Independiente Santa Fe: ¿de élite o del pueblo?

Por qué el talante santafereño ha sido tradicionalmente popular

Por Camilo Rueda Navarro

Fue un grupo de egresados del Gimnasio Moderno el que fundó el Club Independiente Santa Fe. Algunos de ellos se habían matriculado en la Universidad del Rosario, en cuyas afueras quedaba el Pasaje Santa Fe, lugar donde fue creado el equipo y que inspiró su nombre.

A partir de este hecho se le adjudica erróneamente a Santa Fe un carácter de élite, dada su relación con el Moderno y el Rosario, dos instituciones educativas familiarizadas con las clases medias y altas de la capital.

Sin embargo, esta situación no se corresponde con el devenir histórico y el talante del club, que fue muy bien descrito por uno de sus exdirectivos e hinchas ilustres, el periodista Daniel Samper Pizano.

En una columna con motivo del cuarenta aniversario de la institución, Samper Pizano explicó ese falso dilema sobre el carácter del equipo, con particular arraigo en los barrios tradicionales de Bogotá.

“Santa Fe, paradójicamente, nació de ‘niños bien’ y acabó por convertirse en el equipo más popular. En el ‘santafecito lindo’ de los barrios del sur”, escribió en 1981 el entonces dirigente del club.

“Los ‘niños bien’ se enfrentaban en potreros, estadios y canchas de barriada a equipos de obreros, de taxistas, de empleados o de lo que fuera. Y no era propiamente una actividad suave. Las patadas menudeaban, pero el final era siempre el mismo: un abrazo sudoroso y varias tandas de cerveza en la tienda vecina”, agregó Samper.

“Lo anterior explica por qué el equipo ha sido tradicionalmente popular y por qué sus dirigentes respetan al jugador, al hincha y se hacen respetar cuando toca”, explicó en su texto.

“El club es como su escudo, sin arandelas aristocráticas ni cursilerías heráldicas, llena el campo de vitalidad, de emoción deportiva. Es decir, es popular y de coraje”, añadió.

Ese talante, de camaradería y sin ánimo de lucro, se consolidó desde 1941 y a lo largo de toda esa década, en las épocas en que el fútbol era un deporte amateur. Pero se mantuvo después de 1948, con el inicio del profesionalismo y la obtención del primer campeonato nacional.

Por eso Independiente Santa Fe construyó una identidad popular que se propagó en los barrios tradicionales de la ciudad. Un factor que confirma el periodista Alejandro Pino Calad (hincha de Millonarios, el rival de patio del rojo).

“Santa Fe, un equipo sin tantas figuras pero de origen distinguido en el Gimnasio Moderno, venció al todopoderoso Millonarios en un hecho que fue interpretado por muchos como la reivindicación del pueblo, pues Santa Fe se había vuelto eso, el equipo del pueblo, el trabajador, el sufrido, y sobre todo el antagonista del rico, boyante y soberbio Millonarios”, escribió en un artículo sobre el título de 1948.

Ese año, Santa Fe se impuso sobre otros clubes considerados favoritos, como el Junior de Barranquilla y el propio Millonarios. Desde entonces el equipo fundado por un grupo de estudiantes se convirtió en “la fuerza de un pueblo”, un club para la gente de todos los barrios de Bogotá.

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Un japonés, el último sobreviviente del primer campeón

Jose Kaor Dokú es el único jugador del Santa Fe que logró el primer título del fútbol profesional colombiano en 1948 que aún vive

jose kaor doku

Por Iván Camilo Caballero

Hace 68 años Santa Fe se proclamó campeón de la primera liga oficial del fútbol colombiano. 18 jugadores conformaron aquel equipo histórico, que quedará grabado para la inmortalidad. De esa nómina, sólo un exjugador puede contar la historia en carne propia, el último sobreviviente: el colombo-japonés José Kaor Dokú.

Dokú nació el 16 de mayo de 1924 en Usiacurí, Atlántico. Su padre fue japonés y su madre colombiana. Siempre tuvo una gran relación con sus orígenes e incluso fue presidente de la Asociación Colombo-Japonesa en Atlántico, cuando dejó el fútbol.

