Muere Luis Gerónimo López, histórico arquero campeón con Santa Fe

A Colombia llegó en 1974 para jugar con el León. Figura fundamental para la sexta estrella. Jugó en la eliminatoria por Colombia. Falleció a los 75 años.

Por El Tiempo

Luis Gerónimo López puede contar que fue campeón tanto con Santa Fe con Millonarios, que, pese a ser argentino, fue jugador de la Selección Colombia, y que además pasó por otros clubes grandes del país. El nacido en Argentina, pero de corazón colombiano, falleció este jueves, a los 75 años.

López, nacido en Córdoba (Argentina), luchaba nuevamente contra un cáncer que esta vez le ganó la batalla. Ya lo había vencido en 2008.

A Colombia llegó en 1974 para jugar con Santa Fe, tras haber pasado por River Plate, Argentinos Juniors, Celta de Vigo y Deportivo Municipal de Perú. Al año siguiente fue figura fundamental para que los rojos ganaran su sexta estrella.

En 1977 pasó al Deportivo Pereira y ese año fue convocado por el técnico Blagoje Vidinic para jugar la eliminatoria para el Mundial de Argentina 1978, junto a otros argentinos nacionalizados: Jorge Amado y Jorge Ramón Cáceres.

De Pereira fue a Millonarios en 1978 y también se coronó campeón con ese club. En 1980 se fue seis meses a Nacional y luego estuvo en Independiente Medellín, hasta finales de 1981.

Ya estaba retirado cuando Alonso ‘Cachaco’ Rodríguez, quien había sido compañero suyo en Santa Fe, lo llamó para jugar en el Quindío, equipo en el que había asumido como DT en 1982. Fue su último club profesional.

Tras su retiro fue un importante entrenador y formador de arqueros. El más destacado que tuvo a su cargo fue Camilo Vargas, hoy arquero del Atlas de México y de la Selección Colombia.

La “liguilla” que le dio a Santa Fe un cupo a la Copa Conmebol

En 1996, el fútbol colombiano otorgó un “premio consolación” a los equipos eliminados de las fases finales. Santa Fe, guiado por el Tren Valencia, lo disputó hasta la última fecha con Envigado.

Por Camilo Rueda Navarro

Para la temporada 1995-1996, una de las invenciones de la dirigencia del fútbol colombiano fue una “liguilla” que otorgaba un pasaje a la Copa Conmebol, aquel torneo que se realizó en la década de 1990 con clubes de todo el continente en un formato de eliminación directa.

De esta forma, Colombia asignó uno de sus dos cupos al ganador de esa “liguilla”, disputada entre los ocho equipos del torneo que no accedieron a los cuadrangulares semifinales. Los equipos ubicados entre las posiciones 9 y 16 fueron ubicados en los grupos C y D para competir por un tiquete a la Conmebol. Se jugarían dos rondas (ida y vuelta) con clasificación para los dos primeros de cada grupo, quienes jugarían un nuevo cuadrangular para definir al ganador de aquel premio de consolación.

Independiente Santa Fe venía de una crisis económica y deportiva que lo llevó a pelear por la permanencia en las temporadas ‘93 y ‘94. En la fase regular, se ubicó en el puesto 15, sin ningún chance de pelear el título pero con la motivación de volver a un torneo continental luego de 16 años de ausencia, gracias al formato aprobado por la Dimayor para ese año.

El Expreso Rojo quedó ubicado en el grupo C, con Envigado, Pereira y Quindío. Con 9 puntos, accedió al cuadrangular definitivo junto a Envigado, con quien a la postre dirimiría la clasificación. Por el grupo D, clasificaron Tuluá y Medellín.

En el cuadrangular final de la liguilla, Santa Fe cosechó las tres victorias de local, un triunfo a domicilio ante Medellín y un empate en Tuluá. Llegó a la última fecha como líder con dos puntos más que su rival, Envigado, obligado a ganar ese 30 de junio en el Polideportivo Sur. Con un empate 1-1, Santa Fe refrendó su clasificación a la Copa Conmebol 1996, que sería su primera actuación internacional desde la Libertadores del 80.

