¡Supercampeones!

Ante Nacional en El Campín, Santa Fe gana la Superliga de Campeones 2015

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El 27 de enero del 2015, Independiente Santa Fe obtuvo su segundo título de Superliga, al vencer 2-0 al Atlético Nacional en el juego de vuelta de la serie, disputado en el estadio Nemesio Camacho El Campín, de Bogotá.

Yerri Mina y Luis Páez fueron los autores de los goles que le dieron el triunfo a Santa Fe. El partido de ida había quedado 2-1 a favor de Nacional.

El título le dio cupo al Expreso Rojo para disputar la Copa Suramericana de ese año, de la que a la postre salió campeón y que se convirtió en el primer trofeo continental de su historia.

La Superliga 2015 fue el último torneo del fútbol colombiano patrocinado por la Organización Ardila Lülle, propietaria del Atlético Nacional, el equipo batido por el León.

En el 2013, en la misma fecha, Santa Fe había ganado su primera Superliga, en esa ocasión ante el rival de patio, Millonarios, al que venció en los dos juegos de la serie.

Copa Colombia: cuando la gloria volvió a Santa Fe

De la mano de Omar Pérez, Independiente Santa Fe consiguió en el 2009 su primer título del siglo XXI e inició el periodo más brillante de su historia

Omar Pérez muestra la copa a la tribuna durante la vuelta olímpica

Por Camilo Rueda Navarro

La Copa Colombia fue el título con el que miles de santafereños celebraron por primera vez en su vida un campeonato. Toda una generación de hinchas no había asistido nunca a una vuelta olímpica, aunque el cariño hacia su equipo se mantuvo intacto y esperaron hasta ese momento para festejar.

Fue el 18 de noviembre del 2009 en una definición de película tras empatar en el último minuto y ganar una serie de 16 cobros desde el punto penal, en una noche que consagró a Omar Pérez como líder del equipo cardenal.

La Copa Colombia fue el primer título oficial de Santa Fe en el siglo XXI

La Copa Colombia fue el primer título oficial de Santa Fe en el siglo XXI

Habían pasado 34 años desde la última estrella de la liga, y 20 desde el último título de copa, de cuya existencia algunos ni siquiera sabían. Por eso, la obtención de la Copa Colombia del 2009 es un punto de quiebre en la historia de Santa Fe.

Desde ese momento, y gracias a varios factores, el Expreso Rojo reencarriló su camino glorioso y volvió a ser protagonista del fútbol colombiano. Es por esto que esa vuelta olímpica ocupa un lugar especial en la memoria santafereña, un hito que siguió luego con más trofeos y la vuelta casi ininterrumpida a los torneos internacionales.

El torneo

En el 2008, los directivos del fútbol profesional colombiano habían determinado reeditar la Copa Colombia, un torneo que hasta entonces se había celebrado de manera esporádica y alterna al campeonato tradicional. El nuevo certamen tendría un formato anual y con la participación de todos los equipos de primera y segunda división, tal como se disputa en Europa.

La primera edición bajo el nuevo esquema no generó mayor atractivo: los medios de comunicación le dieron poca cobertura, los clubes recurrían a sus jugadores suplentes y en ocasiones los partidos se disputaban a puerta cerrada. Equidad le ganó la final a Once Caldas, mientras que Santa Fe quedó eliminado en primera ronda por la diferencia de goles a favor.

Para la edición del 2009, los grandes de la capital ganaron el grupo D, correspondiente a la zona central. Millonarios cosechó 19 puntos y Santa Fe 18, accediendo a octavos de final. A partir de la segunda ronda, y fiel a su historia, el León tuvo un camino sufrido pero victorioso.

En la ida de los octavos, Santa Fe superó 4-0 a Cúcuta. Pese al amplio margen, la llave estuvo a punto de perderse en la frontera, pues los motilones se impusieron 5-1. En la serie de penales, el rojo clasificó por 5-4.

