El gran Santafecito lindo

En sus 75 años de historia, el cuadro albirrojo de Bogotá ha sumado un total de 13 títulos, entre ligas, copas nacionales e internacionales. Alfonso Cañón y Omar Pérez han sido los grandes referentes

El Santa Fe de los años 40, en la época amateur del fútbol colombiano

El Santa Fe de los años 40, en la época amateur del fútbol colombiano

Por Redacción deportiva
El Espectador

La conquista de la Copa Sudamericana ha sido para Santa Fe la máxima alegría en sus 75 años de historia. Fundado el 28 de febrero de 1941 por un grupo de estudiantes del Gimnasio Moderno, encabezados por Gonzalo Rueda Caro y Ernesto Gamboa, se consagró como el primer campeón del torneo rentado, en 1948, de la mano del técnico peruano Carlos Carrillo Nalda.

Se estrenó oficialmente con un empate 1-1 en Manizales, frente al Deportes Caldas, pero como el tanto cardenal fue un autogol de Rodolfo Sarria, el primer gol de un jugador santafereño lo anotó Roberto “Perro” Gámez, en la victoria 5-2 sobre Municipal, de Bogotá.

De los 18 partidos que jugó, el cuadro rojo ganó 12, empató tres y perdió tres, en una campaña en la que superó a Júnior con 27 puntos (se entregaban dos por victoria).

Pasaron 10 años para volver a celebrar. Julio Tocker conformó un equipazo, liderado por José Vicente Grecco y Juan José Ferraro. Le ganó por un punto el título a Millonarios en la última fecha, pues superó al Caldas en El Campín, mientras que los azules empataron en Cúcuta.

El “Expreso” se coronó nuevamente en 1960, pero ahora con los excepcionales Alberto Perazzo y Osvaldo Panzutto, goleador del torneo, como insignias.

En la temporada 1966 el técnico era Gabriel Ochoa Uribe y la figura Alfonso Cañón, el mejor futbolista bogotano de todos los tiempos. Con dramatismo, el cuadro albirrojo se coronó con tres puntos de ventaja sobre el Medellín. Ómar Lorenzo Devani fue el máximo artillero del campeonato.

El pentacampeonato llegó en la campaña de 1971, con Toza Veselinovic en el banquillo. Bueno, en realidad la celebración fue en 1972, pues Nacional y Santa Fe, que quedaron empatados en el cuadrangular final, tuvieron que jugar una serie extra, a finales de enero. Como quedaron 0-0 en Medellín y Bogotá, se disputó un duelo en Cali, el 10 de febrero, en el que los “cardenales” ganaron 3-2.

Ya en esa ápoca el equipo tenía un estilo de juego definido, el de el buen trato del balón que imponían sus futbolistas, por supuesto, pero sobre todo la garra y la entrega en el terreno de juego.

La sexta estrella se iluminó en 1975. Santa Fe dio la vuelta olímpica en el estadio Atanasio Girardot de Medellín, luego de vencer 2-1 al “Poderoso”, con goles de Alfonso Cañón y Héctor Javier Céspedes.

En 2012, después de 37 años de muchas tristezas y escasas alegrías, como dos títulos de Copa Colombia, en 1989 y 2009, y dos finales internacionales, las de la Copa Conmebol 1996 y la Copa Merconorte 1999, además de ídolos sin corona como Hugo Ernesto Gottardi, Adolfo “El Tren” Valencia y Léider Preciado, el “León” volvió a rugir. Wilson Gutiérrez en el banquillo; el argentino Ómar Pérez, el jugador más importante en la historia de la institución, y el presidente César Pastrana, fueron los artífices de la anhelada y esperada séptima corona.

Dos años después cayó la octava en el escudo, bordada por el DT argentino Gustavo Costas, ya en los tiempos en los que el club recuperó definitivamente el prestigio y el respeto de antaño. “La Fuerza de un Pueblo” se vistió de frac y ganó dos Superligas, ante Millonarios y Nacional, y realizó destacadas presentaciones en Copa Libertadores y Sudamericana.

Tras ser semifinalista de la Libertadores de 2013, en 2015 llegó el título internacional. En la Copa Sudamericana, el equipo dirigido por el uruguayo Gerardo Pelusso, se impuso a grandes clubes del continente como Nacional de Uruguay, Emelec de Quito, base de la selección ecuatoriana que hoy lidera las eliminatorias, e Independiente de Argentina. En la semifinal dejó en el camino a Sportivo Luqueño de Paraguay y en la serie final venció por penaltis, tras 0-0 en los 180 minutos, a Huracán de Argentina.

