Carlos Alberto Pandolfi, el sindicalista goleador

Tres años en Santa Fe le bastaron para consagrarse en la historia del club. Ha sido uno de sus mejores delanteros y con sus goles ayudó a conquistar la sexta estrella. Además ha sido promotor de la organización de los futbolistas y dirigente del gremio

Por Historia de Santa Fe

Carlos Alberto Pandolfi ha sido uno de los mejores delanteros de la historia de Independiente Santa Fe. Nacido en 1945 en Buenos Aires, llegó al primer campeón colombiano en 1975 y fue fundamental en esa campaña para conquistar el título, la sexta estrella del León.

Esa temporada, Pandolfi anotó 23 goles, con los cuales se ganó el cariño de la afición santafereña. En total anotó 41 goles en 118 partidos con Santa Fe, club con el que estuvo tres temporadas. Una de sus anotaciones (al América en 1977) está entre las más recordadas, pues se consiguió en el último minuto del partido y sirvió para clasificar a las finales del torneo.

Luego regresó a Argentina, donde jugó el último tramo de su carrera profesional con el Temperley. Antes, había jugado en clubes como Nueva Chicago, Chacarita Juniors y Estudiantes de La Plata, entre otros.

Tanto en Argentina como en Colombia fue promotor de la organización de los futbolistas para defender sus derechos e intereses. En su país natal ha sido uno de los principales dirigentes de Futbolistas Argentinos Agremiados (FAA), la organización que los representa y a la que Pandolfi sigue vinculado aún hoy.

En Colombia fue uno de los precursores en esa causa, que sólo cristalizaría al llegar el siglo XXI con el surgimiento de la Asociación Colombiana de Futbolistas Profesionales (Acolfutpro) que después de varios intentos obtuvo el reconocimiento institucional para un sindicato de jugadores.

En 1976, Pandolfi apareció en la revista Alternativa, publicación militante que abordaba la situación de los movimientos populares del país y la actualidad política nacional. En su edición 82, se le presenta como “uno de los líderes del movimiento sindical de futbolistas”.

En entrevista con ese medio, el entonces goleador santafereño explicó que FAA logró varias conquistas, como un estatuto del jugador, gracias al cual se empezaron a hacer convenios colectivos de trabajo para los futbolistas en Argentina. La agremiación también emprendió obras sociales para los jugadores y sus familias.

“Cuando nació la FAA el jugador argentino tenía muchas obligaciones y pocos derechos. Se le trataba como una vaca”, explicó Pandolfi. Luego del sindicato, éste “le ha ayudado a sentirse persona y a aliviar algunos de sus problemas”, agregó.

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Morelo hace historia: es el máximo goleador de Santa Fe en Libertadores

El delantero destrona a Omar Pérez con las 10 anotaciones que alcanzó en la Copa

Por Sebastián Castillo
Futbolred

El cordobés Wilson Morelo ‘destronó’ este martes a Omar Pérez como máximo goleador de Independiente Santa Fe en la Copa Libertadores. El atacante llegó a 10 tantos, uno más que el argentino, con el conjunto cardenal en el torneo más importante del continente, tras anotar dos de los goles en la victoria 3-0 de los bogotanos sobre Santiago Wanderers, por el juego de vuelta de la tercera fase de la competición.

Morelo anotó su primer gol con Santa Fe en Libertadores el 26 de febrero de 2015 frente a Colo Colo, de Chile, en la segunda fecha del grupo A. En aquella oportunidad el oriundo de Montería marcó una tripleta frente a los australes.

Adicionalmente, el delantero se convirtió en el máximo artillero del conjunto capitalino en torneos Conmebol con 14 tantos, superando a Pérez que se quedó con 13 dianas. Por otro lado, el cordobés es uno de los pocos delanteros en convertir un ‘hat-trick’ en Copa Libertadores (contra Colo Colo el 26-02-2015) y Copa Sudamericana (frente a LDU Loja el 20-08-2015).