“Yo soy colombiano y tengo ciudadanía japonesa, porque yo estuve en una situación donde me enfilé mucho con lo que es la asociación japonesa en Colombia, en Barranquilla, hice un censo y ayude a conseguir trabajo, por eso me dieron la ciudadanía japonesa, por allá en el año 1959”, declaró a Caracol Radio hace unos años.

José se unió cuando joven a la armada en Barranquilla y fue trasladado a Bogotá en el año en que empezaba la primera edición del FPC.

Allí se reencontró con un amigo del fútbol, Roberto ‘Perro’ Gámez, con quien ya había compartido en Barranquilla y quien lo invitó a formar parte de Santa Fe. El jugador tuvo regularidad, jugando como defensor por banda izquierda. El 5 de diciembre Dokú se proclamó campeón con el ‘León’.

En 1950 dejó el fútbol de manera transitoria para ir a la guerra de Corea como soldado colombiano. Cuando regresó a Bogotá, jugó con Millonarios durante unos meses, para luego vivir su segundo ciclo con Santa Fe entre 1951 y 1953 y retirarse como jugador.

A José se le recordaba en la canchas porque usaba una balaca en la cabeza, que junto con sus rasgos orientales, lo hacían identificar como el jugador japonés.

“Yo jugaba con balaca desde Barranquilla. En esa época el balón era muy pesado, el saque de meta lo hacía los defensas, no alcanzaban a pasar la pelota de mitad de campo, yo era mediocentro y tenía que cabecear de lado a lado, por eso la usaba”, recuerda.

Dokú no olvida su gloria con el ‘Primer campeón’. En 2012, con 88 años, viajó desde Barranquilla para ver la final ante Pasto que le dio el título a Santa Fe luego de 37 años. No pudo asistir al título del 2014-2, tuvo la intención pero hubo problemas logísticos, pero lo celebró como un hincha más.

Ahora, 68 años después, Santa Fe viaja a Japón, el país de las raíces de Dokú, para jugar por primera vez un título por fuera del continente: la Copa Suruga Bank.

El primer clásico capitalino

Cómo se palpitó el primer clásico profesional entre Independiente Santa Fe y Millonarios

El sorteo del primer clásico oficial

Por José Luis Fernández

En la víspera del clásico bogotano, son innumerables las anécdotas que se reviven sobre este partido histórico de más de seis décadas de antigüedad y de ininterrumpida realización.

Una de ellas es el primer partido de la era profesional, que se remonta al 19 de septiembre de 1948, y en el cual Santa Fe llegaba como líder del torneo, con 9 puntos, mientras que Millonarios lo escoltaba en la segunda casilla con 8 unidades.

La revista Sábado, del político liberal Abelardo Forero Benavides, en la edición del día anterior del esperado encuentro, resaltaba su importancia publicando la tabla de posiciones del torneo:

Fuente: Revista Sábado, Semanario para todos al Servicio de la Cultura y la Democracia en América, 8 de septiembre de 1948.

Fuente: Revista Sábado, Semanario para todos al Servicio de la Cultura y la Democracia en América, 18 de septiembre de 1948.

Igualmente, el semanario reseñaba el sobresaliente desempeño de los equipos bogotanos a esa altura del certamen. En particular, destacaba que Santa Fe tenía la valla menos vencida (8 goles en contra), mientras que su rival poseía la delantera más efectiva (25 tantos a favor). Para completar la hegemonía del fútbol capitalino, el equipo de la Universidad Nacional ocupaba el cuarto lugar (detrás del Atlético Junior, a la postre subcampeón).

“Es verdaderamente diciente para los tres equipos bogotanos –Santa Fe, Millonarios y la “U”- la colocación que a la altura de la quinta fecha del campeonato nacional observan, ya que los dos primeros ocupan la cabeza y el segundo puesto del cuadro de puntuación”, destacó Sábado.

Al día siguiente, Santa Fe se terminaría imponiéndo a su rival de patio con marcador de 5-3. Los goles santafereños fueron autoría de Jesús Lires López (3), Germán Antón y Canoíta Prieto. Mariano Orozco, Alfredo Castillo y Alfonso Rodríguez descontaron para los azules.