A los cuartos de final, y por un error en el diseño del torneo, accedieron sólo seis equipos, por lo que clasificarían los tres ganadores y el equipo con mejor puntaje del resto. Santa Fe perdió la llave con Deportivo Pasto: 3-1 en la ida, y 2-1 en la revancha, pero clasificó por mejor diferencia de gol a favor.

En semifinales, los pastusos superaron al Junior de Barranquilla al ganar, sorpresivamente, los dos partidos de la serie. Santa Fe, por su parte, debió enfrentar al favorito del torneo, Atlético Nacional. En Medellín el primer juego favoreció 2-1 a los verdolagas, y en el Campín, Santa Fe igualó la serie con un apretado 3-2. En los penales, el Expreso Rojo ganó 4-2.

Final de infarto

El 11 de noviembre, en el Estadio Libertad de Pasto, se jugó el primer duelo de la gran final. En el segundo tiempo, Omar Rodríguez abrió el marcador para los locales. A seis minutos del final, Yulián Anchico empató para la visita. En el tiempo de descuento, un penal le dio la victoria a Pasto gracias al cobro de Hugo Centurión.

La revancha fue el 18 de noviembre en el Estadio Nemesio Camacho El Campín. Unos 40.000 espectadores agotaron la boletería para el partido definitivo. Pese a la fiesta roja, Pasto se fue arriba con un tanto de James Castro, luego de un rebote dado por el portero Agustín Julio.

Para la segunda parte, el técnico Germán “Basílico” González hizo dos cambios: Omar Pérez, que venía de una lesión, reemplazó a Maximiliano Flotta, y Mario Gómez sucedió a Cristian Nazarith. A los nueve minutos, el “diez” cardenal igualó el partido con remate de derecha. Pero faltaba un gol para igualar la serie.

El panorama se complicaba, luego de que el chileno Julio Gutiérrez viera la tarjeta roja. Aunque el árbitro expulsó luego a un jugador del Pasto, Santa Fe se quedó con nueve por la roja que vio Ricardo Villarraga.

Con el tiempo agotado y todo el equipo volcado sobre el arco rival, Santa Fe recibió una falta en el área. Omar Pérez volvió a mandar el balón al fondo de la red cuando el reloj marcaba el minuto 89 del partido. Se igualó la serie con un hombre menos y sobre la hora. Y el título se definiría por penales.

En la tanda de cinco, Pérez y Quintero anotaron para el local, pero erraron Valdés, González y Anchico. Pasto también había metido dos cobros y aún tenía el último, que tapó Julio. Seguía en vilo el campeonato.

Luis Manuel Seijas, Andrés González y Mario Gómez anotaron en las tandas extra. Todos los hombres de campo de Santa Fe habían cobrado y la serie estaba 5-4, por lo que la definición quedaba en manos de Julio. Pateó Oscar Altamirano y atajó el portero cardenal. ¡Santa Fe campeón!

Los gladiadores que resistieron esa histórica batalla corrieron a abrazar a Julio en el arco sur del Campín, mientras en la tribuna se daba paso al festejo. Porque ¡la gloria no se fue de Santa Fe!

Ficha del partido

Estadio: Nemesio Camacho El Campín.
Árbitros: Francisco Peñuela, Rafael Rivas y Mauricio Camargo.

Santa Fe: Agustín Julio; Sergio Otálvaro, Carlos Valdés, Andrés González, Ricardo Villarraga; Yulián Anchico, Maximiliano Flotta, Juan Carlos Quintero, Luis Manuel Seijas; Cristian Nazarith y Julio Gutiérrez. DT: Germán González.

Amonestados: Nazarith, Flotta, Gutiérrez, Quintero y Anchico.
Cambios: Omar Pérez por Flotta (45); Mario Gómez por Nazarith (45), y Mario González por Otálvaro (51).
Expulsados: Gutiérrez y Villarraga.
Goles: Pérez (56′ y 88′).