Goles de Morelo en Libertadores

20-02-18: Santa Fe 3 – 0 S.Wanderers. Dos goles.

13-02-18: S.Wanderers 1 – 2 Santa Fe. Dos goles.

01-02-18: Táchira 2 – 3 Santa Fe. Dos goles.

05-05-15: Estudiantes 2 – 1 Santa Fe. Un gol.

26-02-15: Santa Fe 3 – 1 Colo-Colo. Tres goles.

La leyenda del diez cardenal: una historia de Omar Pérez

Tras superar los vaivenes de su carrera, el argentino Omar Sebastián Pérez Marcos llegó a convertirse en uno de los más importantes jugadores de la historia de Santa Fe

Omar Pérez campeón con Santa Fe luego de 37 años

Por José Luis Fernández Chavarría

Omar Sebastián Pérez Marcos hace parte de una generación de jugadores formada por Jorge Griffa, que como entrenador de divisiones inferiores de Newell’s Old Boys había promovido en primera categoría a futbolistas como Jorge Valdano, Américo Gallego, Ricardo Giusti, Gabriel Batistuta, Fabián Basualdo, Roberto Sensini, Fernando Gamboa, Mauricio Pochettino, Gerardo Martino, Maxi Rodríguez, Juan Simón, Walter Samuel, Aldo Duscher, Julio Zamora, Pablo Guiñazú, Abel Balbo y Gabriel Heinze.

Luego al servicio del Club Atlético Boca Juniors, promovió a primera a jugadores como Nicolás Burdisso, Éver Banega, Sebastián Battaglia, Fernando Gago, Carlos Tévez y al talentoso Omar Sebastián, que debutó a los 19 años con la camiseta xeneize.

Omar Pérez en portadas de la revista “El Gráfico” (1998 y 2002)

Omar se volvió uno de los jugadores con más proyección en Boca, donde alternó la titular en los equipos campeones del torneo argentino (2000), Libertadores (2000 y 2001) y la Intercontinental (2000). Incluso algunos críticos vieron en su juego el reemplazo de Juan Román Riquelme, sobretodo en el torneo de verano de 2002, al que llegó como titular y en el que le marcó un gol a River Plate en la goleada 4-0 de su equipo ante su eterno rival.

Sin embargo, el destino de Omar Sebastián era lejos del equipo donde se formó debido a que en el primer semestre del 2003 se le diagnosticara una lesión crónica de rodilla (llamada sinovitis) que lo alejó de tener una proyección internacional de alto nivel. Su papel en Boca Juniors se relegó a un segundo plano y a la postre se dio su salida hacia otro club en la siguiente temporada.

De esta forma, Omar Sebastián llega a Banfield para la temporada 2003-2004, donde cumple un decoroso papel que inclusive lo lleva a actuciones memorables, como un doblete que le hizo a River Plate en el Monumental. Con la camiseta del “Taladro” mostró el talento y el gran estilo de su juego en ese partido memorable.

No obstante, debido a su lesión, Omar Sebastián no logra jugar más que 21 partidos. Al final de temporada, las directivas de Banfield deciden no renovarle su contrato. Por tanto, el “Pelado”, como le llaman sus amigos, buscó otros rumbos donde pudiera desplegar su talento y jugar más partidos. Así se da su llegada al Junior de Barranquilla de la liga colombiana, que sin tanto renombre en el plano continental, le promete a Omar Sebastián más minutos de juego y un contrato por partido jugado.

En el equipo barranquillero, Omar desplego todo el talento que lo había hecho ser uno de los jugadores de mayor proyección en Argentina. Suma 33 partidos y 15 goles con Junior (uno de ellos desde mitad de cancha) y llega a ser una de las grandes figuras del equipo, que se conoraría campeón del torneo finalización 2004, superando al Atlético Nacional en la ciudad Medellín, en una de las disputas más emotivas que se recuerden para definir un título profesional en Colombia y que se resolvió en los penales tras un 3-0 de ida y un 5-2 en la vuelta.

