René Pontoni: el ídolo del papa que jugó en Independiente Santa Fe

Francisco, reconocido hincha de San Lorenzo, narró en una audiencia papal que un exjugador de Santa Fe en El Dorado era el crack que más admiraba

“De niños íbamos al estadio, me acuerdo en particular durante el campeonato de 1946. Iba con mis padres y siempre me impresionó el juego de Pontoni”, contó el papa Francisco en una audiencia con jugadores de fútbol, una de sus mayores aficiones.

En particular, Francisco recordó un “gol de ensueño” que anotó dicho jugador en la goleada 5-0 de San Lorenzo a Racing. René Pontoni (nacido en Santa Fe, Argentina, en 1920) bajó el balón con el pecho, lo retuvo en su empeine, amagó para un lado y se fue entre dos defensores. Concluyó su jugada con un remate cruzado que batió al meta rival.

Al día siguiente, el diario El Clarín tituló: “Pontoni hizo un gol como para pasarlo en el Colón”. El entonces niño Jorge Mario lo guardó en sus recuerdos como aficionado de San Lorenzo, donde Pontoni se destacó como uno de los mejores delanteros de la época.

“El centrodelantero más fino, elegante, armonioso, sutil y brillante de toda la historia del fútbol nacional”, lo definió un cronista de El Gráfico.

Pero en 1948 sufrió una terrible lesión en su rodilla derecha: fractura de rótula, meniscos y ligamentos que le truncaron su carrera.

Pontoni optó por el retiro pero volvió al año siguiente para jugar en Independiente Santa Fe, que acababa de ganar el primer campeonato profesional colombiano. Con el “Expreso Rojo” jugó entre 1949 y 1952 (la época de El Dorado), en donde alcanzó a plasmar puntadas de su buen fútbol.

Antes había jugado en Newell’s Old Boys. También vistió la camiseta de Portuguesa, de Brasil, y de la Selección Argentina, con la que ganó tres copas América. Hoy se recuerda como “el ídolo del papa Francisco”, un crack que también jugó en Independiente Santa Fe.

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Santa Fe le da la vuelta a Maturana

En la primera fecha del campeonato de 1998 se jugó el clásico bogotano. El 70 por ciento del estadio era azul. Y era el debut de Maturana en el banco millonario. Las expectativas de triunfo estaban de su lado. Pero ese día el rojo fue el que ganó. Santa Fe perdía 1-0, pero con garra remontó y ganó. El gol del empate fue el primero de Léider Preciado en un clásico. En total fueron 15, que lo convirtieron en su goleador histórico. La crónica de ese inolvidable partido.

Por Gabriel Meluk

¿Ustedes se acuerdan de la fábula famosa de la tortuga y la liebre? Ayer en El Campín la historia de la liebre pedante, autosuficiente y sobradora y de la humilde tortuga consciente de sus limitaciones se repitió. Millonarios, el supermillonarios de Francisco Maturana, empezó ganando, pero el Santa Fe, el discreto Santa Fe de Slodovan Zecevich (¿quién?), le dio una espectacular voltereta al marcador y se adueñó de la primera victoria del año 2-1.

¡Increíble! Santa Fe, que durante 73 minutos demostró que no tenía cómo hacer un gol, ganó. Y Millonarios, que siendo un poquitico más que el rival en ese lapso, un poquito nada más, perdió porque pecó por soberbia.

De partido de verdad solo hubo 20 minutos. Los últimos. El resto fue un concierto soso de malos pases y errores de ambos lados.

Por eso, el juego con pasión de clásico, emoción de fútbol, goles, gritos y lamentos, comenzó cuando el cronómetro mostró el 28 del segundo tiempo. Todo se inició en un tiro libre cargado a la derecha del ataque santafereño. Iván López, un sardino que está pidiendo pista desde hace rato, casi no levanta la pelota, que buscó las 18.

