Copa Colombia: cuando la gloria volvió a Santa Fe

De la mano de Omar Pérez, Independiente Santa Fe consiguió en el 2009 su primer título del siglo XXI e inició el periodo más brillante de su historia

Omar Pérez muestra la copa a la tribuna durante la vuelta olímpica

Por Camilo Rueda Navarro

La Copa Colombia fue el título con el que miles de santafereños celebraron por primera vez en su vida un campeonato. Toda una generación de hinchas no había asistido nunca a una vuelta olímpica, aunque el cariño hacia su equipo se mantuvo intacto y esperaron hasta ese momento para festejar.

Fue el 18 de noviembre del 2009 en una definición de película tras empatar en el último minuto y ganar una serie de 16 cobros desde el punto penal, en una noche que consagró a Omar Pérez como líder del equipo cardenal.

La Copa Colombia fue el primer título oficial de Santa Fe en el siglo XXI

La Copa Colombia fue el primer título oficial de Santa Fe en el siglo XXI

Habían pasado 34 años desde la última estrella de la liga, y 20 desde el último título de copa, de cuya existencia algunos ni siquiera sabían. Por eso, la obtención de la Copa Colombia del 2009 es un punto de quiebre en la historia de Santa Fe.

Desde ese momento, y gracias a varios factores, el Expreso Rojo reencarriló su camino glorioso y volvió a ser protagonista del fútbol colombiano. Es por esto que esa vuelta olímpica ocupa un lugar especial en la memoria santafereña, un hito que siguió luego con más trofeos y la vuelta casi ininterrumpida a los torneos internacionales.

El torneo

En el 2008, los directivos del fútbol profesional colombiano habían determinado reeditar la Copa Colombia, un torneo que hasta entonces se había celebrado de manera esporádica y alterna al campeonato tradicional. El nuevo certamen tendría un formato anual y con la participación de todos los equipos de primera y segunda división, tal como se disputa en Europa.

La primera edición bajo el nuevo esquema no generó mayor atractivo: los medios de comunicación le dieron poca cobertura, los clubes recurrían a sus jugadores suplentes y en ocasiones los partidos se disputaban a puerta cerrada. Equidad le ganó la final a Once Caldas, mientras que Santa Fe quedó eliminado en primera ronda por la diferencia de goles a favor.

Para la edición del 2009, los grandes de la capital ganaron el grupo D, correspondiente a la zona central. Millonarios cosechó 19 puntos y Santa Fe 18, accediendo a octavos de final. A partir de la segunda ronda, y fiel a su historia, el León tuvo un camino sufrido pero victorioso.

En la ida de los octavos, Santa Fe superó 4-0 a Cúcuta. Pese al amplio margen, la llave estuvo a punto de perderse en la frontera, pues los motilones se impusieron 5-1. En la serie de penales, el rojo clasificó por 5-4.

A los cuartos de final, y por un error en el diseño del torneo, accedieron sólo seis equipos, por lo que clasificarían los tres ganadores y el equipo con mejor puntaje del resto. Santa Fe perdió la llave con Deportivo Pasto: 3-1 en la ida, y 2-1 en la revancha, pero clasificó por mejor diferencia de gol a favor.

En semifinales, los pastusos superaron al Junior de Barranquilla al ganar, sorpresivamente, los dos partidos de la serie. Santa Fe, por su parte, debió enfrentar al favorito del torneo, Atlético Nacional. En Medellín el primer juego favoreció 2-1 a los verdolagas, y en el Campín, Santa Fe igualó la serie con un apretado 3-2. En los penales, el Expreso Rojo ganó 4-2.

Final de infarto

El 11 de noviembre, en el Estadio Libertad de Pasto, se jugó el primer duelo de la gran final. En el segundo tiempo, Omar Rodríguez abrió el marcador para los locales. A seis minutos del final, Yulián Anchico empató para la visita. En el tiempo de descuento, un penal le dio la victoria a Pasto gracias al cobro de Hugo Centurión.

La revancha fue el 18 de noviembre en el Estadio Nemesio Camacho El Campín. Unos 40.000 espectadores agotaron la boletería para el partido definitivo. Pese a la fiesta roja, Pasto se fue arriba con un tanto de James Castro, luego de un rebote dado por el portero Agustín Julio.

Para la segunda parte, el técnico Germán “Basílico” González hizo dos cambios: Omar Pérez, que venía de una lesión, reemplazó a Maximiliano Flotta, y Mario Gómez sucedió a Cristian Nazarith. A los nueve minutos, el “diez” cardenal igualó el partido con remate de derecha. Pero faltaba un gol para igualar la serie.

