Jack Greenwell: El técnico que hizo grande al Barcelona y que murió entrenando a Santa Fe

El inglés John Richard Greenwell, considerado uno de los mayores gestores del FC Barcelona, dirigía a Santa Fe en 1942 cuando falleció por un derrame

greenwell

Por José Luis Fernández

El paso por la vida del fútbol del inglés Jack Greenwell es una de esas fábulas extrañas en el mundo del deporte que por las casualidades de la vida involucran en una etapa muy temprana al Club Independiente Santa Fe y que permanecen perdidas por la historia. “Jack”, como fue apodado en España, fue un jugador y entrenador que trascendió las fronteras del fútbol de su tiempo por viajar y expandir la práctica de este deporte por los continentes europeo y americano en las primeras décadas del siglo XX.

Fue el gran gestor del Fútbol Club Barcelona en las primeras dos décadas del club catalán y un técnico exitoso dirigiendo otros equipos en la península ibérica. También fue campeón con la selección de Perú en los Juegos Bolivarianos de Bogotá de 1938 y con el Universitario de Deportes de ese país en 1939. Preparó una selección Colombia de fútbol en 1940 que nunca llegó a jugar y luego fue contratado como técnico de Independiente Santa Fe, hasta que intempestivamente murió de un ataque cerebrovascular en la ciudad de Bogotá en 1942.

John Richard “Jack” Greenwell nació en el año de 1884 dentro de un pueblo minero llamado Crook (County Durham) al nororiente de Inglaterra. Su padre trabajaba en las minas de carbón y él mismo lo hizo a una temprana edad, hasta que a los 17 años se unió a un equipo de fútbol del pueblo, el Crook Town A.F.C., que se había coronado campeón de la FA Amateur Cup en 1901 y que para esos años era muy importante en el fútbol de esa región.

Greenwell, después de haber participado por ocho años en varios torneos regionales y amateurs con el Crook Town A.F.C., recibe la invitación de otro importante equipo de la región llamado West Auckland Town F.C. para jugar la copa Sir Thomas Lipton Trophy en 1909. Dicho torneo se realizó en la ciudad de Turín (Italia), y el West Auckland se coronó campeón por encima de equipos alemanes, suizos y al anfitrión Torino, al que venció en la final. “Jack” permanecería tres años más en el West Auckland Town F.C., hasta que el llamado de un suizo desde España le cambiaría el rumbo de su vida deportiva para siempre.

Mientras tanto al otro lado de los Pirineos, el historiador Ángel Iturriaga registra que el F.C. Barcelona era un club en formación, pues desde su fundación en 1899 padeció muchos problemas que casi lo llevan a la desaparición (1) . Una década después estaba por alcanzar la solidez económica y el apoyo de las máximas autoridades de la ciudad condal. De la mano de su fundador, presidente y benefactor, el suizo Hans Gamper, adquirió su primer campo de fútbol en propiedad, y en los siguientes años llegaría a convertirse en una institución con verdadera trascendencia social en Cataluña.

Hans Gamper, luego de lograr la estabilidad económica y financiera del club, promocionó al Barcelona no sólo en Cataluña sino en el exterior, pues organizó un torneo internacional con equipos de Francia, llamado la Copa de los Pirineos y la cual ganó en cuatro ocasiones, por lo que el club culé recibió la ovación del público y de las máximas autoridades políticas en Cataluña (2).

Greenwell en el F.C. Barcelona (1913)

Greenwell en el F.C. Barcelona (1913)

Gamper, viendo la popularidad que el F.C. Barcelona había alcanzado con dicho torneo, decide internacionalizar la plantilla del equipo y contratar un grupo de jugadores ingleses para 1912. Entre ellos se encontraba Greenwell. Pero, tal y como lo referencia Rory Smith (3) en su texto Mister: The Men Who Gave The World The Game, no se tiene aún certeza de la forma en que se conocieron Gamper y Greenwell, o cómo “Jack” sería promocionado y convencido para jugar en el equipo culé.

Rory Smith y el estadígrafo Eugen Scheinherr (4) plantean varias teorías. Una de ellas es que fue observado por personas allegadas al club desde la copa Sir Thomas Lipton Trophy en Italia. La segunda es que el mismo Gamper se lo encontró en un viaje a Inglaterra durante el transcurso del año de 1912, y lo convenció de ir a jugar al comienzo de la siguiente temporada en el Barcelona (5). Y la tercera, que podría ser la más factible, es que un amigo de él llamado John Thomas Alderson, también originario de Crook, dejó recomendado a Greenwell con los directivos del equipo catalán, a pesar de que Alderson nunca debutó con el equipo para jugar con el Newcastle a comienzos de 1913 (6).