La tabla de posiciones quedó de la siguiente forma:

Santa Fe 14 puntos
Envigado 12
Tuluá 6
Medellín 1

“El equipo solo demostró lo que sobre el papel se sabía: que era más que todos sus rivales y que de la mano de un fuera de serie cono El Tren Valencia podía dar algo más”, analizaron desde la redacción deportiva de El Tiempo.

“Desde 1975, cuando el elenco rojo conquistó su sexta corona nacional y los azules, el subtítulo, los equipos de la capital de la República no accedían a torneos internacionales en forma simultánea”, agregó ese diario, pues el rival de plaza clasificó, a su vez, a la Copa Libertadores subsiguiente.

La figura de la campaña fue Adolfo “Tren” Valencia (quien regresaba a Colombia desde el Atlético de Madrid), que estuvo acompañado de jugadores como Nelson Flórez, John “Matías” Mejía, Gustavo Díaz, Wilson Gutiérrez, Grígori Méndez y Giovanni Mateus. También iniciaba su carrera en el club Léider Preciado, promovido desde las divisiones inferiores. Dirigía Pablo Centrone, entrenador argentino recién llegado al banco cardenal y quien llevó al León al subcampeonato de la Conmebol tras el Lanús.

Gol cien en un clásico: Léider, Omar y las Leonas

Léider Preciado, Omar Pérez y Santa Fe femenino comparten el haber anotado el centenar de goles oficiales en un clásico bogotano.

La paraguaya Fany Gauto anotó el gol número 100 de la historia del conjunto femenino de Independiente Santa Fe. Ocurrió durante el clásico bogotano válido por la fecha 2 del torneo 2020. La volante de las Leonas abrió el marcador del partido, disputado el 21 de octubre en el municipio de Mosquera, que terminó 3-2 para Santa Fe.

De esta forma, las Leonas se suman a Léider Preciado y a Omar Pérez en haber anotado el gol 100 de sus carreras a Millonarios.

El de Léider se registró el 22 de agosto del 2004. Preciado llegó al clásico capitalino con 98 goles en su carrera. Con una tripleta, superó los cien goles oficiales. A la postre se convertiría en el mayor goleador del clásico bogotano, con 15 tantos.

Omar convirtió su centenar de goles oficiales el 31 de agosto del 2014, en partido que culminó 1-0 para el Expreso Rojo.

Y las Leonas, en su cuarta temporada de profesionalismo, completaron su centenar de goles ante el mismo rival, gracias el tanto de Gauto, de tiro penal.

Santa Fe 1998: cuando El Campín fue un fortín imbatible

En la temporada 1998, Independiente Santa Fe logra su mejor invicto en condición de local, con 30 fechas. El Once Caldas, el último que lo había derrotado, curiosamente fue el que acabó con la marca.

Foto: @AgustinJulioC

 

Por Camilo Rueda Navarro

El campeonato de 1998 llegó para la familia santafereña con la renovada esperanza de conseguir una nueva estrella, tras la sequía iniciada desde 1975. A la dirección técnica había arribado el yugoslavo Slodovan Zecevich, “Zeca”, que renovó su estilo de juego con un fútbol dinámico, versátil, y en el que resultó fundamental el rendimiento como local.

Santa Fe arrancó temporada con una marca de cuatro fechas sin caer en casa. Sumaba dos triunfos (ante Medellín y Bucaramanga) y dos empates (de nuevo Medellín y Cali). La última caída había sido el 28 de septiembre de 1997 ante Once Caldas.

Aunque Wilson Cano era la principal carta en el ataque, una lesión lo relegó en las primeras fechas, lo que desencadenó la titularidad para un joven tumaqueño que trascendería en la historia de Santa Fe: Léider Calimenio Preciado Guerrero, a la postre el segundo goleador histórico del club.