Junior de Barranquilla campeón del fútbol colombiano en 2004 con Omar Pérez

Aquel despliegue de talento en el Junior catapultó a Omar al fútbol mexicano para la siguiente temporada. Llegó al Jaguares de Chiapas, donde a la postre solo jugó tres partidos debido al recrudecimiento de su lesión de rodilla. Tras su paso por México, regresó al futbol colombiano. Primero a Junior y luego para vestir la camiseta del Real Cartagena, donde tuvo inconvenientes por un impago que lo llevó a interponer una demanda ante la FIFA.

Sin embargo, Omar Sebastian no desistió del fútbol profesional y para la temporada 2008 arribaría al Independiente Medelín, donde volvió a tener minutos y a recuperar parte de su buen juego. Al final de ese año disputó la final del fútbol colombiano frente al América de Cali, en la que se quedó con el subcampeonato. Ese año, el “Pelado” anotó 10 goles en 38 partidos disputados y fue una de las grandes figuras del equipo.

Dicha actuación lo llevaría a ser uno de los jugadores más atractivos del fútbol colombiano de cara a la temporada 2009. Varios equipos buscaron su contratación, pero el volante argentino optaría por el Independiente Santa Fe de la ciudad de Bogotá, que pese a no disputar torneos internacional y de acumular 35 años sin ser campeón colombiano, fue el equipo que más le llamó la atención por su historia y el desafío que representaba aquella sequía de títulos (ver video).

Superando el más optimista de los pronósticos, Omar Sebastián Pérez Marcos se convirtió en el jugador con más gloria del club Independiente Santa Fe tras asumir su camiseta número diez. El “Pelado” llevó al Expreso Rojo a ganar 7 torneos de índole local (3 ligas, 3 superligas y 1 Copa Colombia) y también lo condujo a ser el único club colombiano en ganar una Copa Sudamericana (2015) y una Copa Suruga Bank en Japón (2016).

Omar Pérez campeón de la Copa Suruga Bank 2016

Fueron incontables las destacadas actuaciones de Omar Sebastián con Independiente Santa Fe. Por ejemplo, sus dos goles para la Copa Colombia 2009, el centro para el gol de la séptima estrella y el gol olímpico a Nacional en el 2012. También sus goles y asistencias en la Copa Libertadores 2013 que sirvieron para llegar a la semifinal, sus anotaciones para el campeonato de liga del 2014 o la memorable anotación ante Colo Colo en el estadio Monumental de Santiago en el 2015.

Nueve años después de su llegada a Santa Fe, se anuncia su salida del club, con lo que se cierra uno de los ciclos de uno de los jugadores más triunfadores en la historia del fútbol colombiano. Un crack que debió haber jugado en Europa o ser el conductor de la Selección Argentina, hechos que no se dieron pero sí el haberse convertido en uno de los mayores referentes y emblemas de Independiente Santa Fe.

Para aquellos que tuvimos el placer de ver a este diez cardenal en la cancha en sus mejores años, nos llena la nostalgia y la melancolía verlo partir. No sólo por ser el mejor jugador de la etapa más gloriosa de Santa Fe, sino porque a su llegada prometió algo que en su momento parecía imposible e inalcanzable, pero que con su trabajo y al hermoso destino que le permitió ser santafereño, lo llevaron a la cúspide del fútbol colombiano y continental.

Omar Sebastián Pérez Marcos, toda una leyenda cardenal, estará para siempre entre los más grandes jugadores de la historia del Club Independiente Santa Fe. Tal vez un nuevo azar del destino nos devuelva parte del maravilloso fútbol que vimos con él y un poco de la fe que se tuvo cuando vino al equipo para protagonizar estos nueve gloriosos años.

El primer clásico bogotano oficial de la historia

Se jugó en la sexta fecha del torneo de 1948 y se saldó con triunfo rojo

El primer partido oficial entre Independiente Santa Fe y Millonarios se disputó el 19 de septiembre de 1948, con motivo de la sexta fecha de la primera edición del fútbol profesional colombiano.