Alvaro Aponte, el central azul, quiso despejar, pero dejó la pelota viva en el área. Su compañero Héctor Mario Botero, el paisa de discreto estreno, intentó un nuevo rechazo, pero dejó la pelota al borde de las 18. Ahí estaba otro pelado de esos de poco nombre en Santa Fe, John Bayron Marulanda, que pegó el balón a su bota izquierda, levantó la cabeza y filtró un pase al otro lado, por donde corría Carlos El Pipe Uribe como una balita.

Uribe quedó solo. La defensa se jugó un pasó adelante y dejó al portero Héctor Burgues condenado a su adversidad. Uribe pateó. Su disparo superó con facilidad al portero, que quedó a mitad de camino, y sobre la línea de gol Léider Preciado metió la pierna y anotó el empate transitorio.

Pero lo mejor estaba por venir. Cuatro minutos más tarde, cuando Santa Fe le perdió el respeto y el temor a Millos, Orlando Garcés puso el 2-1. Tiro de esquina que levantó López. Garcés, sin ninguna marca a su lado, se elevó y metió un cabezazo seco y arriba para el 2-1. La defensa azul, con portero y todo, miró la jugada sin moverse.

Soberbia, un viejo mal

A las 3 de la tarde todo era fiesta de Millos en El Campín. De los casi 40.000 hinchas que llegaron al estadio, por lo menos 30 tenían camisetas azules. Cuando los altoparlantes dejaron escapar una voz alegre que recitaba la formación de Millos, estallaban las tribunas en aplausos y gritos de euforia. Director técnico: Francisco Maturana , dijo el locutor y la ovación fue total.

A las 3:30 con la salida del equipo al campo, ningún hincha (ni muchos periodistas) se imaginaban una derrota de Millos, el equipo que durante todo el primer tiempo fue superior, aunque no mucho, y que se puso arriba en el marcador a los 38 minutos. Laboratorio en la derecha del ataque. John Mario Ramírez pisó la bola y la corrió para que El Pony Maturana, alistara el gatillo y sacara un zurdazo que se metió por el centro del arco, con algo de complicidad del arquero Agustín Julio, que se movió hacia su izquierda.

Santa Fe no mostraba nada. En ataque era nulo y en defensa estaba asustado. Le tenía mucho temor a un equipo que tenía la obligación de imponer el ritmo y la iniciativa. Cuando iban 10 minutos del segundo tiempo nadie daba un peso por los rojos. Millos, sin ser mayor cosa, ganaba con tranquilidad el clásico.

Y vino el síndrome de la liebre. Como con Popovic, con Prince, con Otoniel, con Castelnoble y con Umaña, el equipo pensó que tenía liquidado el partido y se olvidó de jugar. No ataque, no control de balón, no concentración, no nada.

Y el humilde santafecito se levantó de a pocos, gracias a Iván López, por la derecha, al sacrificio y la entrega de la Cachaza Hernández y a la zurdita prometedora de Marulanda.

Santa Fe ganó bien y con justicia. Fue un equipo serio que, consciente de sus limitaciones, dio una voltereta inesperada al marcador. Y Millonarios perdió por esa maldita soberbia que acompaña al equipo desde hace años.

Pero, ojo: eso no significa que Santa Fe ya será campeón y que Millonarios descenderá. Por el contrario, los azules siguen siendo candidatos al título de la temporada al equipo lo armaron para eso, y Santa Fe, que tiene de hijo a su archirrival (en los últimos 9 clásicos ganó 5 y empató 3), tiene una nómina para estar en la mitad de la tabla.

Por ahora, el sol salió más temprano para Santa Fe, que ganó un poco, y el cielo de Millos amaneció nublado. ¿O no, Pacho?

El equipo de Pelé en El Campín

El Santos de Sao Paulo, comandado por la figura del Brasil campeón en México, visitó a Independiente Santa Fe en 1970

Pelé, Canessa y Sekularac

El astro brasilero Edson Arantes do Nascimento “Pelé” fue el emblema de la Selección Brasil 70, campeona mundial en México y uno de los mejores oncenos de la historia del fútbol.