 

En el primer semestre, como local, Santa Fe venció a: Unicosta, Bucaramanga, Nacional, Quindío, Huila, Tolima y Millonarios. Y cedió empates ante Tolima, Caldas, América y Unión Magdalena.

Preciado se convirtió en la figura del ataque cardenal, con 15 anotaciones. Su rendimiento llevó a que su nombre fuera considerado para la Selección Colombia. Un doblete ante Chile en Santiago le dieron los pasajes al Mundial Francia ’98 (en el que anotó el único tanto tricolor), y una precoz transferencia al fútbol europeo, pues fue contratado por el Racing de Santander de la Liga Española.

Para el segundo semestre, sin Preciado en el ataque, se menguó el rendimiento del club. En esta etapa obtuvo siete triunfos (Medellín, Cali, Envigado, Junior x2, Tuluá, Unión Magdalena) y siete igualdades (Millonarios x2, Huila, Quindío, Envigado, Cali y Caldas).

Culminada la fase regular, Santa Fe clasificó a los cuadrangulares semifinales con apenas lo justo, en la octava casilla. Compartió grupo con la revelación del torneo: el Once Caldas, que a la postre ganó el paso a la final (en la que cayó ante Deportivo Cali).

En los cuadrangulares, venció a Deportes Quindío en la primera fecha, para luego, el 2 de diciembre de 1998, caer 1-2 ante Once Caldas, su último verdugo como local, que le cortó el invicto en esa condición, acumulado en 30 fechas, el más largo de su historia. Ya eliminado de toda posibilidad de clasificación, en su despedida en El Campín perdió 2-3 ante Medellín, que le remontó un 2-0 en el último tramo del partido.

 

Aunque no logró mantener un buen rendimiento a lo largo del año, el equipo de Zeka dejó una grata impresión, en el que, además de Léider, se destacaron jugadores como David “Cachaza” Hernández, Agustín Julio, Iván López y Pedro “Pepe” Portocarrero, que serían la base de las siguientes temporadas. Y marcó este récord de 30 fechas sin caer en El Campín, su mayor invicto local hasta el momento.

Clásico bogotano a puerta cerrada

El primer clásico capitalino sin público se disputó el 1ro. de octubre del 2005, debido a la sanción interpuesta a Millonarios por comportamiento violento de sus aficionados. Santa Fe ganó 3-1.

En el 2005 se disputó el primer clásico bogotano a puerta cerrada. En el torneo finalización de ese año, Millonarios fue sancionado por las autoridades por comportamiento violento de su afición. El club azul, quien oficiaba de local, fue penalizado con disputar sin público el encuentro ante su rival de plaza.

El partido se jugó el primero de octubre y el Expreso Rojo se impuso por marcador de 3-1, con goles de Luis Yánez, Jairo Suárez y Nelson Olveira (de penal). Neco Martínez atajó penal.

Formaciones:

Millonarios: Juan Francisco Irigoyen; Omar Rodríguez, Jaime Bustamante, Nicolás García (sub 20), Gustavo Victoria; Diego Córdoba, Bonner Mosquera; Harry Castillo, Sebastián Hernández, Gabriel Fernández; y Martín García. D.T.: Fernando ‘Pecoso’ Castro.

Independiente Santa Fe: Luís Enrique Martínez; Pablo Pachón, Nelson Olveira, Francisco Nájera, Francisco Delgado; Juan Carlos Ramírez, Carlos Ortiz, Jairo Suárez (sub 20), Daniel Gamarra; Luís Yanes y Mario Alejandro Benítez. D.T.: Germán ‘Basílico’ González.

Un gol de Pandolfi, el mejor de los relatos de Pastor Londoño

El famoso gol de oro de Santa Fe al América es una de las mejores narraciones deportivas de Pastor Londoño, histórico de la radio colombiana.

Fue en una tarde lluviosa en Bogotá, la del 7 de noviembre de 1977. En el estadio El Campín, abarrotado de público pese al aguacero, Santa Fe se jugaba su clasificación ante el América de Cali en la última fecha del torneo regular.