No obstante, lo único cierto es que en enero de 1913 John Richard Greenwell se convierte en jugador y entrenador del Barcelona, pues también se le encargó la dirección técnica del equipo. Se convirtió así en uno de los primeros jugadores y entrenadores extranjeros en España, y llegó a potenciar las primeras figuras deportivas del club culé, como Paulino Alcántara, Romà Forns, Sagi-Barba, Ricardo Zamora, José Samitier, Félix Sesúmaga o Franz Platko.

Su palmarés en la historia del club fueron los campeonatos de Cataluña de 1913, 1916, 1919, 1920, 1921, 1922, 1924 y 1932, y dos campeonatos de la Copa de España en 1920 y 1922. También dirigió con mucho éxito a otros equipos de la región como el C.D. Castellón, el Valencia C. F. y el Español. Con los dos primeros logró campeonatos locales y con el último la Copa de España, que ganó en una final frente a nada más y nada menos que al Real Madrid en 1929.

Después de los éxitos conseguidos en Cataluña y Valencia, y dirigir sin mucha gloria al Sporting de Gijón en la temporada 1935-1936, “Jack” Greenwell busca retornar a Inglaterra por la condiciones políticas que se presentaban en la península ibérica tras el estallido de la Guerra Civil Española. Sin embargo, antes de partir al Reino Unido es contactado por el peruano Alberto Denegri, que para ese momento era directivo de la selección Nacional del Perú, para que fuera asistente técnico y preparara un equipo para los Juegos Olímpicos de Berlín 1936, a lo que el técnico inglés accedió.

Selección peruana que participó en los Juegos Olímpicos Berlín 1936

Selección peruana que participó en los Juegos Olímpicos Berlín 1936

En Berlín, la selección peruana lograría resultados muy importantes, como fue derrotar a Finlandia en primera ronda por marcador de 7-3 y llegar a jugar los cuartos de final contra Austria, que tras un polémico partido ganado por los peruanos 4-2 es invalidado por las autoridades del Reich.

Ante el hecho, las delegaciones de Perú y Colombia se retiraron de los juegos, y otros países suramericanos, como Argentina, Chile, Uruguay y México, expresaron su repudio frente a la decisión tomada por los dirigentes olímpicos. Los dirigentes peruanos, lejos de apartar a Greenweel de la selección, lo invitaron para continuar y trasladarse a vivir en Suramérica, con el fin de que dirigiera simultáneamente al conjunto nacional y al Universitario de Deportes, club de la ciudad de Lima.

Al llegar al Perú, su primera labor fue la de preparar al equipo nacional que disputaría los primeros Juegos Bolivarianos, que se efectuarían en la ciudad de Bogotá en el año de 1938. También entrenó al equipo limeño del cual Denegri había sido una de sus primeras figuras en los años 20.

La labor de Greenweel en tierras peruanas fue sobresaliente, no sólo conquistó el oro en los Bolivarianos de Bogotá, sino que también ganaría la Copa América y el torneo local de 1939 con el Universitario de Deportes.

Bajo su mando brillaría una generación de jugadores peruanos de la que hace parte el legendario delantero Teodoro Fernández Meyzán (1913-1966), que hasta el día de hoy es el máximo goleador histórico de todos los torneos locales en el Perú y de la selección olímpica peruana.

Greenweel obtuvo grandes reconocimientos y logros en este tiempo, dejando una impresión muy positiva en su paso por la selección peruana que lo llevaría a que en 1940 fuera contratado por dirigentes colombianos para dirigir el club Juventud Junior de la ciudad de Barranquilla y la selección Colombia que se preparaba para los Juegos Centroamericanos y del Caribe de 1942.

No obstante, esa edición de los Juegos Centroamericanos no llegó a realizarse, por lo que Greenweel se dedicó completamente a dirigir al club Juventud Junior de Barranquilla, con el cual sería campeón del fútbol del Atlántico en 1941 y por lo cual fue invitado a participar en un torneo en Bogotá, que contaba con la presencia de los principales equipos de la ciudad y algunos extranjeros como el Santiago Wanderers de Chile.

