Santa Fe le da la vuelta a Maturana

En la primera fecha del campeonato de 1998 se jugó el clásico bogotano. El 70 por ciento del estadio era azul. Y era el debut de Maturana en el banco millonario. Las expectativas de triunfo estaban de su lado. Pero ese día el rojo fue el que ganó. Santa Fe perdía 1-0, pero con garra remontó y ganó. El gol del empate fue el primero de Léider Preciado en un clásico. En total fueron 15, que lo convirtieron en su goleador histórico. La crónica de ese inolvidable partido.

Por Gabriel Meluk

¿Ustedes se acuerdan de la fábula famosa de la tortuga y la liebre? Ayer en El Campín la historia de la liebre pedante, autosuficiente y sobradora y de la humilde tortuga consciente de sus limitaciones se repitió. Millonarios, el supermillonarios de Francisco Maturana, empezó ganando, pero el Santa Fe, el discreto Santa Fe de Slodovan Zecevich (¿quién?), le dio una espectacular voltereta al marcador y se adueñó de la primera victoria del año 2-1.

¡Increíble! Santa Fe, que durante 73 minutos demostró que no tenía cómo hacer un gol, ganó. Y Millonarios, que siendo un poquitico más que el rival en ese lapso, un poquito nada más, perdió porque pecó por soberbia.

De partido de verdad solo hubo 20 minutos. Los últimos. El resto fue un concierto soso de malos pases y errores de ambos lados.

Por eso, el juego con pasión de clásico, emoción de fútbol, goles, gritos y lamentos, comenzó cuando el cronómetro mostró el 28 del segundo tiempo. Todo se inició en un tiro libre cargado a la derecha del ataque santafereño. Iván López, un sardino que está pidiendo pista desde hace rato, casi no levanta la pelota, que buscó las 18.

Alvaro Aponte, el central azul, quiso despejar, pero dejó la pelota viva en el área. Su compañero Héctor Mario Botero, el paisa de discreto estreno, intentó un nuevo rechazo, pero dejó la pelota al borde de las 18. Ahí estaba otro pelado de esos de poco nombre en Santa Fe, John Bayron Marulanda, que pegó el balón a su bota izquierda, levantó la cabeza y filtró un pase al otro lado, por donde corría Carlos El Pipe Uribe como una balita.

Uribe quedó solo. La defensa se jugó un pasó adelante y dejó al portero Héctor Burgues condenado a su adversidad. Uribe pateó. Su disparo superó con facilidad al portero, que quedó a mitad de camino, y sobre la línea de gol Léider Preciado metió la pierna y anotó el empate transitorio.

Pero lo mejor estaba por venir. Cuatro minutos más tarde, cuando Santa Fe le perdió el respeto y el temor a Millos, Orlando Garcés puso el 2-1. Tiro de esquina que levantó López. Garcés, sin ninguna marca a su lado, se elevó y metió un cabezazo seco y arriba para el 2-1. La defensa azul, con portero y todo, miró la jugada sin moverse.

Soberbia, un viejo mal

A las 3 de la tarde todo era fiesta de Millos en El Campín. De los casi 40.000 hinchas que llegaron al estadio, por lo menos 30 tenían camisetas azules. Cuando los altoparlantes dejaron escapar una voz alegre que recitaba la formación de Millos, estallaban las tribunas en aplausos y gritos de euforia. Director técnico: Francisco Maturana , dijo el locutor y la ovación fue total.

A las 3:30 con la salida del equipo al campo, ningún hincha (ni muchos periodistas) se imaginaban una derrota de Millos, el equipo que durante todo el primer tiempo fue superior, aunque no mucho, y que se puso arriba en el marcador a los 38 minutos. Laboratorio en la derecha del ataque. John Mario Ramírez pisó la bola y la corrió para que El Pony Maturana, alistara el gatillo y sacara un zurdazo que se metió por el centro del arco, con algo de complicidad del arquero Agustín Julio, que se movió hacia su izquierda.

Santa Fe no mostraba nada. En ataque era nulo y en defensa estaba asustado. Le tenía mucho temor a un equipo que tenía la obligación de imponer el ritmo y la iniciativa. Cuando iban 10 minutos del segundo tiempo nadie daba un peso por los rojos. Millos, sin ser mayor cosa, ganaba con tranquilidad el clásico.