A falta de siete minutos para el final, América ganaba 2-1 y la ilusión de clasificar se desvanecía. El León logró empatar, pero necesitaba la victoria para acceder a las finales.

Ya en el tiempo de adición llegó el milagro: Recúpero tomó un balón en mitad de la cancha y puso un centro en el área. Allí “apareció el goleador e ídolo argentino Carlos Alberto Pandolfi con un particular salto”, recuerda el locutor Rubén Darío Arcila.

“El impacto de cabeza superó al arquero y el balón entró llovido lentamente. Estalló la ciudad y el canto del gol fue atronador en la voz de Pastor. Se inflaron los globos de seda de todos los paraguas y aquella garganta privilegiada quedaría eternamente grabada en el alma de los bogotanos”, atestigua.

Es uno de los relatos más famosos de Pastor Londoño Pasos, quien llamó “Gol de oro” al crucial tanto de Pandolfi. Otros lo recuerdan como “el gol del minuto de Dios”. El propio Pandolfi lo exalta como uno de los mejores recuerdos de su carrera.

Pastor Londoño -figura de la radio fallecido a los 93 años- lo recordó como “el mejor gol de sus históricos relatos”, según consigna su colega Arcila.

Londoño ocupó varios roles en la radio, pero fue la narración deportiva “la que más alegrías le trajo, la que le permitió marcar una época, la que lo convirtió en uno de los históricos de los medios de comunicación”, explica, por su parte, el periodista José Orlando Ascencio.

Entre sus narraciones se encuentran carreras ciclísticas, la Copa América de 1975 y el fútbol profesional colombiano.

Adiós a Alfonso Sepúlveda, el símbolo de la cantera de Santa Fe

El DT formador de la mayoría de las figuras de las divisiones menores del club murió a los 85 años.

Foto: independientesantafe.com

Por José Orlando Ascencio
El Tiempo

El ojo de Alfonso Sepúlveda le dio a Santa Fe prácticamente a todas las figuras surgidas de su cantera, desde Alfonso Cañón, el jugador más importante de su historia junto a Omar Pérez, hasta los que acaban de aparecer en el profesionalismo. Don Alfonso, uno de los grandes formadores del fútbol colombiano, falleció este lunes, a los 85 años.

Fueron más de 50 años de trabajo en la base santafereña, inculcando los valores de entrega y garra que caracterizaron siempre al club. La lista de figuras que pasaron por sus manos fue enorme: Carlos ‘Copetín’ Aponte, Alonso ‘Cachaco’ Rodríguez, Freddy Rincón, Adolfo Valencia…

Se vinculó a Santa Fe en 1959. “En ese tiempo me rompí la tibia y el peroné jugando, no había tanto adelanto en la medicina deportiva y me tuve que retirar. Aún enyesado me dieron el primer grupito infantil para dirigir en el club”, le dijo Sepúlveda al diario Mío en 2012.

Sepúlveda tenía que trabajar mucho en ese entonces para hacer que el jugador que llegaba a Santa Fe se concientizara de que podía ser profesional. Dos de las grandes figuras ‘cardenales’ de la historia pasaron por sus grupos.

“Yo tuve cantidad de jugadores. Me acuerdo que a Alfonso Cañón y a Ernesto Díaz nos tocaba cuidarlos por tanta piratería que había en ese entonces. Todo el mundo quería llevarlos a jugar a Fontibón, al Samper Mendoza y a toda parte”, recordó en su momento. Se puede decir, entonces, que el primer jugador colombiano exportado a Europa, Díaz, se fue con su sello.

Era tan bueno su trabajo que incluso, alguna vez, llegó un equipo y se lo llevó un grupo completo.

Sepúlveda, además, fundó una empresa que muchos futbolistas bogotanos tienen presente, Guayos As, símbolo del deporte aficionado en la capital, pero que incluso llegó a vestir al plantel profesional de Santa Fe en 1991, antes de las épocas de los millones y millones por patrocinios de indumentaria deportiva.