La impresión dejada por el equipo al mando de Greenwell fue inmejorable, tanto es así que, en 1942, el periodista inglés Richard McColl, en uno de sus escritos sobre el paso de John Richard “Jack” Greenwell por la ciudad de Bogotá, afirma que Enrique Santos Castillo (padre del hoy presidente Juan Manuel Santos) como presidente encargado del club y recién graduado del Colegio del Rosario, contactó al técnico inglés para que se encargara de un equipo recién creado en la ciudad llamado Independiente Santa Fe. Por lo tanto, Greenwell llegaría a comienzos de septiembre a la capital de la República de Colombia para entrenar al equipo bogotano, que para esa fecha tenía apenas un año de fundación.

Pero Greenwell quedó gratamente sorprendido por los jugadores y la organización de Santa Fe, que sin recibir ningún apoyo oficial tenía un campo de fútbol de entrenamiento en la Quinta Mutis (Hoy la facultad de Medicina del Colegio del Rosario) y que contaba -según su propio criterio- con el mejor jugador del medio local, Luis Robledo.

Greenwell afirmaba también que con un poco más de preparación, los jugadores amateurs con los que contaba el club podrían hacerle frente a las grandes figuras profesionales del fútbol argentino del otro club de Bogotá, “Los Millonarios”, que en ese año esperaba convertirse en el mejor equipo local y nacional (7).

Tras un mes entrenando a Independiente Santa Fe, el domingo 4 de octubre de 1942, el equipo de Jack Greenwell derrotó por marcador de 10-3 al Texas, equipo que había sido campeón del fútbol bogotano el año anterior. Santa Fe comenzaría a ilusionar a toda la afición capitalina, gracias a la práctica de un fútbol de alto nivel con los valores amateurs y que hasta ese momento no se había visto en Bogotá.

Sin embargo, el destino truncó los planes de Greenwell, pues el miércoles 7 de octubre de 1942, después de llegar de un entrenamiento de la Quinta Mutis, el técnico inglés sufrió un derrame cerebral en su residencia, ubicada en la calle 16 con carrera Octava de la capital. Ante la mirada impotente de los demás ocupantes de su vivienda, falleció a los pocos minutos (8).

El Tiempo, 8 de octubre de 1942, pág. 11

El Tiempo, 8 de octubre de 1942

Ese mismo día se procedió a su entierro, realizado a las cuatro de la tarde en el cementerio Inglés, con la asistencia de la colonia inglesa en Bogotá, la junta directiva y nómina de Santa Fe (encabezadas por Enrique Santos Castillo), el presidente de la liga de Cundinamarca, Luis Robledo Restrepo, y los jugadores y directivos del club Los Millonarios (9). De esta manera, y con 58 años de edad, llegaba a su fin la leyenda del fútbol inglés John Richard “Jack” Greenwell.

El periodista inglés Richard McColl afirma que incontables veces asistió al cementerio Inglés de Bogotá para fotografiar la lápida del famoso entrenador sin poder localizarla, pues en el transcurso de estos años aparentemente se deterioró y fue retirada por las autoridades del lugar. No obstante, allí reposan anónimamente los restos de una de las estrellas del fútbol mundial de la primera mitad del siglo XX y uno de los primeros gestores de la historia del Club Independiente Santa Fe. Un personaje cuya historia requeriría de un mayor reconocimiento e investigación por parte de la hinchada albirroja, como lo han hecho muchos aficionados ingleses o catalanes para resaltar su memoria.

Por eso es que en el 2011, cuando en el F.C. Barcelona deslumbraba al mundo con su estilo de juego, y el argentino Leonel Messi brillaba en una de sus mejores temporadas, el diario inglés The Journal se atrevió a titular uno de sus artículos deportivos de la siguiente manera: Olviden a Messi, Jack Greenweel fue el que hizo grande al Barcelona (10).

Notas:

1. Ángel Iturriaga Barco. El poder político y social en la historia del Fútbol Club Barcelona (1899-2015), Tesis Doctoral, Universidad de la Rioja, 2015. pp. 134-141.
2. Ángel Iturriaga Barco Obra citada. pp. 145.
3. Rory Smith, Mister: The Men Who Gave The World The Game, Simon & Schuster Ltd., 2016.
4. Ídem.
5. Ídem.
6. Eugen Scheinherr, Los primeros entrenadores del FC Barcelona. Cuadernos del Fútbol, n° 58, octubre 2014.
7. El Tiempo, 6 de septiembre de 1942, pág. 11.
8. El Tiempo, 8 de octubre de 1942, pág. 11.
9. Ídem.
10. “Forget Messi, Jack Greenwell made Barcelona great”. En: http://www.thejournal.co.uk/news/north-east-news/forget-messi-jack-greenwell-made-4433049. 28 de mayo del 2011.

