Un catalán en la casa cardenal

Gaspar Calvet, un antifranquista exiliado en Colombia, se vinculó a Independiente Santa Fe como ayudante de las divisiones inferiores y llegó a ser utilero del club. La historia la cuenta Daniel Samper Pizano en su libro sobre la sexta estrella santafereña.

catalan cardenal mini

Gaspar Calvet (centro) en la casa cardenal con otros empleados del club

Gaspar Calvet es un catalán de 56 años que, hace más de quince, ayudaba a Jorge Peñaranda a entrenar las divisiones inferiores. Después siguió colaborando con el club y desde 1964 entró en nómina definitivamente.

Desde que se vino de España por seguir sus ímpetus antifranquistas, no ha asimilado nada del hablado bogotano y sigue tan catalán como siempre. En el club muchos dicen que es tacaño; Luz Marina de Ayala, la secretaria de gerencia, lo molesta y le dice “michicato”. Pero lo cierto es que en su oficio de utilero y ecónomo es forzoso el ahorro.

No sólo es parco en el club sino también en su vida personal. Que Gaspar recuerde, la última vez que echó la casa por la ventana fue en noviembre del año pasado, cuando murió el generalísimo Francisco Franco.

‘Nos reunimos con otros españoles exiliados, preparamos una paella a la valenciana como pocas veces se había visto en Bogotá y tomamos vino a rodos para celebrar’”.

*Tomado de “Así ganamos. Cómo fue campeón Santa Fe en 1975”, de Daniel Samper Pizano. Bogotá, 1975

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Ernesto Díaz, goleador de la Copa América

En 1975, Colombia llegó por primera vez en la historia a la final de la Copa América, y el “Teto” fue el goleador del torneo

Díaz en la antesala de un partido de Colombia en El Campín

Díaz en la antesala de un partido de Colombia en El Campín

Por Camilo Rueda Navarro

Ernesto Díaz, campeón con Independiente Santa Fe en dos ocasiones, fue el goleador de la Copa América de 1975, en la que fue la primera actuación destacada de Colombia en esa competición.

La selección nacional fue dirigida por Efraín “El Caimán” Sánchez, quien contó con una nómina destacada en la que inicialmente el “Teto” era suplente. Díaz (1952-2002), bogotano surgido en la cantera cardenal, jugaba de puntero derecho. Tenía velocidad, desborde y buena definición. Y con sus goles se ganó la titularidad en la selección.

En esa época, el torneo de selecciones más añejo del mundo se jugaba sin sede fija, con partidos de ida vuelta. La primera fase se jugó en tres grupos. Brasil ganó el A, eliminando a Argentina y Venezuela; Perú el B, por encima de Chile y Bolivia; y Colombia se impuso en el C sobre Paraguay y Ecuador.

La selección cafetera ganó sus cuatro partidos de la primera ronda, y en tres de ellos anotó Ernesto, delantero de Santa Fe desde 1971. Los goles del “Teto” fueron cruciales en los dos juegos ante Paraguay, pues en ambos Colombia se impuso por la mínima diferencia.

En las semifinales, Perú eliminó sorpresivamente a Brasil, y Colombia hizo lo propio con Uruguay, el vigente campeón del torneo, que accedió a esa fase directamente. Díaz también anotó ante los charrúas, en la victoria 3-0 en el estadio El Campín en el juego de ida.

La final inédita entre Colombia y Perú se dirimió en Caracas en un tercer juego en el que los incas se impusieron 1-0. Colombia debió conformarse con el subcampeonato, el primero de una copa que sólo logró ganar hasta el 2001, cuando fue país sede.

Ernesto Díaz, con cuatro anotaciones, se ubicó como goleador del torneo, junto con el argentino Leopoldo Luque.

A final de la temporada, Santa Fe consiguió su sexta estrella, en la que fueron determinantes los goles de Ernesto Díaz. Luego de su destacada campaña en la liga local y la Copa América, el “Teto” fue transferido al Standard Lieja de Bélgica, y se convirtió así en pionero del fútbol colombiano en llegar a Europa.