“Se nos fue el más grande referente de Santa Fe y del fútbol bogotano. Quienes tuvimos el privilegio de conocerlo sabemos de su virtud no solo para desarrollar el talento de tantos jugadores, sino la manera como utilizó el fútbol para aportar hombres de bien a nuestra sociedad. Profundo pesar y eterna gratitud”, declaró a El Tiempo Arturo Boyacá, quien fue jugador suyo y en sus etapas como técnico lo acercó siempre como asesor al plantel profesional.

Su relación con Santa Fe se acabó el año pasado. Los últimos frutos de su trabajo en el plantel profesional son Edwin Herrera, que estuvo en el Preolímpico de este año con la Selección Colombia, y Juan Sebastián Pedroza. No pisó una cancha como jugador del club, pero es un símbolo ‘cardenal’. Paz en su tumba.

Medio siglo de éxitos y tormentas

Semblanza de Independiente Santa Fe con motivo de su cincuenta aniversario, el 28 de febrero de 1991.

Por Eliécer Ortega

Hay personas o instituciones que nacen con un rótulo. Otras se lo ganan. Como es el caso del Independiente Santa Fe, un club de fútbol profesional que está cumpliendo hoy 50 años de vida, llamado con todos los méritos del caso el equipo de las tormentas. Las raíces del club se localizan en la celebración de las Bodas de Plata del Gimnasio Moderno, cuando en 1939 varios egresados del renombrado claustro bogotano se reunieron para jugar un partido contra jóvenes alumnos del colegio de la calle 75.

Y así como hay hombres que no recuerdan cuál fue su primer amor, el embrión santafereño tampoco recuerda cómo terminó ese partido.

Ernesto Gamboa, uno de los socios que firmaron el acta de fundación del club el 28 de febrero de 1941, por el contrario, dice en alguna parte que los primeros colores del equipo fueron el blanco con una franja azul. Luego cambiaron al blanco-rojo del club inglés Arsenal, porque el azul y también un verde que llegaron a utilizar se desteñían.

Los gimnasianos se reunían en el Cafe Rhin del Pasaje Santa Fe, al lado de la plazoleta del Rosario, donde estudiaban. De allí emigraron hacia los Campos del Litográfico para llegar antes del primer campeonato rentado a una sede en la calle 22 con la carrera octava.

Las crisis y las tormentas comenzaron pronto.

Los santafereños se pelearon con políticos, escritores y periodistas de El Tiempo porque el grupo tomó la costumbre de dar la Vuelta a la Manzana, un trote alrededor del Rhin, la Heladería Brodway, El Tiempo, El Espectador, el Café Los Molinos y Nuestra Señora del Rosario.

En el Santa Fe, dicen, siempre han coexistido dos corrientes ideológicas, las alimentadas por Gonzalo Rueda Caro y Jorge Ferro Mancera, dos presidentes cuyo paso dejó una honda huella. Pero en el fondo, ambos grupos defendían una misma cosa: sede propia, divisiones inferiores y una identidad propia en la cual la condición de la persona era el aspecto fundamental.

El primer desplome santafereño, como el de todos los clubes reunidos en torno de la Dimayor, se produjo al extinguirse la romántica época de El Dorado, cuando en 1954 se firmó la paz y el fútbol-arte dejó como herencia un rudimentario elemento criollo.

Algunos de los futbolistas extranjeros que vinieron en esa época, como Adolfo Pedernera, cobraron primas de hasta 10 mil dólares. Al desintegrarse el circo, a un jugador colombiano le pagaron 100 pesos por partido.

Hasta 1975 Santa Fe fue un club manejado bajo el patrón ancestral del aficionado que le regala al equipo la ficha de un jugador y que, como entidad sin ánimo de lucro, compite por la satisfacción del triunfo. Pero los vientos soplaron y las cosas cambiaron.