Pasto: Julián Mesa; Gilberto García, Andrés Mosquera, Germán Centurión, Luis Lora; René Rosero, Walden Vargas, Ómar Rodríguez, Ferley Villamil, Hugo Centurión; Jimmy Asprilla. DT: Jorge Luis Bernal.

Cambios: Ormedis Madera por Asprilla (67), Ferley Villamil por Castro (73), y Óscar Altamirano por Rosero (85).
Amonestados: Vargas, H. Centurión, G. Centurión, Lora, Asprilla y Rosero.
Expulsados: Lora.
Goles: Castro (45′).

“Volveremos, volveremos: Así ganamos la séptima estrella”

El libro de Daniel Samper Ospina sobre el campeonato que logró Santa Fe en julio del 2012 luego de 37 años de espera

volveremos

“Volveremos, volveremos” es una “crónica de camerino” sobre el campeonato que logró Independiente Santa Fe tras 37 años de espera. Un libro de Daniel Samper Ospina sobre la séptima estrella de su querido equipo.

La obra tiene dos grandes capítulos: el primero cuenta cómo fueron los 37 años de sufrimiento del hincha cardenal, desde la perspectiva particular de uno de ellos, el propio autor, columnista y furibundo hincha santafereño.

La segunda parte narra cómo se vivió la gran final desde adentro del equipo. Es una crónica en la que Samper Ospina, testigo presencial, cuenta detalles de las concentraciones, viajes y partidos que definieron el título albirrojo en julio del 2012. Su viviencia también quedó registrada en el video “En la jaula del león”.

El libro está acompañado de abundante material fotográfico de Camilo Rozo y de otros reporteros gráficos sobre el equipo y sus hinchas.

La expresión “Volveremos, volveremos” hace parte de uno de los cánticos de la hinchada santafereña que hace referencia a la esperanza de un nuevo título, que por fin llegó ese 15 de julio.

El santafereño que ganó la Copa de Campeones de Europa: la historia de Héctor “El Pibe” Rial

El argentino que pasó por Independiente Santa Fe y ganó cuatro veces el torneo hoy conocido como la Liga de Campeones de Europa

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Por José Luis Fernández

José Héctor Rial Laguia, hijo de inmigrantes españoles y nacido el 14 de octubre de 1928 en Pergamino, norte de la provincia Buenos Aires (Argentina), fue uno de los grandes jugadores que vistió la camiseta de Independiente Santa Fe. Ha sido el único jugador que tras su paso por el equipo rojo y blanco de Bogotá ganó la Copa de Campeones de Europa (hoy llamada Liga de Campeones de Europa o “Champions League”) en cuatro ocasiones consecutivas. Fue con el Real Madrid en las temporadas 1955-56, 1956-57, 1957-58 y 1958-59. Rial fue figura notable en todas ellas, como sucedió en la primera final disputada el 13 de junio de 1956, en la que anotó el segundo y último gol en el estadio Parque de los Príncipes, de París (Francia).

“El Pibe”, como se le bautizó en su llegada a Bogotá, fue delantero y centrocampista ofensivo. Formado en las divisiones inferiores del Club Atlético San Lorenzo de Almagro, llegó a Colombia en el año de 1949 por la gestión de su excompañero de equipo, Rene Pontoni, quien había firmado con Independiente Santa Fe y se encontraba en la ciudad de Buenos Aires para reclutar otros jugadores del “Ciclón”, como Ángel Perucca y Adolfo Benegas, para que fueran a jugar a Bogotá en momentos en que se adelantaba una huelga de futbolistas en Argentina.

De esta manera, Héctor Rial, junto a Pontoni, Benegas y Perucca, exjugadores de San Lorenzo, harían parte de Independiente Santa Fe por las siguientes temporadas. Según palabras del propio “Pibe”, su experiencia en el rojo bogotano fue determinante para su formación como jugador y su futuro estrellato en Europa: “En Colombia maduré como jugador. Llegué muy joven y me tocó irme lleno de experiencia, agradecido por esos cracks que sin saberlo me habían entregado un poco de lo suyo”. (Testimonio publicado en “Jugadorazos: Héctor Rial, el monje blanco”. Nota publicada en la edición de agosto del 2015 de El Gráfico).