Una semana después, la citada revista titularía su sección deportiva destacando que “Santa Fe puntea firme en el torneo nacional”. Luego del clásico, el “Expreso Rojo” sumó 11 puntos en la tabla de posiciones, ampliando a 3 la ventaja sobre su escolta Millonarios. Por esta razón, el primer clásico fue además un gran paso para conseguir ese primer título de la era profesional, logrado a finales de ese año.

Así mismo, Sábado destacó que el clásico capitalino había sido el partido con más público en lo que iba de historia del fútbol en la ciudad: “En Bogotá, y ante la más grande concurrencia que se haya visto en esta clase de espectáculos, el equipo Santa Fe se impone valerosamente a su gran adversario: Los Millonarios”.

Este domingo, 67 años después de aquel encuentro, se espera una magnitud semejante a la vivida ese 19 septiembre de 1948, con tribunas abarrotadas, en un espectáculo en el que rojos y azules deleiten con juego limpio y de alto nivel a todos los aficionados que desde las graderías tengan la oportunidad de verlo.

Gaitán, el bogotazo y el primer campeón

Independiente Santa Fe, el primer campeón del fútbol colombiano, fue fundado en 1941 en un momento de confusión política y transformaciones sociales que el país nunca había visto. En 1948 ganó el primer torneo nacional. La otra historia detrás de esa estrella.

El caudillo popular Jorge Elíécer Gaitán

El caudillo popular Jorge Elíécer Gaitán

Por Alejandro Pino Calad

“Ultimas noticias con ustedes. Los conservadores y el gobierno de Ospina Pérez acaban de asesinar a Gaitán…” Radio Nacional, 9 de abril de 1948 [1]. En menos de tres horas, media ciudad ardía en llamas tras la descarga de violencia que el pueblo había desatado contra el gobierno y contra todo lo que se interpusiera a su paso después de conocer la noticia de la muerte de su líder a manos del odiado conservatismo, noticia dada por medios radiales intervenidos por los líderes liberales que buscaban la caída de Ospina y su partido del poder presidencial.

Ese día, enfurecidos y cargados de desesperanza, las clases populares de Bogotá y luego de todo el país vengaron con muertes, saqueos y destrucción el asesinato de su líder y posible redentor. Lo que comenzó como una protesta violenta con fines políticos, terminó como un derroche de vandalismo y brutalidad alentado por el licor. La policía, que estaba vinculada al Partido Liberal desde el gobierno de Alfonso López, tomó parte en la revuelta a favor del pueblo y el ejército evitó, a costa de muchas muertes, que la masa iracunda se tomara el palacio de gobierno.

bogotazo

Para esa fecha, como parte del proceso de internacionalización del país en el nuevo orden mundial, se reunía en Bogotá la Conferencia Panamericana cuyo tema central era evitar el desarrollo del comunismo en las naciones americanas, con lo que el gobierno de Ospina, con el respaldo del de Washington, declaró oficialmente que el comunismo internacional liderado por Stalin había asesinado al líder liberal para desestabilizar la conferencia e, incluso, tomarse el poder en Colombia. Era la entrada de frente del país en la Guerra Fría.

El gobierno se sostuvo con el apoyo del ejército y con el mantenimiento de la política de unión nacional que terminó llevando a Darío Echandía al Ministerio de Gobierno para tratar de apaciguar la furia del pueblo liberal que reclamaba venganza. Finalmente Ospina retomó el control absoluto de todas las ciudades el 16 de abril, pero la violencia se trasladó entonces a las zonas rurales en las que unos se mataban con otros y el machete se volvía un elemento indispensable para salir de la casa. En Barrancabermeja, por ejemplo, el ejército pudo restablecer la autoridad del ejecutivo sólo dos meses después y en ese lapso muchos conservadores fueron asesinados.

En las ciudades se recogían cuerpos de las calles y varios sectores habían quedado arrasados por el vandalismo. Imperaba el toque de queda y la tensión social era casi incontenible frente a la desesperanza y la posibilidad de que la muerte llegara en cualquier momento.