En ese año 1975 Santa Fe ganó la que hasta ahora es su sexta corona. No tenía figuras estelares. El chileno Francisco Hormazábal se las arregló para que un grupo humilde (Oscar Bolaño, Alfonso Cañón, Hernando Piñeros, Darío López, Carlos Alberto Pandolfi, Moisés Pachón, Alonso Rodríguez, Héctor Javier Céspedes, entre otros), sorprendiera a rivales más encopetados.

Al año siguiente, cuando Guillermo Cortés intentó echar la casa por la ventana haciendo costosas contrataciones, el equipo no funcionó y los problemas que hasta ese entonces eran rumores inconfesables irrumpieron con violencia.

La crisis económica estalló cuando Cortés se fue y asumió la presidencia Alfonso Rozo. Debido a manejos equivocados en la negociación de jugadores extranjeros y a inversiones sin la debida orientación, se originaron enormes pérdidas.

Las cosas empeoraron cuando a Rozo lo sucedió Gabriel Camargo, a quien en el Santa Fe se debe la paternidad del jugador-mercancía. Camargo vino con su cuadrilla de jugadores y cuando sus desesperados esfuerzos por salvar una cuantiosa inversión fracasaron, se fue con ella.

El siguiente capítulo fue el de la pugna entre Camargo y Fernando Carrillo. El primero le cedió al segundo sus acciones pero aquél se marchó con el pase de sus jugadores. Santa Fe, súbitamente, se quedó sin futbolistas, sin sede, sin elementos de transporte y hasta sin balones.

Carrillo, dicen, perdió enormes sumas de dinero. Un equipo de fútbol profesional es el producto del trabajo y del dinero. En este caso solo hubo lo segundo y las cosas, lógicamente, no funcionaron.

En el primer semestre de 1985, Santa Fe de pronto descubrió que estaba al borde de la bancarrota. Tenía una gigantesca deuda (150 millones de pesos) por cuestiones administrativas y el equipo estuvo a punto de no aparecer en el segundo torneo.

Hubo una asamblea. El equipo volvió a cambiar de manos. La llave salvadora la integraron esta vez Efraín Pachón-Fanor Arizabaleta. El primero, un hombre que recita como una poesía las alineaciones del equipo desde 1948, aportó las ideas; el segundo, que también se las conoce de memoria, puso el dinero.

Para restablecer el orden en la casa, el abogado Luis Fernando Salazar firmó un concordato, una figura que se inventaron para salvar empresas en quiebra; otro abogado, Roberto Troncoso, aireó la cuestión laboral. A los empleados les debían salarios de seis meses y los futbolistas no cobraban primas desde hacía dos años.

Pachón consiguió diez hectáreas en el Parque La Florida y allí construyó seis canchas. Hizo tómbolas, vendió acciones. Y compró una buseta. Llamó a un grupo de 16 exjugadores que formaron 16 equipos de divisiones inferiores y Santa Fe, luego de un azaroso periplo de casi medio siglo, volvió a sus comienzos: las divisiones inferiores. Y le añadió unas escuelas de entrenadores y de preparadores físicos.

Santa Fe promocionó a su primer equipo a una generación de jóvenes jugadores Eduardo Niño, Wilmer Cabrera, Fredy Rincón, Fredy León, entre una lista de 25 y después desató una ira santa al venderlos para terminar de pagar sus deudas.

Entre 1987 y 1990 fue tres veces finalista. Pero también tuvo grandes descalabros, como el de 1985 cuando el Tolima le impidió en Ibagué entrar a la liguilla final. O cuando un título al alcance de la mano (tres puntos de ventaja a tres fechas del final) se le hizo humo en 1987.

Santa Fe ha sido campeón profesional seis veces. En 1948 los 20 goles del Gallego Lires López lo condujeron a su primer galardón. Pero sus grandes figuras de la época El Dorado René Pontoni, Angel Perucca, Héctor Rial, Oscar Bernau, Jorge Benegas, Germán Antón no le brindaron esa satisfacción. Julio Tocker y los 26 tantos de José Vicente Grecco sí, cuando en 1958 se tituló por segunda vez.