El panorama se complicaba, luego de que el chileno Julio Gutiérrez viera la tarjeta roja. Aunque el árbitro expulsó luego a un jugador del Pasto, Santa Fe se quedó con nueve por la roja que vio Ricardo Villarraga.

Con el tiempo agotado y todo el equipo volcado sobre el arco rival, Santa Fe recibió una falta en el área. Omar Pérez volvió a mandar el balón al fondo de la red cuando el reloj marcaba el minuto 89 del partido. Se igualó la serie con un hombre menos y sobre la hora. Y el título se definiría por penales.

En la tanda de cinco, Pérez y Quintero anotaron para el local, pero erraron Valdés, González y Anchico. Pasto también había metido dos cobros y aún tenía el último, que tapó Julio. Seguía en vilo el campeonato.

Luis Manuel Seijas, Andrés González y Mario Gómez anotaron en las tandas extra. Todos los hombres de campo de Santa Fe habían cobrado y la serie estaba 5-4, por lo que la definición quedaba en manos de Julio. Pateó Oscar Altamirano y atajó el portero cardenal. ¡Santa Fe campeón!

Los gladiadores que resistieron esa histórica batalla corrieron a abrazar a Julio en el arco sur del Campín, mientras en la tribuna se daba paso al festejo. Porque ¡la gloria no se fue de Santa Fe!

Ficha del partido

Estadio: Nemesio Camacho El Campín.
Árbitros: Francisco Peñuela, Rafael Rivas y Mauricio Camargo.

Santa Fe: Agustín Julio; Sergio Otálvaro, Carlos Valdés, Andrés González, Ricardo Villarraga; Yulián Anchico, Maximiliano Flotta, Juan Carlos Quintero, Luis Manuel Seijas; Cristian Nazarith y Julio Gutiérrez. DT: Germán González.

Amonestados: Nazarith, Flotta, Gutiérrez, Quintero y Anchico.
Cambios: Omar Pérez por Flotta (45); Mario Gómez por Nazarith (45), y Mario González por Otálvaro (51).
Expulsados: Gutiérrez y Villarraga.
Goles: Pérez (56′ y 88′).

Pasto: Julián Mesa; Gilberto García, Andrés Mosquera, Germán Centurión, Luis Lora; René Rosero, Walden Vargas, Ómar Rodríguez, Ferley Villamil, Hugo Centurión; Jimmy Asprilla. DT: Jorge Luis Bernal.

Cambios: Ormedis Madera por Asprilla (67), Ferley Villamil por Castro (73), y Óscar Altamirano por Rosero (85).
Amonestados: Vargas, H. Centurión, G. Centurión, Lora, Asprilla y Rosero.
Expulsados: Lora.
Goles: Castro (45′).

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La octava maravilla

El hincha de Santa Fe que ama su historia y que se enorgullece de su equipo, tiene que leer el libro “La octava maravilla”, de Carlos Eduardo González

la octava maravilla portada

Por Nicolás Samper

Alguna vez conté que el Santa Fe que, futbolísticamente hablando, me llenó los ojos fue el de 1988. Lo dirigía Diego Umaña. Lamento mucho que el hincha santafereño mucho más joven que yo no lo alcanzara a ver. Es de esos equipos –como el Cali del 85-86– que mereció ganar un campeonato y que no lo pudo hacer por tantas circunstancias que hicieron que nuestro fútbol fuera tan cuestionado en los ochenta.

Pero no se quedó con las manos vacías: obtuvo la Copa Colombia de 1989, un premio que no dejó estéril a la generación de ‘Checho’ Angulo, Rincón, Balbis, ‘Pollo’ Díaz, Niño y compañía. Gracias al libro La octava maravilla, de Carlos Eduardo González, recordé entonces que ese grupo finalmente sí consiguió dar una merecida vuelta olímpica.

El hincha de Santa Fe que ama su55 historia y que se enorgullece de su equipo, tiene que leer este libro. Porque el énfasis del texto es justamente recordar las páginas alegres, las que de la mano del primer equipo campeón en 1948 empezaron a construir, peldaño a peldaño, una pasión que hoy más que nunca continúa viva.

Hay historias imperdibles, como la importancia de la esposa de ‘Pancho’ Hormazábal en el equipo de 1975, el que logró la sexta estrella, cuento contado además por Juan Carlos Sarnari y Luis Gerónimo López, así como aquella reunión de ese mismo plantel en la que ni siquiera le permitieron entrar al entrenador para zanjar diferencias de grupo.