Santa Fe en 1950. Arriba, de izquierda a derecha: Benegas, Perucca, Mioti, Chamorro, Arnadlo y Tachero Martínez. Abajo, en el mismo orden: Contreras, Rial, Pontoni, Fernández y Mitten.

Santa Fe 1950. Arriba, de izquierda a derecha: Benegas, Perucca, Mioti, Chamorro, Arnadlo y Tachero Martínez. Abajo, en el mismo orden: Contreras, Rial, Pontoni, Fernández y Mitten.

En Independiente Santa Fe fue llamado “El Pibe” o “El Nene”, debido a que era el menor de la legión argentina en Colombia. Compartió equipo con varios jugadores colombianos de renombre, sus excompañeros de San Lorenzo y estrellas del fútbol inglés como Neil Franklin y Charlie Mitten (con quien sale en una fotografía del año 1950). Sin embargo, no lograron colmar las expectativas deportivas de los socios, la hinchada santafereña y una parte de la prensa bogotana que consideró una inversión innecesaria el haberlos traído.

A finales de la temporada 1950, la revista “Sábado” insinuaba que dicha situación se debía a problemas internos entre los jugadores, lesiones e inversiones desproporcionadas por el conjunto cardenal. Esta situación causó la salida de importantes figuras, como la del mismo Héctor Rial, que a pesar de haber convertido 26 goles en 54 partidos, y de ser un jugador destacado en el fútbol capitalino, partiera -tan sólo año y medio después de haber llegado a Bogotá- con rumbo al sur del continente, para jugar con el Nacional de Uruguay.

En el decano del fútbol uruguayo, “El Pibe” demostró parte del potencial que lo llevaría a conquistar Europa años después. Los titulares de las revistas de Nacional lo registran como un crack que condujo al equipo “bolso” al campeonato de 1952 y nada menos que frente a Peñarol, su eterno rival, al que le ganó un partido de desempate por marcador de 4-2 en el estadio Centenario de Montevideo el 25 de febrero de 1953.

Portada de la revista del Club Nacional (1952).

Portada de la revista del Club Nacional (1952).

De este modo, la gloria que no había conseguido en Colombia fue recompensada con sus destacadas actuaciones en Uruguay, donde anotó 20 goles en 51 partidos y consiguió su primer título como profesional.

Sin embargo, su paso por Bogotá no sólo le había dejado a la que fue su esposa Sonia, sino que en los encuentros disputados contra Millonarios, el rival de patio de Independiente Santa Fe, el futbolista argentino Alfredo Di Stéfano se había dado cuenta de su potencial para armar jugadas ofensivas. Di Stéfano, que tras su paso por Millonarios llegó al Real Madrid, le sugirió a los directivos de ese club que contrataran a Rial para mejorar el ataque del equipo.

“El Nene” llegaría así al club blanco de la capital española en el año de 1954. En su primera temporada alcanzó un nivel superlativo, pues su equipo no sólo ganó la liga por encima de clubes importantes como el Barcelona y el Athletic Club de Bilbao, sino que en lo personal anotó 18 goles en 30 partidos y quedó en quinto lugar en la tabla general de goleadores. Junto a Alfredo Di Stéfano (con 25 goles) conformó la pareja más efectiva de delanteros de todo el torneo.

En la temporada 1955-1956, “El Pibe” Rial se había consolidado como una de las figuras del cuadro merengue. Colaboró con sus pases para que Di Stéfano ganara el trofeo “Pichichi” de la liga, y en la final de la primera edición de la Copa de Campeones de Europa, disputada el 13 de junio de 1956 en el estadio Parque de los Príncipes de París ante el Stade de Reims, anotó dos goles (el segundo y el cuarto) que le significaron al Real Madrid ganar el partido por un marcador de 4-3 con el que consiguió el primer trofeo del torneo de clubes con más reconocimiento en el mundo.