Al comenzar los 60, Santa Fe formó un equipo que ha resistido el paso del tiempo. ¿Quién no recuerda a Oswaldo Panzutto (25 goles) o a Orlando Alberto Perazzo (20)? ¿O a Carlos Aponte, Juan Montero, Miguel Reznik, Ricardo Campana, Guillermo Milne, Juan Carlos Pellegrino, Héctor Zipa González, Hernando Tovar, Jaime Silva, Mario Bustamante, Manuel Pacheco? En 1966 Gabriel Ochoa, con los 31 goles de Omar Lorenzo Devanni, le entregó la tercera corona. La quinta en 1971 la dio la onda yugoslava comandada por Toza Veselinovic Dragoslav Sekularac, Lazlo Jankovich con el aporte brasileño de Waltinho, el argentino de Miguel Angel Basílico y el criollo de Víctor Campaz, Alfonso Cañón, Chiqui García y Tumaco González.

Por último, 1975, un título con el rótulo de la modestia. Al año siguiente, salto al precipicio al formarse un equipo costoso que convirtió grietas en troneras por las cuales el club empezó a ir cuesta abajo.

En esa época comenzó a sumirse en una anarquía que vio desfilar a 18 técnicos en 13 años (1975 y 1988). Uno de ellos duró sólo 24 horas (Héctor J. Céspedes-86). También hubo dos casi al mismo tiempo (Juan Urriolabeitía-Juan C. Lorenzo) y hasta cuatro en un mismo año (Pinto-Silva-Céspedes-Rodríguez-86). Lo último que le ha sucedido fue la huelga que le montaron técnico y jugadores en 1988, algo típico en un equipo que ahora le toca vivir del pasado porque su presente es intrascendente.

*Publicado originalmente en el diario El Tiempo el 28 de febrero de 1991.

‘The Bogota Bandit’: 70 años del inicio de la aventura deportiva en Colombia del inglés Charles Mitten

En 1950, la estrella del Manchester United abandonó su club y la selección inglesa para jugar con Independiente Santa Fe. La Cancillería publica sus archivos.

El caso de Charles Mitten, es uno de los más curiosos y aún poco referenciados sucesos en la historia del deporte en Colombia. En el año de 1950, durante el auge de migración de jugadores profesionales al país, este deportista inglés nacido el 17 de enero de 1921 en Rangoon (Birmania) abandonó su club en Inglaterra y la selección inglesa de fútbol, para fichar con el club Independiente Santa Fe de Bogotá a inicios de “El Dorado” y establecer, un cambio de estatus que los futbolistas tenían en ese momento para el mercado del deporte.

La historia deportiva de Mitten comenzó en la ciudad industrial de Manchester (Inglaterra), a donde llegó con su familia desde la colonia inglesa de Birmania. Siendo aún niño comenzó a mostrar su talento para el fútbol, por lo que ingresó a las divisiones inferiores del club Manchester United en 1936, pero al suspenderse las competiciones deportivas por el inicio de la segunda guerra mundial en Europa, su debut se postergó algunos años más.

No obstante, durante la delicada situación bélica al servicio de la Royal Air Force, logró jugar en clubes como Chelsea y Southampton donde anotó cinco goles. Al finalizar la guerra regresó al Manchester United, donde conformó el “Famoso cinco” de Old Trafford con futbolistas talentosos como Jimmy Delaney, Stan Pearson, Jack Rowley y Johnny Morris, con los cuales hizo importantes temporadas en la liga y a la vez logrando ganar la Copa FA de Inglaterra, frente al Blackpool en 1948.