Y claro, hay registro de partidos que en la mente del aficionado pueden refundirse con facilidad, como aquellos enfrentamientos ante Borussia Dortmund y Bayern Múnich. O aquella vez que Santa Fe se dio el lujo de vencer a Hungría en 1950. Poco tiempo después los húngaros se convertirían en la mejor selección del mundo, solamente frustrada por su dolorosa derrota en la final del Mundial de 1954. No se queda atrás el famoso Santa Fe-Santos que reunió, cara a cara, a los dos Pelé: el blanco, Sekularac, y el negro, Edson Arantes do Nascimento, en la grama del estadio El Campín.

En tiempos de vacas gordas triunfales –lo que jugó Santa Fe frente a Colo-Colo, es ejemplo de esto– es bueno evocar a través de este libro a los que antes sembraron su propia semilla de gloria, esa que sigue viva en el sentimiento rojo.

Copa Colombia 1989: la estrella que no fue

Santa Fe ganó la Copa Colombia en un año en que se canceló la liga de fútbol profesional y el título fue declarado desierto.

santa fe 1989

Por Camilo Rueda Navarro

Independiente Santa Fe fue el campeón de la Copa Colombia de 1989, la última edición de dicho torneo antes de que se reorganizara bajo el nuevo formato anual con equipos de primera y segunda división.

Esa temporada tuvo la particularidad de que el torneo rentado fue cancelado a causa del asesinato del árbitro Álvaro Ortega el 15 de noviembre de 1989 en la ciudad de Medellín después de dirigir un partido.

Las autoridades atribuyeron el crimen a narcotraficantes que sintieron afectados sus intereses con la actuación de Ortega. Ese asesinato y la presión del gobierno llevaron a la División Mayor del Fútbol Colombiano a suspender el campeonato y declarar desierto el título por primera vez en el país.

En esa época, la influencia del narcotráfico permeó todos los estamentos de la sociedad colombiana, entre ellos el fútbol, que fue víctima de los embates de los carteles del narcotráfico, que se apoderaron de algunos equipos y se valieron de métodos extradeportivos para su beneficio.

La última copa

La Copa Colombia se disputó a mediados de año y antes de la suspensión de la liga profesional. El certamen se organizó con una primera fase con tres grupos regionales que integraban a los 15 equipos profesionales que existían en ese momento.

Santa Fe compartió el grupo B con Bucaramanga, Cúcuta, Millonarios y Tolima. El grupo A estuvo integrado por América, Cali, Once Caldas, Pereira y Quindío; y en el C fueron ubicados Nacional, Medellín, Junior, Sporting y Unión Magdalena.

Otra de las características de ese torneo fue que se contabilizaba una sola tabla de posiciones, de la cual saldrían los ocho mejores para disputar las instancias finales.

Santa Fe clasificó como el tercer mejor equipo y le correspondió la llave de cuartos de final con Deportes Quindío. Las otras llaves las conformaron Junior y Pereira; Millonarios y América; y Medellín versus Magdalena.

Los ganadores fueron América, Junior, Santa Fe y Unión. En semifinales, el León debió enfrentar al América de Cali e igualó 1-1 en la ida. En la revancha en Bogotá se impuso 3-1 y clasificó a la final. En la otra llave, el “Ciclón bananero” se impuso ante su clásico rival, Junior, y fue el otro finalista.

La serie final empezó en Santa Marta el 28 de junio con marcador de 0-0. El partido definitivo fue a los dos días en Bogotá, donde Santa Fe se impuso con un 2-1 que le dio el título.

El certamen, además, otorgaba a los cuatro mejores equipos una bonificación para las instancias finales de la liga. Santa Fe recibió 0.5 puntos extra en condición de campeón; Magdalena recibió 0.375; Junior 0.25 y América 0.125.

Santa Fe era dirigido por Diego Édison Umaña y contaba entre sus filas con destacados jugadores como Freddy Rincón, Héctor “El Rambo” Sossa y Adolfo “El Tren” Valencia.

En el segundo semestre, la liga se reanudó a pesar de que el gobierno nacional había señalado irregularidades jurídicas, contables, financieras y de seguridad en el fútbol profesional.

Sólo con la pérdida de una vida, la del árbitro Ortega, se decidió suspender indefinidamente el campeonato, y a la larga fue declarado desierto. Pero quedó para las páginas de la historia santafereña aquella Copa Colombia, extraviada en medio de las noticias de sobornos, amenazas, muertes y corrupción.

Veinte años después, y bajo el nuevo formato, Santa Fe volvió a conseguir dicho trofeo, su segunda Copa Colombia. Triunfos que fueron un oasis en medio del desierto de los 37 años que se demoró en llegar la séptima estrella.