millonarios descenderá. Por el contrario, los azules siguen siendo candidatos al título de la temporada al equipo lo armaron para eso, y Santa Fe, que tiene de hijo a su archirrival (en los últimos 9 clásicos ganó 5 y empató 3), tiene una nómina para estar en la mitad de la tabla.

Por ahora, el sol salió más temprano para Santa Fe, que ganó un poco, y el cielo de Millos amaneció nublado. ¿O no, Pacho?

Santa Fe grita campeón en el fútbol femenino colombiano con asistencia récord

Venció en un abarrotado estadio El Campín y finalizó el campeonato invicto

Por Conmebol.com

Independiente Santa Fe venció 1-0 a Atlético Huila en el juego de vuelta de la Liga Águila y se coronó como el primer campeón del fútbol profesional femenino en Colombia, el cuadro ‘Cardenal’ se impuso 3-1 en el marcador global a las ‘opitas’, con la presencia de más de 33.000 espectadores, en el estadio Campin de Bogotá

El equipo bogotano, dirigido por el exarquero Agustín Julio, venció en un abarrotado estadio El Campín de Bogotá y finalizó el campeonato invicto, con 15 partidos ganados y uno empatado.

El elenco rojo venció con un gol de zurda de fuera del área de la mediocampista Leicy Santos, en el minuto 71, que se coló en la esquina inferior derecha de la portera visitante Daniela Solera.

El partido de ida, disputado el domingo pasado en el estadio Guillermo Plazas Alcid de la ciudad de Neiva, había quedado 1-2 a favor de las cardenales, que se llevaron los tres puntos tras tantos de Santos y la delantera Oriana Altuve. Por las “opitas” descontó la atacante Karla Torres.

La histórica final tuvo un marco ideal de presencia en las gradas en el estadio El Campín de Bogotá.

Foto: Guillermo Torres

Las bogotanas intentaron abrir el marcador de principio a fin. Su poderío ofensivo, encabezado por Santos y Lady Andrade, volcó la cancha a su favor.

Aunque el Huila resistió en el primer tiempo la embestida local, basada en una actuación destacada de su portera Solera, sus esfuerzos se pulverizaron con el tanto número once de Santos en el campeonato.

‘Las Leonas’, como se les conoce a las cardenales en referencia al mote de ‘Los Leones’ de la escuadra masculina, obtuvieron el cupo para disputar la Copa Libertadores Femenina de América.

Además, Santa Fe se adjudicó el título del primer campeón del fútbol colombiano en ambas categorías, pues en 1948 alzó la primera liga del país con el equipo masculino y ahora, en 2017, lo hacen las mujeres.

Ficha técnica:

Independiente Santa Fe: Kimika Forbes; Chinyelu Asher, María Morales, Carol Sánchez, Nancy Acosta; Liana Salazar, Gabriela Huertas; Melissa Herrera, Leicy Santos (María Alejandra Peraza, 90+1), Lady Andrade (Angie Castañeda, 87); y Oriana Altuve. DT: Agustín Julio

Gol: Leicy Santos (71)

Atlético Huila: Daniela Solera; Daniela Caracas, Alexandra Canaguacán, Gavy Santos, Jaylis Oliveros; Miley Arévalo (Karime Caicedo, 75), Carolina Pineda, Vanesa Santana; Mercedes Pereyra (Anyi Jiménez, 68), Jennifer Peñaloza y Vanessa Franco (Nancy Madrid, 86). DT: Douglas Calderón

Árbitro: María Daza

Estadio: El Campín

Asistencia: 33.327 espectadores.

 

El equipo de Pelé en El Campín

El Santos de Sao Paulo, comandado por la figura del Brasil campeón en México, visitó a Independiente Santa Fe en 1970

Pelé, Canessa y Sekularac

El astro brasilero Edson Arantes do Nascimento “Pelé” fue el emblema de la Selección Brasil 70, campeona mundial en México y uno de los mejores oncenos de la historia del fútbol.

Desplegando un juego colectivo y de buena técnica, aquel Brasil ganó los seis partidos que disputó en el torneo (incluyendo una goleada 4-1 ante Italia en la final) y se consagró como una de las mejores selecciones que se hayan visto en los mundiales.

Pelé jugaba en el Santos FC, uno de los principales clubes de Sao Paulo y del fútbol brasilero, que tres meses después de aquella Copa Mundial de México vendría a Bogotá a jugar un amistoso ante el primer campeón colombiano.

Fue el 24 de septiembre en el estadio Nemesio Camacho El Campín. En Santa Fe se distinguía el yugoslavo Dragoslav Sekularac, múltiple campeón con el Estrella Roja de Belgrado y una de las figuras de la Selección Yugoslavia.

También vestían la camiseta albirroja Alfonso Cañón y Víctor Campas, jugadores de gran talento y que marcarían época en Santa Fe.

Para arbitrar el encuentro se invitó además a otra figura internacional: el chileno Mario Canessa, uno de los principales réferis del fútbol colombiano y que se radicaría definitivamente en Bogotá.

Canessa, junto con Pelé y Sekularac, se tomaron el habitual retrato protocolario del partido, que quedó como registro de ese partido memorable.

Iniciado el partido, Douglas y Carlos Alberto anotaron para la visita. Campas descontó para el local. Así terminó la primera parte. En el segundo tiempo, Santa Fe buscó la igualdad y estuvo a punto de lograrlo, pues en esa intención llegó un tiro penal a su favor.

El uruguayo Walter Sossa, (goleador del campeonato de ese año con 27 tantos), cobró el penal, pero su remate fue atajado por el arquero Edevar. Finalmente Santos se quedó con la victoria y dejó una buena imagen en el público bogotano.

Ese año, Santa Fe se ubicó en el tercer lugar, y en la temporada siguiente consiguió el campeonato en una serie final ante Nacional que se definió con partido extra en Cali.

Ficha técnica

Santa Fe: Sancovic (Ovejero), González (Manjarrés), Martínez (Basilico), Rodríguez, Aguirre, Veselinovic, Sekularak, Cañón, Forero (Rubio), Sossa (erró penal) y Campas.

Gol: Campas (32 PT).

Santos: Edevar (tapó penal), Carlos Alberto, Ramos Delgado, Djalma Díaz, Rildo, Leo (Marcial), Lima (Turcao), Manuel María, Pipole (Douglas), Pelé (Davi) y Abel.

Goles: Douglas (5 PT) y Carlos Alberto (7 PT).

Estadio Nemesio Camacho El Campín de Bogotá, 24 de septiembre de 1970.