El santafereño que ganó la Copa de Campeones de Europa: la historia de Héctor “El Pibe” Rial

El argentino que pasó por Independiente Santa Fe y ganó cuatro veces el torneo hoy conocido como la Liga de Campeones de Europa

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Por José Luis Fernández

José Héctor Rial Laguia, hijo de inmigrantes españoles y nacido el 14 de octubre de 1928 en Pergamino, norte de la provincia Buenos Aires (Argentina), fue uno de los grandes jugadores que vistió la camiseta de Independiente Santa Fe. Ha sido el único jugador que tras su paso por el equipo rojo y blanco de Bogotá ganó la Copa de Campeones de Europa (hoy llamada Liga de Campeones de Europa o “Champions League”) en cuatro ocasiones consecutivas. Fue con el Real Madrid en las temporadas 1955-56, 1956-57, 1957-58 y 1958-59. Rial fue figura notable en todas ellas, como sucedió en la primera final disputada el 13 de junio de 1956, en la que anotó el segundo y último gol en el estadio Parque de los Príncipes, de París (Francia).

“El Pibe”, como se le bautizó en su llegada a Bogotá, fue delantero y centrocampista ofensivo. Formado en las divisiones inferiores del Club Atlético San Lorenzo de Almagro, llegó a Colombia en el año de 1949 por la gestión de su excompañero de equipo, Rene Pontoni, quien había firmado con Independiente Santa Fe y se encontraba en la ciudad de Buenos Aires para reclutar otros jugadores del “Ciclón”, como Ángel Perucca y Adolfo Benegas, para que fueran a jugar a Bogotá en momentos en que se adelantaba una huelga de futbolistas en Argentina.

De esta manera, Héctor Rial, junto a Pontoni, Benegas y Perucca, exjugadores de San Lorenzo, harían parte de Independiente Santa Fe por las siguientes temporadas. Según palabras del propio “Pibe”, su experiencia en el rojo bogotano fue determinante para su formación como jugador y su futuro estrellato en Europa: “En Colombia maduré como jugador. Llegué muy joven y me tocó irme lleno de experiencia, agradecido por esos cracks que sin saberlo me habían entregado un poco de lo suyo”. (Testimonio publicado en “Jugadorazos: Héctor Rial, el monje blanco”. Nota publicada en la edición de agosto del 2015 de El Gráfico).

Santa Fe en 1950. Arriba, de izquierda a derecha: Benegas, Perucca, Mioti, Chamorro, Arnadlo y Tachero Martínez. Abajo, en el mismo orden: Contreras, Rial, Pontoni, Fernández y Mitten.

Santa Fe 1950. Arriba, de izquierda a derecha: Benegas, Perucca, Mioti, Chamorro, Arnadlo y Tachero Martínez. Abajo, en el mismo orden: Contreras, Rial, Pontoni, Fernández y Mitten.

En Independiente Santa Fe fue llamado “El Pibe” o “El Nene”, debido a que era el menor de la legión argentina en Colombia. Compartió equipo con varios jugadores colombianos de renombre, sus excompañeros de San Lorenzo y estrellas del fútbol inglés como Neil Franklin y Charlie Mitten (con quien sale en una fotografía del año 1950). Sin embargo, no lograron colmar las expectativas deportivas de los socios, la hinchada santafereña y una parte de la prensa bogotana que consideró una inversión innecesaria el haberlos traído.

A finales de la temporada 1950, la revista “Sábado” insinuaba que dicha situación se debía a problemas internos entre los jugadores, lesiones e inversiones desproporcionadas por el conjunto cardenal. Esta situación causó la salida de importantes figuras, como la del mismo Héctor Rial, que a pesar de haber convertido 26 goles en 54 partidos, y de ser un jugador destacado en el fútbol capitalino, partiera -tan sólo año y medio después de haber llegado a Bogotá- con rumbo al sur del continente, para jugar con el Nacional de Uruguay.

En el decano del fútbol uruguayo, “El Pibe” demostró parte del potencial que lo llevaría a conquistar Europa años después. Los titulares de las revistas de Nacional lo registran como un crack que condujo al equipo “bolso” al campeonato de 1952 y nada menos que frente a Peñarol, su eterno rival, al que le ganó un partido de desempate por marcador de 4-2 en el estadio Centenario de Montevideo el 25 de febrero de 1953.

Portada de la revista del Club Nacional (1952).