Jugadores del Real Madrid celebrando la Copa de Campeones (1956).

Jugadores del Real Madrid celebrando la Copa de Campeones (1956).

El triunfo ante el Reims y los goles marcados por Rial en esa final, lo impulsaron como una de las figuras del fútbol europeo del momento. Sus goles, incluso, han sido ampliamente documentados y comentados como una de las gestas más importantes que se han conseguido en toda la historia de dicho torneo:

“La ventaja de jugar en casa en el Parc des Princes se hizo palpable con un 2-0 inicial. El Madrid consiguió empatar, pero el 3-2 llegó de las botas de Michel Hidalgo. Sin embargo, con un centro de Di Stéfano, tocado por Paco Gento y rematado a gol por Héctor Rial, el Madrid igualaba el partido. Manuel Marquitos fue el artífice del pase con el que Rial consiguió el gol de la victoria para el Real Madrid”. (“El Madrid consigue su primera corona”).

No obstante, los logros de Héctor Rial en la Copa de Campeones de Europa estaban lejos de finalizar con el primer título del Real Madrid. Con el equipo “merengue” disputó de manera consecutiva tres finales más (La quinta se la perdió por una lesión en la rodilla). En todas ellas, “El Nene” fue fundamental en el esquema del equipo, como sucedió ante la Fiorentina (en la final de 1957), Milán (1958) y nuevamente contra el Stade de Reims (1959), en las que Real Madrid consiguió la victoria.

A pesar de que poco se puede conocer del estilo de juego de Héctor Rial con el Real Madrid, en un video de un clásico contra el Barcelona en el año de 1957 se puede observar que “El Pibe” jugaba con el número 10 en su espalda y su juego se inclinaba por la izquierda de la cancha, llegando en ocasiones a posición de gol y definiendo jugadas que venían desde la derecha, como sucedió con el segundo gol de dicho partido:

El historiador español Ángel Bahamonde Magro, en su libro “El Real Madrid en la historia de España” (Taurus, 2002), afirma que Héctor Rial potenció a sus compañeros con su visión de juego, incluyendo al propio Di Stéfano. Por ejemplo, gracias a la velocidad de sus pases hizo que Paco Gento se convirtiera en el mejor extremo izquierdo del mundo para ese momento.

Luego de los cinco triunfos consecutivos en la Copa de Campeones de Europa, el desempeño de Héctor Rial ya no fue tan brillante como el de esos años. Por esta razón, el Real Madrid lo relegó al segundo equipo, hasta que “El Nene” dejó el club blanco en el año de 1961. Entonces volvería al continente americano para jugar con la Unión Española de Chile, en el que no tuvo mucho éxito. Seis meses después regresó nuevamente a Europa para jugar con el Espanyol de Barcelona, y luego con el Olympique de Marsella, donde finalmente se retiró en el año de 1963 a la edad de 35 años.

Héctor Rial, tras probar suerte como entrenador en España y algunas selecciones nacionales como El Salvador y Arabia Saudita, falleció el 24 de febrero de 1991 a los 62 años en un hospital de Madrid. Murió víctima de un cáncer y sin el reconocimiento que muchos de sus excompañeros del equipo blanco sí tuvieron, como dice con mucha razón Matías Rodríguez, periodista argentino de El Gráfico.

A pesar de eso, en la historia del fútbol no se puede olvidar que las glorias y los grandes reconocimientos deportivos que tuvieron en su carrera grandes jugadores como Puskas, Gento, Kopa y el mismo Di Stéfano, fueron en parte gracias a que Héctor Rial estuvo en la cancha junto a ellos.

“El Nene” argentino que llegó a Santa Fe para la época de “El Dorado”, y que luego obtuvo la nacionalidad española, fue fundamental en el Real Madrid de los años 50, armando al equipo por la banda izquierda, devolviéndoles una pared en el ataque a sus compañeros para que quedaran mano a mano con el arquero y anotando goles como el que le dio la victoria en la primera final de Europa del año 1956.