Y vino el síndrome de la liebre. Como con Popovic, con Prince, con Otoniel, con Castelnoble y con Umaña, el equipo pensó que tenía liquidado el partido y se olvidó de jugar. No ataque, no control de balón, no concentración, no nada.

Y el humilde santafecito se levantó de a pocos, gracias a Iván López, por la derecha, al sacrificio y la entrega de la Cachaza Hernández y a la zurdita prometedora de Marulanda.

Santa Fe ganó bien y con justicia. Fue un equipo serio que, consciente de sus limitaciones, dio una voltereta inesperada al marcador. Y Millonarios perdió por esa maldita soberbia que acompaña al equipo desde hace años.

Pero, ojo: eso no significa que Santa Fe ya será campeón y que Millonarios descenderá. Por el contrario, los azules siguen siendo candidatos al título de la temporada al equipo lo armaron para eso, y Santa Fe, que tiene de hijo a su archirrival (en los últimos 9 clásicos ganó 5 y empató 3), tiene una nómina para estar en la mitad de la tabla.

Por ahora, el sol salió más temprano para Santa Fe, que ganó un poco, y el cielo de Millos amaneció nublado. ¿O no, Pacho?

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Santa Fe grita campeón en el fútbol femenino colombiano con asistencia récord

Venció en un abarrotado estadio El Campín y finalizó el campeonato invicto

Por Conmebol.com

Independiente Santa Fe venció 1-0 a Atlético Huila en el juego de vuelta de la Liga Águila y se coronó como el primer campeón del fútbol profesional femenino en Colombia, el cuadro ‘Cardenal’ se impuso 3-1 en el marcador global a las ‘opitas’, con la presencia de más de 33.000 espectadores, en el estadio Campin de Bogotá

El equipo bogotano, dirigido por el exarquero Agustín Julio, venció en un abarrotado estadio El Campín de Bogotá y finalizó el campeonato invicto, con 15 partidos ganados y uno empatado.

El elenco rojo venció con un gol de zurda de fuera del área de la mediocampista Leicy Santos, en el minuto 71, que se coló en la esquina inferior derecha de la portera visitante Daniela Solera.

El partido de ida, disputado el domingo pasado en el estadio Guillermo Plazas Alcid de la ciudad de Neiva, había quedado 1-2 a favor de las cardenales, que se llevaron los tres puntos tras tantos de Santos y la delantera Oriana Altuve. Por las “opitas” descontó la atacante Karla Torres.

La histórica final tuvo un marco ideal de presencia en las gradas en el estadio El Campín de Bogotá.

Foto: Guillermo Torres

Las bogotanas intentaron abrir el marcador de principio a fin. Su poderío ofensivo, encabezado por Santos y Lady Andrade, volcó la cancha a su favor.

Aunque el Huila resistió en el primer tiempo la embestida local, basada en una actuación destacada de su portera Solera, sus esfuerzos se pulverizaron con el tanto número once de Santos en el campeonato.

‘Las Leonas’, como se les conoce a las cardenales en referencia al mote de ‘Los Leones’ de la escuadra masculina, obtuvieron el cupo para disputar la Copa Libertadores Femenina de América.

Además, Santa Fe se adjudicó el título del primer campeón del fútbol colombiano en ambas categorías, pues en 1948 alzó la primera liga del país con el equipo masculino y ahora, en 2017, lo hacen las mujeres.

Ficha técnica:

Independiente Santa Fe: Kimika Forbes; Chinyelu Asher, María Morales, Carol Sánchez, Nancy Acosta; Liana Salazar, Gabriela Huertas; Melissa Herrera, Leicy Santos (María Alejandra Peraza, 90+1), Lady Andrade (Angie Castañeda, 87); y Oriana Altuve. DT: Agustín Julio

Gol: Leicy Santos (71)

Atlético Huila: Daniela Solera; Daniela Caracas, Alexandra Canaguacán, Gavy Santos, Jaylis Oliveros; Miley Arévalo (Karime Caicedo, 75), Carolina Pineda, Vanesa Santana; Mercedes Pereyra (Anyi Jiménez, 68), Jennifer Peñaloza y Vanessa Franco (Nancy Madrid, 86). DT: Douglas Calderón

Árbitro: María Daza

Estadio: El Campín

Asistencia: 33.327 espectadores.