Las vitrinas del club, que en una época estaban llenas de polvo, porque duraron mucho tiempo sin recibir nuevos trofeos, ahora brillan como oro recién pulido. Gracias a una buena gestión administrativa, el club bogotano cuenta con una sede deportiva, en Tenjo, Cundinamarca, en la que se planea construir un moderno centro de entrenamiento, con gimnasio, zonas húmedas y hotel. Además no tiene problemas económicos y tiene una nómina para que los hinchas sigan soñando con su Santafecito lindo.

La fundación de Independiente Santa Fe

En 1941, un grupo de estudiantes dio creación al club que se convertiría en ícono de Bogotá y en el primer campeón nacional

pasaje santa fe

Vista del Pasaje Santa Fe en los años 40.

Por Camilo Rueda Navarro

“Llevará por nombre ‘Club Independiente Santa Fe’. Tendrá un carácter meramente deportivo, sin perseguir lucro de ninguna especie. Su domicilio será esta ciudad”, proclama uno de los apartes del acta de fundación del primer campeón colombiano, firmada el 28 de febrero de 1941 en Bogotá.

Ese día, en el Café del Rhin, en el centro de la ciudad, un grupo de 16 estudiantes dio nacimiento a una institución que se convertiría en símbolo deportivo y en pasión del pueblo bogotano.

El grupo de fundadores estaba integrado principalmente por egresados del Gimnasio Moderno, que desde un par de años antes habían conformado un equipo de exalumnos con el que jugaron un partido de fútbol con motivo de los 25 años de ese colegio.

El vínculo entre ellos perduró y algunos habían ingresado al Colegio Mayor de Nuestra Señora de Rosario, cerca al Café del Rhin, en el Pasaje Santa Fe del centro de la ciudad, donde se reunían en sus ratos libres.

El Café del Rhin y el Pasaje Santa Fe

Ese grupo de amigos, liderado por Gonzalo Rueda Caro, decidió formalizar un club que pudiera participar en el torneo de la Asociación Deportiva de Bogotá. Así entonces determinaron crear una nueva institución.

En esos años, el fútbol argentino ya tenía influencia en Colombia y algunos nombres que se barajaron, según testimonios, fueron los de los grandes clubes de ese país. Tal vez por eso ‘Independiente’ fue el primer componente del nombre, “un nombre ya establecido en Argentina para Independiente de Avellaneda y que en su connotación lograba mostrar el espíritu del equipo, un grupo dedicado a jugar al fútbol sin fines de lucro, netamente por convicción, la idea romántica del amor por el fútbol y sin la influencia de empresas o inversionistas, era un equipo en efecto Independiente”, registra un artículo del portal oficial.

Al “Independiente” se le agregó el nombre “del callejón en donde existió el café que sirvió por mucho tiempo de sede social de la institución”, explica el historiador Guillermo Ruiz en el libro de los 70 años del club.

Se trata del Café del Rhin, ubicado en el Pasaje Santa Fe. Este “pasaje” era un callejón ubicado donde hoy queda la Plazoleta del Rosario, sobre la Avenida Jiménez, en el centro de Bogotá. Comenzaba en una esquina de la sede del periódico El Tiempo (hoy City TV) y terminaba en la calle 14, en la puerta del Colegio del Rosario. Sobre él quedaban oficinas, librerías, heladerías y el Café del Rhin.

En el calor de ese café se dio creación a Independiente Santa Fe y se redactó su acta fundacional, que designó a Rueda como el presidente del club. Luis Robledo fue nombrado vicepresidente; Ernesto Gamboa, secretario y tesorero; y Luis Carlos Reyes, capitán del equipo.

En sus estatutos, elaborados años después, se recalcó su carácter “sin ánimo de lucro”, y se estableció como finalidad exclusiva “patrocinar y fomentar el deporte, en especial el fútbol nacional y, dentro de este, el equipo profesional ‘Independiente Santa Fe’”. Además se determinó que la totalidad de los ingresos de la entidad se invertiría “exclusivamente en su sostenimiento, dotación y mejoramiento”.

Así fue el origen de una institución que llegaría a ser la pasión de miles de personas en Bogotá y en otras partes del país. Que participaría con altura en varios torneos aficionados, y que en 1948 sería uno de los clubes fundadores del campeonato profesional colombiano, que lo consagraría como el primero para la eternidad.