Estas destacadas actuaciones, valieron para que el club fuera invitado a realizar una gira en los Estados Unidos dos años después, donde Charles Mitten fue contactado por el señor Luis Robledo (quien era dirigente del club Independiente Santa Fe de Bogotá), ofreciéndole dejar Inglaterra e irse a jugar en la reciente creada liga colombiana de fútbol. En una biografía póstuma, el escrito narra como Mitten arregló el contrato con Robledo en Nueva York, señalando que los futbolistas tenían hasta ese momento un estatus social similar a un minero en Inglaterra, por lo que el salario ofrecido por el dirigente colombiano en un año era lo que el jugador, ganaría en una década jugando en un club como el Manchester United.

Lo anterior no fue bien visto en diversos círculos sociales y depotivos en Inglaterra, por lo que el futbolista fue sancionado por la liga inglesa y la Fifa para jugar la copa mundial de fútbol organizada por Brasil en 1950. No obstante, Mitten y otros futbolistas ingleses se aventuraron a jugar en Colombia para incrementar sus ingresos, fama y prestigio social, reivindicando muchos años después sus acciones que para el caso particular de este jugador, sería conocido en el mundo de fútbol desde entonces como ʻThe Bogotá Banditʼ (El bandido de Bogotá).

Paralelamente a las negociaciones del contrato de Mitten, la Cancillería de Colombia fue clave para agilizar todos los trámites de visado y firma del contrato del jugador, primero con los cables enviados desde Nueva York a Bogotá y luego, con las comunicaciones con el consulado de Londres, para tramitar rápidamente la documentación correspondiente a la llegada del futbolista a territorio colombiano.

Visa Charles Mitten en los archivos de la Cancillería.

Así mismo, dentro de la visa quedaba consignado que el contrato había sido presentado por el futbolista en Inglaterra y que el señor Luis Robledo, era la persona que lo conocía en Colombia para cumplir todos los requisitos que el formulario solicitaba ante el Cónsul General en Londres.

De esta manera, a traves de la gestión de los consulados, el inicio del ”El Dorado” y los contratos de algunos clubes en el fútbol colombiano hace 70 años, se dio inicio a un nuevo tipo de mercado y agentes deportivos como sucedió con el caso del futbolista inglés Charles Mitten. Por tanto, el patrimonio documental de la Cancillería muestra parte de esa transformación y como la gestión de sus funcionarios, fue clave para el proceso que dio inicio a dicho cambio.

Finalmente, con la regularización del fútbol en Colombia con el pacto de Lima en 1951, los futbolistas extranjeros retornaron de manera paulatina a sus lugares de origen, por lo que Charles Mitten volvió a jugar en Inglaterra para otros clubes como el Fulham y Mansfield Town. De igual forma, a través de su familia estuvo muchos años más vinculado al deporte y club Manchester United, siendo algunos de sus sobrinos y familiares futbolistas y periodistas, antes de su muerte ocurrida el 2 de enero de 2002.

Tomado de: Cancilleria.gov.co

¡Adiós, Cañoncito!

Fallece a los 50 años Roberto Alfonso Cañón, exfutbolista de Santa Fe, hijo del ídolo cardenal Alfonso Cañón.

En la madrugada del 2 de septiembre de 2019, falleció a los 50 años Roberto Alfonso Cañón Alvarado, exjugador e hijo del ídolo cardenal Alfonso ‘Maestrico’ Cañón.

Hoy recordamos a Roberto Alfonso por los siete años en los que vistió la camiseta del Primer Campeón portando el 10 en su espalda.

‘Cañóncito’ jugó con la piel del león entre 1987-1994 y acumuló 209 partidos, 14.608 minutos y 45 goles.

El club y la hinchada cardenal siempre estarán agradecidos con su entrega y huella en la historia de Santa Fe. Lamentamos profundamente su fallecimiento y solo tenemos palabras de gratitud y condolencia para la familia Cañón. Enviamos un enorme abrazo a Giovanni Cañón, hermano y entrenador de nuestras Divisiones Menores y por supuesto a su padre, el gran ‘Maestrico’ Cañón.

Tomado de IndependienteSantaFe.com