Portada de la revista del Club Nacional (1952).

De este modo, la gloria que no había conseguido en Colombia fue recompensada con sus destacadas actuaciones en Uruguay, donde anotó 20 goles en 51 partidos y consiguió su primer título como profesional.

Sin embargo, su paso por Bogotá no sólo le había dejado a la que fue su esposa Sonia, sino que en los encuentros disputados contra Millonarios, el rival de patio de Independiente Santa Fe, el futbolista argentino Alfredo Di Stéfano se había dado cuenta de su potencial para armar jugadas ofensivas. Di Stéfano, que tras su paso por Millonarios llegó al Real Madrid, le sugirió a los directivos de ese club que contrataran a Rial para mejorar el ataque del equipo.

“El Nene” llegaría así al club blanco de la capital española en el año de 1954. En su primera temporada alcanzó un nivel superlativo, pues su equipo no sólo ganó la liga por encima de clubes importantes como el Barcelona y el Athletic Club de Bilbao, sino que en lo personal anotó 18 goles en 30 partidos y quedó en quinto lugar en la tabla general de goleadores. Junto a Alfredo Di Stéfano (con 25 goles) conformó la pareja más efectiva de delanteros de todo el torneo.

En la temporada 1955-1956, “El Pibe” Rial se había consolidado como una de las figuras del cuadro merengue. Colaboró con sus pases para que Di Stéfano ganara el trofeo “Pichichi” de la liga, y en la final de la primera edición de la Copa de Campeones de Europa, disputada el 13 de junio de 1956 en el estadio Parque de los Príncipes de París ante el Stade de Reims, anotó dos goles (el segundo y el cuarto) que le significaron al Real Madrid ganar el partido por un marcador de 4-3 con el que consiguió el primer trofeo del torneo de clubes con más reconocimiento en el mundo.

Jugadores del Real Madrid celebrando la Copa de Campeones (1956).

Jugadores del Real Madrid celebrando la Copa de Campeones (1956).

El triunfo ante el Reims y los goles marcados por Rial en esa final, lo impulsaron como una de las figuras del fútbol europeo del momento. Sus goles, incluso, han sido ampliamente documentados y comentados como una de las gestas más importantes que se han conseguido en toda la historia de dicho torneo:

“La ventaja de jugar en casa en el Parc des Princes se hizo palpable con un 2-0 inicial. El Madrid consiguió empatar, pero el 3-2 llegó de las botas de Michel Hidalgo. Sin embargo, con un centro de Di Stéfano, tocado por Paco Gento y rematado a gol por Héctor Rial, el Madrid igualaba el partido. Manuel Marquitos fue el artífice del pase con el que Rial consiguió el gol de la victoria para el Real Madrid”. (“El Madrid consigue su primera corona”).

No obstante, los logros de Héctor Rial en la Copa de Campeones de Europa estaban lejos de finalizar con el primer título del Real Madrid. Con el equipo “merengue” disputó de manera consecutiva tres finales más (La quinta se la perdió por una lesión en la rodilla). En todas ellas, “El Nene” fue fundamental en el esquema del equipo, como sucedió ante la Fiorentina (en la final de 1957), Milán (1958) y nuevamente contra el Stade de Reims (1959), en las que Real Madrid consiguió la victoria.

A pesar de que poco se puede conocer del estilo de juego de Héctor Rial con el Real Madrid, en un video de un clásico contra el Barcelona en el año de 1957 se puede observar que “El Pibe” jugaba con el número 10 en su espalda y su juego se inclinaba por la izquierda de la cancha, llegando en ocasiones a posición de gol y definiendo jugadas que venían desde la derecha, como sucedió con el segundo gol de dicho partido:

El historiador español Ángel Bahamonde Magro, en su libro “El Real Madrid en la historia de España” (Taurus, 2002), afirma que Héctor Rial potenció a sus compañeros con su visión de juego, incluyendo al propio Di Stéfano. Por ejemplo, gracias a la velocidad de sus pases hizo que Paco Gento se convirtiera en el mejor extremo izquierdo del mundo para ese momento.

Luego de los cinco triunfos consecutivos en la Copa de Campeones de Europa, el desempeño de Héctor Rial ya no fue tan brillante como el de esos años. Por esta razón, el Real Madrid lo relegó al segundo equipo, hasta que “El Nene” dejó el club blanco en el año de 1961. Entonces volvería al continente americano para jugar con la Unión Española de Chile, en el que no tuvo mucho éxito. Seis meses después regresó nuevamente a Europa para jugar con el Espanyol de Barcelona, y luego con el Olympique de Marsella, donde finalmente se retiró en el año de 1963 a la edad de 35 años.