Desplegando un juego colectivo y de buena técnica, aquel Brasil ganó los seis partidos que disputó en el torneo (incluyendo una goleada 4-1 ante Italia en la final) y se consagró como una de las mejores selecciones que se hayan visto en los mundiales.

Pelé jugaba en el Santos FC, uno de los principales clubes de Sao Paulo y del fútbol brasilero, que tres meses después de aquella Copa Mundial de México vendría a Bogotá a jugar un amistoso ante el primer campeón colombiano.

Fue el 24 de septiembre en el estadio Nemesio Camacho El Campín. En Santa Fe se distinguía el yugoslavo Dragoslav Sekularac, múltiple campeón con el Estrella Roja de Belgrado y una de las figuras de la Selección Yugoslavia.

También vestían la camiseta albirroja Alfonso Cañón y Víctor Campas, jugadores de gran talento y que marcarían época en Santa Fe.

Para arbitrar el encuentro se invitó además a otra figura internacional: el chileno Mario Canessa, uno de los principales réferis del fútbol colombiano y que se radicaría definitivamente en Bogotá.

Canessa, junto con Pelé y Sekularac, se tomaron el habitual retrato protocolario del partido, que quedó como registro de ese partido memorable.

Iniciado el partido, Douglas y Carlos Alberto anotaron para la visita. Campas descontó para el local. Así terminó la primera parte. En el segundo tiempo, Santa Fe buscó la igualdad y estuvo a punto de lograrlo, pues en esa intención llegó un tiro penal a su favor.

El uruguayo Walter Sossa, (goleador del campeonato de ese año con 27 tantos), cobró el penal, pero su remate fue atajado por el arquero Edevar. Finalmente Santos se quedó con la victoria y dejó una buena imagen en el público bogotano.

Ese año, Santa Fe se ubicó en el tercer lugar, y en la temporada siguiente consiguió el campeonato en una serie final ante Nacional que se definió con partido extra en Cali.

Ficha técnica

Santa Fe: Sancovic (Ovejero), González (Manjarrés), Martínez (Basilico), Rodríguez, Aguirre, Veselinovic, Sekularak, Cañón, Forero (Rubio), Sossa (erró penal) y Campas.

Gol: Campas (32 PT).

Santos: Edevar (tapó penal), Carlos Alberto, Ramos Delgado, Djalma Díaz, Rildo, Leo (Marcial), Lima (Turcao), Manuel María, Pipole (Douglas), Pelé (Davi) y Abel.

Goles: Douglas (5 PT) y Carlos Alberto (7 PT).

Estadio Nemesio Camacho El Campín de Bogotá, 24 de septiembre de 1970.

“A mí me ganó el corazón la hinchada de Santa Fe”: Eduardo Galeano

El destacado escritor uruguayo asistió a un clásico bogotano y en él se cautivó con la afición santafereña

Por Camilo Rueda Navarro

Eduardo Galeano, laureado escritor y periodista uruguayo -también reconocido por su afición al fútbol-, asistió a una edición del clásico bogotano en el marco de una visita suya a Colombia.

Y en el partido, del campeonato de 1998, se cautivó con la parcial roja: “A mí me ganó el corazón la hinchada de Santa Fe”, fueron sus palabras en una entrevista de un programa de la televisión pública hoy rescatado por Señal Colombia.

“En el primer tiempo iban perdiendo y jugando bastante mal, la verdad sea dicha. Podían haber ido perdiendo por más de un gol. Millonarios estaba jugando mucho mejor…”, narró para el programa Grand Prix. “…y aún así la hinchada con un fervor a prueba de balas, de excepciones, de desesperanza, contra toda evidencia, saltando y celebrando a su equipo y dándole ánimo”, agregó.

Alberto Galvis, entrevistador de Galeano, cuestionó que esa emotividad de la hinchada debiera controlarse, lo que el autor, un conocedor a profundidad del tema, descartó. “El fútbol no tiene la culpa de la violencia que a veces estalla en las tribunas”, dijo.