Santa Fe llegó a este partido como líder, con cuatro victorias y un empate, mientras que el cuadro azul arribó segundo, con cuatro victorias y una derrota.

El Expreso Rojo, además, tenía la valla menos vencida, con 8 goles en contra, mientras que su rival de plaza ostentaba la delantera más efectiva del torneo, con 25 tantos a favor.

El histórico partido, el primer clásico capitalino del FPC, se saldó con triunfo para Santa Fe por 5-3. Los goles rojos fueron de Jesús María Lires López (en 3 ocasiones), Germán Antón y Rafael “Canoíta” Prieto. Por el azul descontaron Mariano Orozco, Alfredo Castillo y Alfonso Rodríguez.

La victoria encarriló a Santa Fe como líder solitario del torneo, que a la postre lo consagraría como el primer campeón del fútbol colombiano, por encima de los favoritos al título (Junior y el propio Millonarios).

A partir de dicho campeonato, el clásico bogotano se ha jugado ininterrumpidamente en las 70 temporadas del fútbol colombiano, lo que lo hace el único duelo regional del país que siempre se ha disputado. En el 2017, por primera vez, se realizará para adjudicar una estrella.

René Pontoni: el ídolo del papa que jugó en Independiente Santa Fe

Francisco, reconocido hincha de San Lorenzo, narró en una audiencia papal que un exjugador de Santa Fe en El Dorado era el crack que más admiraba

“De niños íbamos al estadio, me acuerdo en particular durante el campeonato de 1946. Iba con mis padres y siempre me impresionó el juego de Pontoni”, contó el papa Francisco en una audiencia con jugadores de fútbol, una de sus mayores aficiones.

En particular, Francisco recordó un “gol de ensueño” que anotó dicho jugador en la goleada 5-0 de San Lorenzo a Racing. René Pontoni (nacido en Santa Fe, Argentina, en 1920) bajó el balón con el pecho, lo retuvo en su empeine, amagó para un lado y se fue entre dos defensores. Concluyó su jugada con un remate cruzado que batió al meta rival.

Al día siguiente, el diario El Clarín tituló: “Pontoni hizo un gol como para pasarlo en el Colón”. El entonces niño Jorge Mario lo guardó en sus recuerdos como aficionado de San Lorenzo, donde Pontoni se destacó como uno de los mejores delanteros de la época.

“El centrodelantero más fino, elegante, armonioso, sutil y brillante de toda la historia del fútbol nacional”, lo definió un cronista de El Gráfico.

Pero en 1948 sufrió una terrible lesión en su rodilla derecha: fractura de rótula, meniscos y ligamentos que le truncaron su carrera.

Pontoni optó por el retiro pero volvió al año siguiente para jugar en Independiente Santa Fe, que acababa de ganar el primer campeonato profesional colombiano. Con el “Expreso Rojo” jugó entre 1949 y 1952 (la época de El Dorado), en donde alcanzó a plasmar puntadas de su buen fútbol.

Antes había jugado en Newell’s Old Boys. También vistió la camiseta de Portuguesa, de Brasil, y de la Selección Argentina, con la que ganó tres copas América. Hoy se recuerda como “el ídolo del papa Francisco”, un crack que también jugó en Independiente Santa Fe.

Santa Fe le da la vuelta a Maturana

En la primera fecha del campeonato de 1998 se jugó el clásico bogotano. El 70 por ciento del estadio era azul. Y era el debut de Maturana en el banco millonario. Las expectativas de triunfo estaban de su lado. Pero ese día el rojo fue el que ganó. Santa Fe perdía 1-0, pero con garra remontó y ganó. El gol del empate fue el primero de Léider Preciado en un clásico. En total fueron 15, que lo convirtieron en su goleador histórico. La crónica de ese inolvidable partido.