Antes de que los ánimos reprimidos se calentaran de nuevo, el gobierno ordenó ese 16 de abril que se reabrieran los teatros y empezaran las funciones de cine cuanto antes, y que los partidos de fútbol estaban permitidos: el gobierno trasladó así las pasiones políticas al desenvolvimiento de lo lúdico como espacio de catarsis como ya lo habían hecho los regímenes totalitarios europeos en los 30 [2].

De esta forma, el domingo 18 se llevó a cabo la inauguración del campeonato de fútbol de la Federación del Atlántico con “total solemnidad” y la presencia de 53 equipos [3] a pesar de que el sector comercial estaba hecho cenizas y que la iglesia de San Nicolás fue destruida. El domingo 11 de abril, precisamente, estaba programado un doblete en El Campín entre Millonarios vs Libertad de Costa Rica y Santa Fe vs Alianza Lima, partidos que fueron cancelados por la situación de la capital. Sin embargo, después del 16 Millonarios y Santa Fe decidieron jugar un partido a beneficio del ejército como homenaje a su labor patriótica en los días anteriores, y, además, para darle entretenimiento a la ciudad tras los momentos difíciles que había pasado [4].

Igual pasó en el resto del país, se organizaron clásicos regionales o partidos atractivos para distraer al público y dar la sensación de que los problemas habían sido superados, y fue así como el 25 se enfrentaron en Manizales Deportes Caldas y Once Deportivo, en Cali Deportivo Cali y Boca Juniors, y en la capital de Antioquia Medellín y Alianza Lima, sin contar con que en la costa se estaban jugando partidos domingos y miércoles en el marco del campeonato regional.

La situación se calmó en las ciudades pero no en el campo, hecho que el gobierno solucionó con una censura que se tomó los periódicos liberales, que empezaron a aparecer con hojas y recuadros en blanco.

Los habitantes de las ciudades estaban hastiados de esto y de toda la tensión que generaba la situación política que hacía que cada vez se vieran más desplazados en las calles. La situación de los campos y el aumento de población en las ciudades hizo que en ciertas zonas el alimento se volviera insuficiente y la gente, desesperada, empezó a buscar salidas y espacios en una oferta de entretenimiento que resultaba insuficiente.

Y ahí llegó la Dimayor

El 27 de junio los dirigentes de los equipos más populares de cada región, encabezados por Alfonso Senior de Millonarios, decidieron formar la Dimayor (División Mayor del fútbol colombiano) y organizar un campeonato profesional con partidos de ida y vuelta en cada ciudad participante, el cual daría el primer gran campeón del fútbol colombiano. El campeonato arrancaría el 7 de agosto como un homenaje a la patria en esos difíciles momentos [5] y se permitiría el ingreso de máximo dos equipos por ciudad.

Un campeonato profesional que mantuviera todos los domingos un buen espectáculo en la ciudad fue aplaudido por la prensa de las capitales importantes por el beneficio deportivo y, sobre todo, social que le traería al país.

El nacimiento de la Dimayor generó un cisma entre esta y la ADEFUTBOL (Asociación Colombiana de Fútbol) pues ésta última veía como se le iban de sus manos los equipos populares y que llevaban gente a los estadios. El resultado fue que la ADEFUTBOL, que era la socia de la FIFA, no reconociera a la Dimayor y el torneo organizado por esta fuera considerado por el regente del fútbol mundial como “pirata”.

Los equipos miembros de la Dimayor eran diez: Millonarios y Santa Fe por Bogotá, América y Deportivo Cali por esa ciudad, Atlético Municipal y Deportivo Independiente Medellín por la capital de Antioquia, Junior de Barranquilla, Deportes Caldas y Once Deportivo en representación de Manizales, y la Universidad Nacional de Bogotá, que jugaba por Pereira en un comienzo pero que, ante los altos costos, terminó jugando los sábados en la capital.

Finalmente por problemas logísticos el campeonato no pudo empezar el día patrio acordado sino que arrancó el 15 de agosto y a partir de ese instante el país se transformó: nunca antes había encontrado una fiesta y una distracción tan ampliamente difundida y tan frecuente.