En esa ocasión, varios hinchas de la tribuna lateral norte cayeron al celebrar en “avalancha” un gol de Millonarios. Indagado por ese incidente, Galeano sopesó que “al fin y al cabo, ese desastre que ocurrió no es el resultado de ninguna pelea, no hay nada violento, nada agresivo. Fue nada más que una expresión de alegría”. Eso sí señaló que “hay que saber alegrarse de manera más sana”.

El encuentro en mención tuvo lugar el 6 de mayo de 1998 en el Estadio Nemesio Camacho El Campín y se saldó con resultado de 2-2. En esa temporada, las igualdades se definían en tanda de penales, y en ella se impuso Santa Fe.

En el cuadro rojo se destacó Léider Preciado, autor de los dos goles del “Expreso Rojo”. Con sus anotaciones, Preciado se enrumbaba al Mundial de Francia 98, mientras que en la tribuna un incógnito asistente venido desde el sur de la Patria Grande se enamoraba de la divisa santafereña gracias a la pasión de su hinchada.

Era Eduardo Galeano, autor de obras trascendentales como “Las venas abiertas de América Latina”, una especie de economía política latinoamericana, y “El fútbol a sol y sombra”, considerada una biblia para los fanáticos del fútbol y de la literatura.

Galeano nació el 3 de septiembre de 1940 en Montevideo. Fue periodista de varios medios, entre ellos el semanario Marcha. Estuvo exiliado durante la dictadura militar uruguaya. Escribió varios libros, ensayos y artículos que le valieron reconocimiento internacional. Falleció en su ciudad natal el 13 de abril del 2015.

¡Supercampeones!

Ante Nacional en El Campín, Santa Fe gana la Superliga de Campeones 2015

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El 27 de enero del 2015, Independiente Santa Fe obtuvo su segundo título de Superliga, al vencer 2-0 al Atlético Nacional en el juego de vuelta de la serie, disputado en el estadio Nemesio Camacho El Campín, de Bogotá.

Yerri Mina y Luis Páez fueron los autores de los goles que le dieron el triunfo a Santa Fe. El partido de ida había quedado 2-1 a favor de Nacional.

El título le dio cupo al Expreso Rojo para disputar la Copa Suramericana de ese año, de la que a la postre salió campeón y que se convirtió en el primer trofeo continental de su historia.

La Superliga 2015 fue el último torneo del fútbol colombiano patrocinado por la Organización Ardila Lülle, propietaria del Atlético Nacional, el equipo batido por el León.

En el 2013, en la misma fecha, Santa Fe había ganado su primera Superliga, en esa ocasión ante el rival de patio, Millonarios, al que venció en los dos juegos de la serie.

Los técnicos bicampeones

Gustavo Costas se suma a Julio Tocker como los únicos entrenadores que han ganado dos estrellas con Santa Fe

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El argentino Gustavo Costas se convirtió en el segundo entrenador en conseguir dos estrellas con Independiente Santa Fe. Ya había sido campeón del torneo clausura 2014 y en su segunda etapa con el equipo ganó otra estrella, la novena en la historia del club.

Costas se suma así a su compatriota Julio Tocker, que consiguió los títulos de 1958 y 1960, y quien era hasta el momento el único entrenador en repetir un campeonato de liga con Santa Fe.

Tocker había llegado a Colombia como jugador en la época en que se iniciaba el fútbol profesional. Pero una grave lesión le truncó su carrera y pasó a ser director técnico.

En 1958 salió campeón con Santa Fe, pero en la siguiente temporada dejó el club para ir al Deportivo Cali. Lo sucedió Juan José Ferraro, también argentino y quien disputó su última temporada como jugador profesional ese año con Santa Fe y pasó a ser su entrenador.

Ferraro tuvo una regular campaña (quedó octavo), por lo que la dirigencia santafereña volvió a buscar a Tocker para que reasumiera el equipo en el torneo de 1960. Pero antes de volver al banquillo santafereño, el entrenador gaucho realizó una gira por Argentina, en la que reclutó a cinco jugadores que reforzaron un cuadro que a la postre fue campeón y llegó a ser considerado “el mejor Santa Fe de la historia”.