Por Gabriel Meluk

¿Ustedes se acuerdan de la fábula famosa de la tortuga y la liebre? Ayer en El Campín la historia de la liebre pedante, autosuficiente y sobradora y de la humilde tortuga consciente de sus limitaciones se repitió. Millonarios, el supermillonarios de Francisco Maturana, empezó ganando, pero el Santa Fe, el discreto Santa Fe de Slodovan Zecevich (¿quién?), le dio una espectacular voltereta al marcador y se adueñó de la primera victoria del año 2-1.

¡Increíble! Santa Fe, que durante 73 minutos demostró que no tenía cómo hacer un gol, ganó. Y Millonarios, que siendo un poquitico más que el rival en ese lapso, un poquito nada más, perdió porque pecó por soberbia.

De partido de verdad solo hubo 20 minutos. Los últimos. El resto fue un concierto soso de malos pases y errores de ambos lados.

Por eso, el juego con pasión de clásico, emoción de fútbol, goles, gritos y lamentos, comenzó cuando el cronómetro mostró el 28 del segundo tiempo. Todo se inició en un tiro libre cargado a la derecha del ataque santafereño. Iván López, un sardino que está pidiendo pista desde hace rato, casi no levanta la pelota, que buscó las 18.

Alvaro Aponte, el central azul, quiso despejar, pero dejó la pelota viva en el área. Su compañero Héctor Mario Botero, el paisa de discreto estreno, intentó un nuevo rechazo, pero dejó la pelota al borde de las 18. Ahí estaba otro pelado de esos de poco nombre en Santa Fe, John Bayron Marulanda, que pegó el balón a su bota izquierda, levantó la cabeza y filtró un pase al otro lado, por donde corría Carlos El Pipe Uribe como una balita.

Uribe quedó solo. La defensa se jugó un pasó adelante y dejó al portero Héctor Burgues condenado a su adversidad. Uribe pateó. Su disparo superó con facilidad al portero, que quedó a mitad de camino, y sobre la línea de gol Léider Preciado metió la pierna y anotó el empate transitorio.

Pero lo mejor estaba por venir. Cuatro minutos más tarde, cuando Santa Fe le perdió el respeto y el temor a Millos, Orlando Garcés puso el 2-1. Tiro de esquina que levantó López. Garcés, sin ninguna marca a su lado, se elevó y metió un cabezazo seco y arriba para el 2-1. La defensa azul, con portero y todo, miró la jugada sin moverse.

Soberbia, un viejo mal

A las 3 de la tarde todo era fiesta de Millos en El Campín. De los casi 40.000 hinchas que llegaron al estadio, por lo menos 30 tenían camisetas azules. Cuando los altoparlantes dejaron escapar una voz alegre que recitaba la formación de Millos, estallaban las tribunas en aplausos y gritos de euforia. Director técnico: Francisco Maturana , dijo el locutor y la ovación fue total.

A las 3:30 con la salida del equipo al campo, ningún hincha (ni muchos periodistas) se imaginaban una derrota de Millos, el equipo que durante todo el primer tiempo fue superior, aunque no mucho, y que se puso arriba en el marcador a los 38 minutos. Laboratorio en la derecha del ataque. John Mario Ramírez pisó la bola y la corrió para que El Pony Maturana, alistara el gatillo y sacara un zurdazo que se metió por el centro del arco, con algo de complicidad del arquero Agustín Julio, que se movió hacia su izquierda.

Santa Fe no mostraba nada. En ataque era nulo y en defensa estaba asustado. Le tenía mucho temor a un equipo que tenía la obligación de imponer el ritmo y la iniciativa. Cuando iban 10 minutos del segundo tiempo nadie daba un peso por los rojos. Millos, sin ser mayor cosa, ganaba con tranquilidad el clásico.

Y vino el síndrome de la liebre. Como con Popovic, con Prince, con Otoniel, con Castelnoble y con Umaña, el equipo pensó que tenía liquidado el partido y se olvidó de jugar. No ataque, no control de balón, no concentración, no nada.