El estado de catarsis en las ciudades fue total pues lo que pasaba en los campos pasó a un segundo plano así como la coyuntura internacional de la Guerra Fría, y los medios, con el boom de publicaciones y páginas especializadas, ayudaron para eso: “Ya a esta altura ninguno niega que lo primero que hacen lo lectores de los periódicos el día lunes es ir directamente hacia las páginas deportivas, antes que aquellas que dan noticias sobre acontecimientos de otra índole –así sea de las que hablan sobre la tercer guerra mundial- con el ánimo de despejar las incógnitas que desde la noche anterior le han impedido el sueño en sosiego” [6].

Alfonso Senior, el gran responsable de esta profesionalización escribiría años después: “El fútbol traduce la necesidad biológica de excitación, de pasión, de extroversión de las personas y ayuda a descargar esa caldera social en la cual se cocinan explosivos ingredientes que forman parte de los disturbios populares” [7]. Y eso pasó en las ciudades colombianas: el estadio era el lugar de encuentro de la gente sin importar su partido, filiación política o clase social. Era la oportunidad de que tanto liberales como conservadores mostraran intereses comunes y estuvieran unidos en paz por 90 minutos.

La fiebre de fútbol invadió todas las estancias de la vida nacional. El 4 de diciembre la Revista Semana, dirigida por Alberto Lleras y con una línea política e internacional, por primera vez en su corta historia no tuvo la foto de un político, personalidad cultural o líder mundial sino que, por el contrario, tuvo en portada la foto de Julio “Chonto” Gaviria, arquero de Santa Fe y gran ídolo de la afición capitalina.

En el artículo sobre el jugador dice, haciendo clara referencia a la evolución que he tratado de explicar, que “los colombianos no discutían antes sino sobre política y poesía. Desde 1938 también discuten sobre fútbol” [8].

Los narradores y comentaristas radiales tuvieron su cuarto de hora, y empezó a captar el favoritismo y el respeto del público el costarricense Carlos Arturo Rueda quien llevaba varios años escribiendo para El Espectador. La radio adquirió una nueva dimensión pues significaba la posibilidad de reunirse con los amigos a escuchar los partidos, y la sensación de estar en un estadio sin estarlo.

La importancia del fútbol hizo que apareciera en la prensa y en la radio la figura del analista, y esto representó un cambio en la dimensión de la comprensión del deporte pues, además de contar lo que pasaba durante el partido, el fútbol ameritaba una explicación pseudocientífica del desarrollo del juego, alguien que analizara los sistemas y el desempeño de los elementos de esos sistemas. Alberto Ríos, por ejemplo, analizaba las jugadas de una manera tan científica que medía la distancia de los disparos errados al arco y en las transmisiones se le podía escuchar decir: “Ese disparo pasó a un metro dieciocho centímetros y tres milímetros del arco defendido por Chonto”.

Esto hizo que aumentara la afición, que se sentía partícipe de algo realmente importante. El primer campeón fue Santa Fe, el 19 de diciembre de ese histórico año en el que casi todos los estadios se mantuvieron llenos [9]. La victoria del equipo rojo de Bogotá, sin embargo, tuvo algo significativo no sólo por imponerse al Junior y a Millonarios, los dos grandes favoritos por la traidición futbolística del primero (incluso había representado al país como selección Colombia) y los jugadores extranjeros del segundo.

Formación de Santa Fe en 1948

Formación de Santa Fe en 1948

Santa Fe, un equipo sin tantas figuras pero de origen distinguido en el Gimnasio Moderno, venció al todopoderoso Millonarios en un hecho que fue interpretado por muchos como la reivindicación del pueblo, pues Santa Fe se había vuelto eso, el equipo del pueblo, el trabajador, el sufrido, y sobre todo el antagonista del rico, boyante y soberbio Millonarios.

Para la historia quedaron los seis penales que atajó ‘Chonto’ Gaviria a lo largo del torneo; las 12 victorias en 18 juegos, en donde sólo perdió tres veces; los 57 goles que hicieron delirar a su naciente hinchada, 20 de ellos marcados por Jesús María Lires, el talento de Luis Rubio, Germán Antón, José Kaor y Antonio Julio de la Hoz, pero sobre todo el simbolismo político que tuvo esta victoria.