Gracias a Tocker, Santa Fe bordó su segunda y tercera estrellas, y llegó a disputar la semifinal de la Copa Libertadores en 1961.

Gustavo Costas (también exjugador) no sólo igualó el palmarés de su compatriota con la octava y novena estrellas, sino que ya es el entrenador con más títulos en la historia del club: tres nacionales y uno internacional.

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En el 2014 le ganó la liga al Medellín, al año siguiente superó a Nacional en la superliga, y en su regreso en el 2016, consiguió en Japón la Copa Suruga (la única intercontinental del fútbol colombiano) y la novena estrella, que obtuvo en una reñida final con el Deportes Tolima.

Copa Colombia: cuando la gloria volvió a Santa Fe

De la mano de Omar Pérez, Independiente Santa Fe consiguió en el 2009 su primer título del siglo XXI e inició el periodo más brillante de su historia

Omar Pérez muestra la copa a la tribuna durante la vuelta olímpica

Por Camilo Rueda Navarro

La Copa Colombia fue el título con el que miles de santafereños celebraron por primera vez en su vida un campeonato. Toda una generación de hinchas no había asistido nunca a una vuelta olímpica, aunque el cariño hacia su equipo se mantuvo intacto y esperaron hasta ese momento para festejar.

Fue el 18 de noviembre del 2009 en una definición de película tras empatar en el último minuto y ganar una serie de 16 cobros desde el punto penal, en una noche que consagró a Omar Pérez como líder del equipo cardenal.

La Copa Colombia fue el primer título oficial de Santa Fe en el siglo XXI

La Copa Colombia fue el primer título oficial de Santa Fe en el siglo XXI

Habían pasado 34 años desde la última estrella de la liga, y 20 desde el último título de copa, de cuya existencia algunos ni siquiera sabían. Por eso, la obtención de la Copa Colombia del 2009 es un punto de quiebre en la historia de Santa Fe.

Desde ese momento, y gracias a varios factores, el Expreso Rojo reencarriló su camino glorioso y volvió a ser protagonista del fútbol colombiano. Es por esto que esa vuelta olímpica ocupa un lugar especial en la memoria santafereña, un hito que siguió luego con más trofeos y la vuelta casi ininterrumpida a los torneos internacionales.

El torneo

En el 2008, los directivos del fútbol profesional colombiano habían determinado reeditar la Copa Colombia, un torneo que hasta entonces se había celebrado de manera esporádica y alterna al campeonato tradicional. El nuevo certamen tendría un formato anual y con la participación de todos los equipos de primera y segunda división, tal como se disputa en Europa.

La primera edición bajo el nuevo esquema no generó mayor atractivo: los medios de comunicación le dieron poca cobertura, los clubes recurrían a sus jugadores suplentes y en ocasiones los partidos se disputaban a puerta cerrada. Equidad le ganó la final a Once Caldas, mientras que Santa Fe quedó eliminado en primera ronda por la diferencia de goles a favor.

Para la edición del 2009, los grandes de la capital ganaron el grupo D, correspondiente a la zona central. Millonarios cosechó 19 puntos y Santa Fe 18, accediendo a octavos de final. A partir de la segunda ronda, y fiel a su historia, el León tuvo un camino sufrido pero victorioso.

En la ida de los octavos, Santa Fe superó 4-0 a Cúcuta. Pese al amplio margen, la llave estuvo a punto de perderse en la frontera, pues los motilones se impusieron 5-1. En la serie de penales, el rojo clasificó por 5-4.

A los cuartos de final, y por un error en el diseño del torneo, accedieron sólo seis equipos, por lo que clasificarían los tres ganadores y el equipo con mejor puntaje del resto. Santa Fe perdió la llave con Deportivo Pasto: 3-1 en la ida, y 2-1 en la revancha, pero clasificó por mejor diferencia de gol a favor.