Y el humilde santafecito se levantó de a pocos, gracias a Iván López, por la derecha, al sacrificio y la entrega de la Cachaza Hernández y a la zurdita prometedora de Marulanda.

Santa Fe ganó bien y con justicia. Fue un equipo serio que, consciente de sus limitaciones, dio una voltereta inesperada al marcador. Y Millonarios perdió por esa maldita soberbia que acompaña al equipo desde hace años.

Pero, ojo: eso no significa que Santa Fe ya será campeón y que Millonarios descenderá. Por el contrario, los azules siguen siendo candidatos al título de la temporada al equipo lo armaron para eso, y Santa Fe, que tiene de hijo a su archirrival (en los últimos 9 clásicos ganó 5 y empató 3), tiene una nómina para estar en la mitad de la tabla.

Por ahora, el sol salió más temprano para Santa Fe, que ganó un poco, y el cielo de Millos amaneció nublado. ¿O no, Pacho?

El equipo de Pelé en El Campín

El Santos de Sao Paulo, comandado por la figura del Brasil campeón en México, visitó a Independiente Santa Fe en 1970

Pelé, Canessa y Sekularac

El astro brasilero Edson Arantes do Nascimento “Pelé” fue el emblema de la Selección Brasil 70, campeona mundial en México y uno de los mejores oncenos de la historia del fútbol.

Desplegando un juego colectivo y de buena técnica, aquel Brasil ganó los seis partidos que disputó en el torneo (incluyendo una goleada 4-1 ante Italia en la final) y se consagró como una de las mejores selecciones que se hayan visto en los mundiales.

Pelé jugaba en el Santos FC, uno de los principales clubes de Sao Paulo y del fútbol brasilero, que tres meses después de aquella Copa Mundial de México vendría a Bogotá a jugar un amistoso ante el primer campeón colombiano.

Fue el 24 de septiembre en el estadio Nemesio Camacho El Campín. En Santa Fe se distinguía el yugoslavo Dragoslav Sekularac, múltiple campeón con el Estrella Roja de Belgrado y una de las figuras de la Selección Yugoslavia.

También vestían la camiseta albirroja Alfonso Cañón y Víctor Campas, jugadores de gran talento y que marcarían época en Santa Fe.

Para arbitrar el encuentro se invitó además a otra figura internacional: el chileno Mario Canessa, uno de los principales réferis del fútbol colombiano y que se radicaría definitivamente en Bogotá.

Canessa, junto con Pelé y Sekularac, se tomaron el habitual retrato protocolario del partido, que quedó como registro de ese partido memorable.

Iniciado el partido, Douglas y Carlos Alberto anotaron para la visita. Campas descontó para el local. Así terminó la primera parte. En el segundo tiempo, Santa Fe buscó la igualdad y estuvo a punto de lograrlo, pues en esa intención llegó un tiro penal a su favor.

El uruguayo Walter Sossa, (goleador del campeonato de ese año con 27 tantos), cobró el penal, pero su remate fue atajado por el arquero Edevar. Finalmente Santos se quedó con la victoria y dejó una buena imagen en el público bogotano.

Ese año, Santa Fe se ubicó en el tercer lugar, y en la temporada siguiente consiguió el campeonato en una serie final ante Nacional que se definió con partido extra en Cali.

Ficha técnica

Santa Fe: Sancovic (Ovejero), González (Manjarrés), Martínez (Basilico), Rodríguez, Aguirre, Veselinovic, Sekularak, Cañón, Forero (Rubio), Sossa (erró penal) y Campas.

Gol: Campas (32 PT).

Santos: Edevar (tapó penal), Carlos Alberto, Ramos Delgado, Djalma Díaz, Rildo, Leo (Marcial), Lima (Turcao), Manuel María, Pipole (Douglas), Pelé (Davi) y Abel.

Goles: Douglas (5 PT) y Carlos Alberto (7 PT).

Estadio Nemesio Camacho El Campín de Bogotá, 24 de septiembre de 1970.