Gaitán trapo

La camiseta roja del equipo fue asociada al Partido Liberal y a Gaitán, quien como alcalde construyó El Campín, y el hecho de que esta hubiera sido la primera en coronarse como campeona en Colombia fue motivo de un montón de metáforas que incluso tienen hoy en día la imagen del caudillo como una de las insignias de las barras del equipo, aún cuando nunca se supo a quién le hacía fuerza.

Así nació nuestro fútbol profesional, en medio de una coyuntura política y una crisis que dejó para la historia esa estrella blanca en el pecho rojo del primer campeón.

Notas:

[1] Alape, Arturo. El Bogotazo, Memorias del olvido. Planeta. 1987. Pág. 254

[2] Dunning, Eric y Norbert Elias. Deporte y Ocio en el proceso de civilización. Fondo de Cultura Económica. 1992.

[3] El Espectador. Bogotá. Junio 19 de 1948.

[4] “La gente se merece entretenerse y pensar en otras cosas” dijo Carlos Aldabe, entrenador de Millonarios, a El Espectador. Ver El Espectador. Bogotá. Abril 17 de 1948.

[5] El Tiempo. Bogotá. Julio 1 de 1948

[6] El Tiempo. Bogotá. Agosto 30 de 1948. Pág. 10

[7] Senior, Alfonso. El deporte descongestiona la caldera social en Lecturas Dominicales. Bogotá. Agosto 14 de 1977

[8] Revista Semana No. 111. Bogotá. Diciembre 4 de 1948

[9] En Medellín no se jugaba en un estadio sino en el hipódromo y a veces al mismo tiempo que se disputaban las carreras dando un espectáculo impresionante al público.

*Publicado originalmente en Golcaracol.com

Contra Caldas en Manizales: el primer partido profesional de Santa Fe

El primer juego del profesionalismo para Independiente Santa Fe fue ante Deportes Caldas en el Palogrande.

santa fe 40s

Por Camilo Rueda Navarro

El 15 de agosto de 1948 se jugó la primera fecha del fútbol profesional criollo, en cuya primera edición participaron diez equipos que conformaron la División Mayor del Fútbol Colombiano (Dimayor).

La Dimayor debió lidiar con la oposición de la Asociación Colombiana de Fútbol (Adefútbol), entidad que agrupaba a las ligas del país pero que no estaba de acuerdo con la profesionalización.

Pero los principales clubes del país se afiliaron a la Dimayor y planificaron el primer torneo nacional con un sistema de todos contra todos a dos rondas. La programación definió que Independiente Santa Fe debutaría en el estadio Palogrande ante Deportes Caldas.

En ésa época, Manizales alojaba a dos equipos: el propio Deportes Caldas y el Once Deportivo. Años después se fusionarían en una sola institución que, luego de varios cambios de nombre, hoy se le conoce como Once Caldas.

El primer partido del primer campeón

En la tarde de ese histórico 15 de agosto se produjo el primer autogol del torneo colombiano. Rodolfo Sarria (del Caldas) marcó en propia puerta y convirtió lo que fue el primer tanto cardenal en el profesionalismo.

En el mismo encuentro, Santa Fe desperdició una pena máxima. El encargado del cobro, el hispanoargentino Jesús María Lires López, tiró la pelota por encima del travesaño.

El partido fue arbitrado por Benjamín Caicedo y al final terminó igualado a un gol.

En la nómina del Expreso Rojo se contó con los argentinos Lirez López y Germán Antón, que en ese campeonato fueron los mayores anotadores albirrojos. Lires marcó 20 goles y Antón 18.

Como es sabido, al final del torneo Santa Fe se proclamó primer campeón, al ubicarse en lo alto de la tabla con 27 puntos, cuatro más que el perseguidor, Atlético Junior.

En su otra visita a Manizales de ese año, Santa Fe se trajo el triunfo. El 12 de septiembre superó al Once Deportivo por 5-2.