En semifinales, los pastusos superaron al Junior de Barranquilla al ganar, sorpresivamente, los dos partidos de la serie. Santa Fe, por su parte, debió enfrentar al favorito del torneo, Atlético Nacional. En Medellín el primer juego favoreció 2-1 a los verdolagas, y en el Campín, Santa Fe igualó la serie con un apretado 3-2. En los penales, el Expreso Rojo ganó 4-2.

Final de infarto

El 11 de noviembre, en el Estadio Libertad de Pasto, se jugó el primer duelo de la gran final. En el segundo tiempo, Omar Rodríguez abrió el marcador para los locales. A seis minutos del final, Yulián Anchico empató para la visita. En el tiempo de descuento, un penal le dio la victoria a Pasto gracias al cobro de Hugo Centurión.

La revancha fue el 18 de noviembre en el Estadio Nemesio Camacho El Campín. Unos 40.000 espectadores agotaron la boletería para el partido definitivo. Pese a la fiesta roja, Pasto se fue arriba con un tanto de James Castro, luego de un rebote dado por el portero Agustín Julio.

Para la segunda parte, el técnico Germán “Basílico” González hizo dos cambios: Omar Pérez, que venía de una lesión, reemplazó a Maximiliano Flotta, y Mario Gómez sucedió a Cristian Nazarith. A los nueve minutos, el “diez” cardenal igualó el partido con remate de derecha. Pero faltaba un gol para igualar la serie.

El panorama se complicaba, luego de que el chileno Julio Gutiérrez viera la tarjeta roja. Aunque el árbitro expulsó luego a un jugador del Pasto, Santa Fe se quedó con nueve por la roja que vio Ricardo Villarraga.

Con el tiempo agotado y todo el equipo volcado sobre el arco rival, Santa Fe recibió una falta en el área. Omar Pérez volvió a mandar el balón al fondo de la red cuando el reloj marcaba el minuto 89 del partido. Se igualó la serie con un hombre menos y sobre la hora. Y el título se definiría por penales.

En la tanda de cinco, Pérez y Quintero anotaron para el local, pero erraron Valdés, González y Anchico. Pasto también había metido dos cobros y aún tenía el último, que tapó Julio. Seguía en vilo el campeonato.

Luis Manuel Seijas, Andrés González y Mario Gómez anotaron en las tandas extra. Todos los hombres de campo de Santa Fe habían cobrado y la serie estaba 5-4, por lo que la definición quedaba en manos de Julio. Pateó Oscar Altamirano y atajó el portero cardenal. ¡Santa Fe campeón!

Los gladiadores que resistieron esa histórica batalla corrieron a abrazar a Julio en el arco sur del Campín, mientras en la tribuna se daba paso al festejo. Porque ¡la gloria no se fue de Santa Fe!

Ficha del partido

Estadio: Nemesio Camacho El Campín.
Árbitros: Francisco Peñuela, Rafael Rivas y Mauricio Camargo.

Santa Fe: Agustín Julio; Sergio Otálvaro, Carlos Valdés, Andrés González, Ricardo Villarraga; Yulián Anchico, Maximiliano Flotta, Juan Carlos Quintero, Luis Manuel Seijas; Cristian Nazarith y Julio Gutiérrez. DT: Germán González.

Amonestados: Nazarith, Flotta, Gutiérrez, Quintero y Anchico.
Cambios: Omar Pérez por Flotta (45); Mario Gómez por Nazarith (45), y Mario González por Otálvaro (51).
Expulsados: Gutiérrez y Villarraga.
Goles: Pérez (56′ y 88′).

Pasto: Julián Mesa; Gilberto García, Andrés Mosquera, Germán Centurión, Luis Lora; René Rosero, Walden Vargas, Ómar Rodríguez, Ferley Villamil, Hugo Centurión; Jimmy Asprilla. DT: Jorge Luis Bernal.

Cambios: Ormedis Madera por Asprilla (67), Ferley Villamil por Castro (73), y Óscar Altamirano por Rosero (85).
Amonestados: Vargas, H. Centurión, G. Centurión, Lora, Asprilla y Rosero.
Expulsados: Lora.
Goles: Castro (45′).