Héctor Rial, tras probar suerte como entrenador en España y algunas selecciones nacionales como El Salvador y Arabia Saudita, falleció el 24 de febrero de 1991 a los 62 años en un hospital de Madrid. Murió víctima de un cáncer y sin el reconocimiento que muchos de sus excompañeros del equipo blanco sí tuvieron, como dice con mucha razón Matías Rodríguez, periodista argentino de El Gráfico.

A pesar de eso, en la historia del fútbol no se puede olvidar que las glorias y los grandes reconocimientos deportivos que tuvieron en su carrera grandes jugadores como Puskas, Gento, Kopa y el mismo Di Stéfano, fueron en parte gracias a que Héctor Rial estuvo en la cancha junto a ellos.

“El Nene” argentino que llegó a Santa Fe para la época de “El Dorado”, y que luego obtuvo la nacionalidad española, fue fundamental en el Real Madrid de los años 50, armando al equipo por la banda izquierda, devolviéndoles una pared en el ataque a sus compañeros para que quedaran mano a mano con el arquero y anotando goles como el que le dio la victoria en la primera final de Europa del año 1956.

El primer clásico capitalino

Cómo se palpitó el primer clásico profesional entre Independiente Santa Fe y Millonarios

El sorteo del primer clásico oficial

Por José Luis Fernández

En la víspera del clásico bogotano, son innumerables las anécdotas que se reviven sobre este partido histórico de más de seis décadas de antigüedad y de ininterrumpida realización.

Una de ellas es el primer partido de la era profesional, que se remonta al 19 de septiembre de 1948, y en el cual Santa Fe llegaba como líder del torneo, con 9 puntos, mientras que Millonarios lo escoltaba en la segunda casilla con 8 unidades.

La revista Sábado, del político liberal Abelardo Forero Benavides, en la edición del día anterior del esperado encuentro, resaltaba su importancia publicando la tabla de posiciones del torneo:

Fuente: Revista Sábado, Semanario para todos al Servicio de la Cultura y la Democracia en América, 8 de septiembre de 1948.

Fuente: Revista Sábado, Semanario para todos al Servicio de la Cultura y la Democracia en América, 18 de septiembre de 1948.

Igualmente, el semanario reseñaba el sobresaliente desempeño de los equipos bogotanos a esa altura del certamen. En particular, destacaba que Santa Fe tenía la valla menos vencida (8 goles en contra), mientras que su rival poseía la delantera más efectiva (25 tantos a favor). Para completar la hegemonía del fútbol capitalino, el equipo de la Universidad Nacional ocupaba el cuarto lugar (detrás del Atlético Junior, a la postre subcampeón).

“Es verdaderamente diciente para los tres equipos bogotanos –Santa Fe, Millonarios y la “U”- la colocación que a la altura de la quinta fecha del campeonato nacional observan, ya que los dos primeros ocupan la cabeza y el segundo puesto del cuadro de puntuación”, destacó Sábado.

Al día siguiente, Santa Fe se terminaría imponiéndo a su rival de patio con marcador de 5-3. Los goles santafereños fueron autoría de Jesús Lires López (3), Germán Antón y Canoíta Prieto. Mariano Orozco, Alfredo Castillo y Alfonso Rodríguez descontaron para los azules.

Una semana después, la citada revista titularía su sección deportiva destacando que “Santa Fe puntea firme en el torneo nacional”. Luego del clásico, el “Expreso Rojo” sumó 11 puntos en la tabla de posiciones, ampliando a 3 la ventaja sobre su escolta Millonarios. Por esta razón, el primer clásico fue además un gran paso para conseguir ese primer título de la era profesional, logrado a finales de ese año.

Así mismo, Sábado destacó que el clásico capitalino había sido el partido con más público en lo que iba de historia del fútbol en la ciudad: “En Bogotá, y ante la más grande concurrencia que se haya visto en esta clase de espectáculos, el equipo Santa Fe se impone valerosamente a su gran adversario: Los Millonarios”.

Este domingo, 67 años después de aquel encuentro, se espera una magnitud semejante a la vivida ese 19 septiembre de 1948, con tribunas abarrotadas, en un espectáculo en el que rojos y azules deleiten con juego limpio y de alto nivel a todos los aficionados que desde las graderías tengan la oportunidad de verlo.